Desde la heterodoxia

La estafa del pensamiento económico dominante

Al margen de las palabras de la inefable ministra de empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, quien aseveró, sin despeinarse, que nuestra querida España estaba saliendo de la crisis, la realidad es que el ritmo de deterioro económico y social se está acelerando, ya no solo en nuestro país sino también en las principales áreas geográficas. La mezcla de políticas económicas auspiciadas por las élites financieras globales y su brazo derecho, la ortodoxia académica, ha resultado ser un fiasco de magnitudes imprevisibles a fecha de hoy.

La ortodoxia económica propuso para salir de la crisis una combinación de política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (ampliación de los balances de la FED o del BCE), y deflación salarial, bajo una serie de hipótesis que han resultado ser falsas. Ha hecho un diagnostico absolutamente erróneo de lo que está pasando en el mundo. Como consecuencia, sus recetas económicas han fracasado, y, como corolario, han empezado a revisar y revisarán de manera continuada y adaptativa sus previsiones económicas.

El multiplicador monetario no ha funcionado, al estar en trampa de la liquidez. El impacto negativo de las restricciones presupuestarias sobre el crecimiento económico ha sido casi cuatro veces superior al estimado por los modelos del FMI, y ya no hablemos respecto a las tonterías pregonadas por los neoricardianos. El abaratamiento generalizado de los salarios y del despido ha acabado hundiendo la demanda efectiva, es lo que se conoce como paradoja de costes.

Pero son insaciables, no solo no piden perdón a la ciudadanía, sino que intentan engañarnos miserablemente con el único objetivo real de proteger en última instancia a una élite financiera quebrada. Pero al final acabarán dando su brazo a torcer porque la realidad apretará. Pura cuestión de supervivencia.

El fracaso de los Bancos Centrales

La práctica totalidad del análisis e investigación económica de los distintos bancos centrales se encuadra dentro del paradigma neoclásico. Por lo tanto, ni predijeron en su momento la actual crisis sistémica, ni entienden la naturaleza de la misma. Ignoraron el papel de la deuda privada en la crisis, por ello no la vieron venir. Pero es que además llevan muchos años actuando como bomberos pirómanos.

Son uno de los principales responsables de la actual crisis económica por endeudamiento privado. Ellos solitos, los Bancos Centrales, se bastaron para generar la mayor burbuja financiera e inmobiliaria de la historia, cuyas consecuencias las estamos sufriendo de una manera desgarrada en nuestras propias carnes. Y en última instancia están detrás de la actual insolvencia bancaria.

Pero decidieron continuar echar leña al fuego. Las expansiones de los balances de la FED o del BCE han generado un aumento de la propensión al riesgo, inflando los mercados financieros, sin que ello se traduzca en un aumento de la renta del país. Como la riqueza neta en relación al PIB es constante, si la riqueza crece muy por encima de las rentas se producirá una reversión a la media mediante un descenso del precio de los activos. En base a ello, prevemos un brutal aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros durante los siguientes dos trimestres.

Pero es que además, en el actual contexto de sobreendeudamiento, la política monetaria es mucho menos eficaz a la hora de afectar a la actividad económica de lo que los inversores piensan. Así, por ejemplo, el principal efecto de un cambio en la base monetaria, como consecuencia de la expansión cuantitativa de la FED o del BCE, es cambiar la velocidad monetaria y los tipos de interés a corto plazo. Sin embargo, una vez que los tipos de interés a corto plazo caen a cero, las expansiones adicionales en la base monetaria simplemente inducen un colapso proporcional en la velocidad de circulación del dinero, y la economía entra en la trampa de la liquidez.

Esta política monetaria, a su vez, es tremendamente injusta, ya que de la generación de burbujas o creación temporal de riqueza sólo se benefician las clases de renta más alta, abriéndose aún más la brecha entre ricos y pobres.

El fracaso de la Austeridad Fiscal

En nuestro país los asesores económicos tanto del actual gobierno como del anterior son parte de la ortodoxia. Justificaron y justifican los duros recortes presupuestarios aplicando la hipótesis ricardiana: “no se preocupe señor presidente, los recortes de gastos implicarán menos impuestos futuros, la gente racionalmente lo entenderá y no disminuirá el consumo”. Se olvidan del principio de demanda efectiva. Incluso el FMI en un estudio de noviembre de 2011, “Expansionary Austerity: New International Evidence”, concluía que todos aquellos ajustes fiscales encaminados a reducir sin más el déficit presupuestario tienen fuertes impactos contractivos en las economías que los implementen.

El problema es que el multiplicador fiscal utilizado por el FMI se ha quedado corto. Frente a unos cálculos iniciales donde se estimaba que una reducción del déficit público del 1% se traduciría en un descenso promedio del PIB del 0,5%, la realidad ha sido mucho más dura, los crecimientos económicos caerán, por cada punto porcentual de reducción del déficit, entre un 0,9% y un 2,0%, casi cuatro veces más de lo estimado inicialmente.

El fracaso de la Reforma Laboral

Estos asesores, bajo la creencia de que los costes relativos mueven la economía, defendían y defienden, a capa y espada, una rebaja salarial como salida de la crisis. Se equivocan en el diagnóstico. La economía es dirigida por la demanda, no por las restricciones que dependen de la oferta y de las dotaciones existentes.

Se trata de una proposición contraria a los defensores del pensamiento único: lo que es cierto para una empresa, a nivel microeconómico, puede ser falso a nivel macroeconómico, si todas las empresas hacen lo mismo. Se conoce como la paradoja de costes: si todas las empresas consiguen rebajar los salarios, mientras aumenta su margen de beneficios y conservan los precios a un nivel fijo, las empresas en su conjunto venderán menos productos y sus beneficios caerán. La España de hoy es un buen ejemplo de ello.

Reordenación y reducción del sistema bancario mundial

Las medidas de política económica recomendadas por la ortodoxia, e implementadas a pie juntillas por el actual ejecutivo de Rajoy, han hundido aún más la demanda efectiva, y han trasladado la crisis de deuda privada a deuda soberana. Por mantener los privilegios de una élite, si nadie lo remedia, la quiebra de deuda soberana podría ser una realidad.

Desde este blog volvemos a hacer hincapié, por enésima vez, en que lo más urgente para una reactivación económica en el largo plazo pasa por una reordenación y reducción del tamaño del sistema bancario patrio y global, que además conlleve una disminución de la deuda privada y pública existente, y donde los acreedores sufran la correspondiente quita. Sin embargo, y tristemente, aún no se ha hecho nada en este sentido. Y así nos va.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba