Desde la heterodoxia

Las élites fuerzan un estallido social

La política económica que se está aplicando en la Eurozona para hacer frente a la actual crisis económica es un calco a la implementada durante la administración Hoover en los Estados Unidos durante la Gran Depresión. O Europa busca pronto un Roosevelt que literalmente “machaque” a las élites y les haga pagar el precio de su arrogancia, o la alternativa será un estallido social de consecuencias imprevisibles e irreparables.

Primero será Grecia, totalmente quebrada, y cuya única alternativa a fecha de hoy es una quita de deuda obligatoria de al menos el 80%. Después vendrá Portugal, alumno aventajado en la implementación de políticas económicas destructivas. Passos Coelho ha hecho todo lo que le han pedido, es decir, ajustes fiscales, recortes salariales, aumentos en la edad de jubilación, incremento de la jornada laboral, y todo ello para qué, pues van a quebrar en menos de 6 meses.

A continuación España e Italia. ¿Se acuerdan ustedes de las palabras pronunciadas por Mariano Rajoy delante de Passos Coelho, afirmando que apostaba por un ajuste similar al de Portugal? Pues ya saben ustedes lo que nos espera si lo aplica. Como dicen en mi tierra acabaremos escuchimizados, zarrapastrosos y ceporros.

La Eurozona igual que Hoover

Pero vayamos por partes. ¿Cómo es posible semejante negligencia? ¿Cómo es posible que se esté haciendo lo mismo que la administración Hoover? Se está forzando a que los sectores privados y públicos liquiden sus excesos anteriores. ¿Cómo? Mediante un proceso de ahorro y ajuste de costes que contrae la inversión, y acaba hundiendo el consumo público y privado. Todo por contentar a los acreedores, que, lo siento mucho, asumieron riesgos excesivos y que por lo tanto deben repartir los costes con los deudores.

A su vez el BCE, al igual que la FED ahora o en la Gran Depresión, responde a esta crisis mediante la expansión de la base monetaria de una manera muy significativa. Con ello el banco central financia la barra libre de liquidez a los bancos europeos, o la compra de bonos de países soberanos en los mercados secundarios.

Sin embargo, al igual que en la Gran Depresión, la política monetaria es ineficiente, la economía ya está en la trampa de la liquidez. Y, por encima de todo, sigue sin solucionarse el principal problema: la insolvencia bancaria, que al final acaba arrastrando a la deuda soberana.

Para cuándo un Roosevelt a la europea

La recuperación en la Gran Depresión comenzó con Franklin Delano Roosevelt (FDR), quien, en primer lugar, golpeó en el corazón del problema, la limpieza del sistema bancario. Declaró unas vacaciones bancarias, imponiendo controles sobre todo el comercio en divisas y las exportaciones de oro. Además tomó fuertes medidas para limpiar el fraude en el mercado de valores y el sistema bancario. Todo ello se completó con una devaluación de la moneda, programas de estímulo, y una reforma financiera significativa.

Se dice por parte de la mayoría de los economistas que no se puede arreglar la deuda con deuda. Al igual que la mayoría de consignas simplistas se pretende inducir a error. El verdadero problema es la reforma y la forma en que la deuda se utiliza y se distribuyen las ganancias.

Por cierto, cuando menciono la palabra reforma el significado es distinto al que hoy se aplica. Una auténtica reforma implica hacer frente a los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca insensible, los antagonismos de clase, el sectarismo, y los intereses bélicos. Hoy en día se emplea para lo contrario: recortes para la inmensa mayoría con el fin de mantener los privilegios del gobierno del dinero organizado, que como dijo FDR es tan peligroso como un gobierno de la mafia organizada.

Europa y la austeridad destructiva

Las conclusiones más importantes de la experiencia de Hoover y Roosevelt para la Eurozona son muy claras y concisas. La austeridad después de un colapso financiero sobre la base de desequilibrios fraudulentos no funciona y casi siempre conduce al desorden civil. El estímulo por sí solo no cura el daño, aunque sí ayuda a aliviar el dolor si se aplica correctamente.

Pero por encima de todo el ingrediente más importante para una recuperación sostenida es la reforma de los abusos que permitieron una burbuja espectacular, una mala asignación del capital productivo y los efectos negativos de los monopolios y los fraudes financieros en la economía real.

En algún momento estas lecciones que nos ofrece la historia empezaran a ser asumidas por la élite. El continuo estancamiento de una economía sin reformas será un infierno para muchos, la inmensa mayoría, lo que finalmente hará que las clases dominantes políticas y económicas se echen atrás. Entonces las cosas empezarán a solucionarse, de una manera u otra. La alternativa, el caos.


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