Desde la heterodoxia

Cómo las élites han desangrado España

En los dos blogs anteriores nos centramos en la dinámica de la deuda total de nuestro país, pública y privada, desde el inicio de la crisis. Las conclusiones eran muy claras. Por un lado, el proceso de reducción de la deuda privada se está concentrado exclusivamente en familias y empresas no financieras; mientras el sector financiero ha continuado incrementado su deuda. Por otro, la deuda pública se dispara más allá de los estabilizadores automáticos, y todo ello a pesar de la brutal reducción del gasto social y en infraestructuras.

La austeridad ha acabado generando el mayor volumen de deuda pública de nuestra historia. Como explican Delong y Summers, “la política fiscal es crucial, la expansión fiscal puede incluso autofinanciarse. La política de reducir déficits públicos puede tener efectos adversos, exacerbando problemas para pagar la deuda”. Es exactamente lo que está pasando en nuestro país. Pero es que en el caso de nuestra querida España sirve además para mantener los privilegios de una elite financiera y gerencial insolvente.

Evolución de nuestra deuda externa

Lo que pretendo ahora es centrarme exclusivamente en ese volumen de deuda que los diferentes sectores –administraciones públicas, sociedades financieras, empresas no financieras, y familias- deben al resto del mundo, es decir, en la deuda externa. En vez de un análisis dinámico se presentan dos fotos fijas en dos momentos del tiempo. Concretamente comparamos el volumen y composición de nuestra deuda externa a comienzo de la crisis, finales de 2008, con el último dato publicado, finales del primer trimestre de 2013. Ver cuadros 1 y 2.

Cuadro 1.- Deuda Externa a cierre de 2008

deuda externa a cierre de 2008

Cuadro 2.- Deuda Externa a cierre del Q1 2013

deuda externa a cierre del Q1 2013

La primera idea que resalta de la comparativa es que la deuda que los sectores residentes españoles deben a acreedores extranjeros -la deuda externa-, apenas se ha reducido desde 2008. Si a finales de 2008 alcanzaba una cifra próxima a 1,13 billones de euros, a 31 de marzo de 2013 asciende a 1,06 billones, cifra que representa cerca del 100% del PIB español. Si a cierre de 2008 la deuda externa representaba el 28% de lo que debía el conjunto de la economía española, ahora representa el 24%, no tanto por su reducción sino por el incremento de la deuda total entre sectores residentes.

Sin embargo, lo más interesante es el paulatino cambio de composición de la deuda externa. Se incrementa el porcentaje correspondiente a las administraciones públicas, reduciéndose la del sector bancario.

En 2008, la parte de deuda pública con el extranjero representaba únicamente el 19% del total de la deuda externa (212.637 millones de euros), mientras que todo el sector privado debía al exterior el 81% restante (915.722 millones de euros). En todo caso, las entidades financieras eran las principales deudoras con el resto del mundo, con un 53% de la deuda externa española (602.866 millones de euros), mientras que las sociedades no financieras adeudan el 28% restante (312.5836 millones), y las familias apenas un 0,3%.

A finales del primer trimestre de 2013 la parte de deuda pública patria en manos de extranjeros representa ya el 33% del total de la deuda externa (346.792 millones de euros), mientras que la deuda externa del sector privado se ha reducido al 67% restante (712.937 millones de euros). Los acreedores extranjeros han disminuido notoriamente la deuda de sociedades financieras españolas que ahora representa un 36% de la deuda externa española (386.320 millones de euros), casi 17 puntos porcentuales  menos. Las sociedades no financieras adeudan el 31% restante (326.617 millones), y las familias siguen debiendo prácticamente lo mismo.

Gobiernos de espaldas a sus ciudadanos

Ahora se entiende el porqué de cuando el riesgo de impago radicaba principalmente en el sector privado, y no en el público, las élites financieras patrias y los acreedores internacionales presionaban al Gobierno de turno para hacer reformas, recortes y privatizaciones. El hecho de que el Gobierno se mostrara dispuesto a avalar y garantizar gran parte (por no decir la totalidad) de la deuda privada de los bancos supuso que el mercado (es decir, los acreedores de la deuda española) enfocara su presión sobre las finanzas públicas, para que éstas estuvieran más saneadas que nunca, por si finalmente el Estado tuviera que salir al rescate de impagos de la banca privada española. Voilá! ¿Qué ha pasado con los 40.000 millones de la Sareb y el pozo sin fondo del FROB? ¡Se han evaporado ya más de 100.000 millones de euros, tirados a la basura! Y lo que nos queda aún, recuerden mis previsiones de julio del año pasado, más de 300.000 millones de euros.

Lo más indignante son las continuas mentiras, el tratarnos como niños, el enterarnos del memorándum del rescate bancario por el Parlamento holandés, el pactar los ajustes con alevosía bajo la luz de las velas con aquellos que deberían haber asumido la responsabilidad de sus actos. Banqueros que quiebran sus entidades, acreedores foráneos que asumieron riesgos excesivos, elites gerenciales que consiguieron ventajas fiscales y competitivas mediante lobbies que merodean como buitres por los distintos ministerios. Y ya ni hablamos de las puertas giratorias que ubican a políticos inmediatamente después de ejercer sus cargos en entidades privadas sin mantener el más mínimo decoro. ¡Qué pena de país! ¿Quién se ha apropiado nuestra democracia? Hoy más que nunca es necesaria una profunda regeneración económica, política, social y moral.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba