Desde la heterodoxia

La eficacia económica del PP, esa gran mentira

En solo tres meses todos los mitos de competencia económica del PP se han derrumbado. Como consecuencia de un diagnóstico erróneo sobre las razones que han provocado la actual crisis económica sistémica, las recetas ofrecidas por el actual ejecutivo no han hecho sino ahondar aún más el empobrecimiento de nuestro país.

Sin embargo dos hechos recientes han supuesto la puntilla definitiva para nuestra economía y para la credibilidad del partido en el gobierno. En primer lugar, la mayor quiebra financiera de la historia de nuestra querida España, propiciada por el partido del actual ejecutivo. La combinación explosiva de Bancaja, poseedora del record mundial de inversión en ladrillo o en quimeras como Terra Mítica o La Ciudad de la Luz, y de Caja Madrid, teatro de operaciones de la expansión inmobiliaria y de las trifulcas entre las camarillas de Gallardón y Esperanza Aguirre, acabó estallando en manos de Rato.

Por otro lado, las mismas comunidades muñidoras del mayor descalabro financiero de nuestro país, terminaron reconociendo que las cifras de déficit público de 2011 que en su día remitieron no eran veraces. Madrid, cuyo déficit del 2,2% es el doble del inicialmente declarado, 1,13%, y la Comunidad Valenciana, que tiene un déficit real del 4,5% frente al 3,7% previsto, han aflorado 4.000 millones de déficit no declarado. Igual se pensaban que la amnistía fiscal iba por ellos.

Vuelta a 2008: cuatro años perdidos

Entre tanto, Rajoy y su camarilla, echándole la culpa al gasto público y a la competitividad, han desmantelado el Estado de Bienestar. Y todo para qué. Para nada, porque al final, como venimos advirtiendo en este blog, estamos retornando al punto de partida de 2008: la crisis de deuda privada y la insolvencia de los bancos. Los mercados siempre lo han tenido muy claro. Con las medidas implementadas por el actual gobierno, y también el anterior, el crecimiento económico real promedio en el medio plazo será negativo, de manera que a cualquier nivel de coste el monto de deuda es insostenible.

Ya se empieza a hablar de un banco malo y de quitas de deuda. Miedo me da que estos del gobierno acaben endosando a los contribuyentes el coste del mismo, como Irlanda en 2010. Espero que la mayor parte del coste del banco malo recaiga sobre la gerencia, propiedad y acreedores de los bancos, siguiendo la experiencia de Suecia 1992 o Islandia 2008. A la vez se deberían desarrollar programas gubernamentales de reestructuración de la deuda de familias y empresas. Sí, quitas de deuda, siguiendo la experiencia de Roosvelt en La Gran Depresión, con el Home Owner Loan Corporation de 1933, o los programas desarrollados por Islandia en 2008-2009. Ya conocen mi diagnóstico y propuestas.

La Comunidad de Madrid, en entredicho

Pero donde realmente se ha desplomado definitivamente el mito de la eficacia económica, vendida a bombo y platillo por altavoces mediáticos huecos, ha sido la Comunidad de Madrid. Su buque insignia bancario está intervenido y nacionalizado. En el examen del déficit público no era ningún alumno aventajado, hacia trampas, y al final le pillaron.

Dos son las razones detrás del fiasco del déficit de la comunidad de Madrid. Un gasto escondido en los cajones de una maraña de empresas publicas creadas para la ocasión. Detrás se esconde el coste exorbitante derivado de una política de externalización de servicios públicos que el ayuntamiento de la capital y la comunidad de Madrid, guiados por un desprecio absoluto a los funcionarios de carrera, han implementado durante sus sucesivos mandatos. Además de favorecer y crear oligopolios para los amigos, la calidad de muchos de los servicios básicos deja bastante que desear.

Respecto al gasto escondido, el periodista y economista Javier Ruiz lo explica perfectamente en sendas noticias publicadas en este medio. La excusa del gobierno madrileño es que el desfase se produjo “por la caída de ingresos el año pasado”. Sin embargo, como matiza Javier Ruiz, sus contabilidades se cerraron el 15 de enero y la última declaración de déficit se produjo en marzo. Por ello, sorprende que el ejecutivo de la Puerta del Sol no se percatara durante los dos meses y medio que tardaron en elaborar sus primeras cuentas de una caída de ingresos ocurrida en 2011. El argumento de la “caída de ingresos” contradice, además, tal como señala el propio Ruiz, el proporcionado por Hacienda que afirma que “se debe fundamentalmente a la operación del pago a proveedores, que ha supuesto una auténtica circularización de deudas pendientes”.

El economista Alejandro Inurrieta, en su momento realizó un estudio bajo el título “Análisis empírico de la contratación agregada en el Ayuntamiento de Madrid 1999-2008”, que perfectamente se podía extender a la Comunidad de Madrid. Las principales conclusiones de este primer esbozo de estudio son relativamente concluyentes. El proceso de concentración en la contratación es muy claro a partir del año 2003 y se acentúa a partir de 2006. Estos resultados son robustos cuando uno controla por el número de contratos, y por la plurianualidad de muchos de ellos. Por tanto, se puede asegurar que se está generando un grado de oligopolio importante en la actividad económica alrededor de la contratación pública del Ayuntamiento, y por ende de la Comunidad. Habría que analizar en una segunda fase la colusión de precios y el sobrecoste que se derivan de estas contrataciones. Nos llevaríamos alguna que otra sorpresa. Pero mucho me temo que en el ámbito del gobierno autonómico conceptos como el índice Herfindhal, el índice de Gini, la entropía de Theil, o el coeficiente de variación del montante de contratación, sonarán a chino, y así nos va.

El inminente estallido social

La austeridad que reclama el gobierno de Rajoy y las élites financieras para mantener sus privilegios, después de un colapso financiero sobre la base de desequilibrios fraudulentos, no funciona y casi siempre conduce al desorden civil. La declaración de Goirigolzarri sobre la quiebra de Bankia, sin un ápice de crítica al pasado, se puede calificar en palabras suaves como bochornosa. El ingrediente más importante para una recuperación económica sostenida es la reforma de los abusos que permitieron una burbuja espectacular, una mala asignación del capital productivo y los efectos negativos de los monopolios y los fraudes financieros en la economía real.

Hoy en día una auténtica política reformista exige hacer frente a los monopolios empresariales y financieros. Y las élites políticas a por uvas, liadas con otras reformas que en realidad son recortes sociales que les validan ciertos académicos que ni han olido ni entenderán la crisis. Sinceramente, creo que no son conscientes de lo que están haciendo, porque en caso contrario simplemente serían peligrosos. O las clases dominantes políticas y económicas se echan atrás y cambian sus políticas o habrá un estallido social.


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