OPINIÓN

Los “cachondos” de Bruselas (I)

Bajo cifras promedio ocultan una realidad. El paro en algunos países del sur de Europa, España y Grecia, es el doble del que había antes de la crisis, y con una situación mucho más deplorable.

Los “cachondos” de Bruselas (I).
Los “cachondos” de Bruselas (I). EFE

De hilarante y puro cachondeo se puede calificar el panfleto de la Comisión Europea sobre la Gran Recesión y su impacto en Europa. Su diagnóstico y análisis de la situación refleja una caradura que haría sonrojar a los bufones y pícaros del Barroco español. Producirían risa si no fuera por el enorme daño que han ocasionado, sobretodo, a la ciudadanía del sur de Europa, con el apoyo inestimable de las élites autóctonas –políticas, económicas y mediáticas-, nuestros “patriotas de hojalata”. La crisis fue aprovechada para practicar un expolio a favor de las élites rentistas y en contra de los más débiles, especialmente los más jóvenes -indefensos, sin futuro-. Para ello han contado con el apoyo inestimable de ese 20%-25% de la población cuya percepción de rentas se está financiando con la emisión masiva de deuda pública.

Estos pícaros y bufones postmodernos dan por terminada, tras 10 años de dura crisis, la Gran Recesión en Europa

Estos pícaros y bufones postmodernos dan por terminada, tras 10 años de dura crisis, la Gran Recesión en Europa. Dicen que “tomaron importantes decisiones para contener la crisis, preservar la integridad del euro y evitar peores posibles resultados” y que después de 10 años han logrado sus objetivos: “los bancos son más fuertes, la inversión está aumentando y las finanzas públicas están en mejor forma”. Una de dos, o mienten, o son unos ineptos.

Es mentira que los bancos estén en mejor forma. ¿Se acuerdan de lo que nos decían antes de la caída de bancos como Dexia o Popular? El sistema bancario europeo, especialmente la banca sistémica, sigue siendo frágil e ineficiente. Las razones son varias. Por un lado, su opacidad, complejidad e interconectividad. Por otro, su excesiva dependencia de la deuda. Unamos a ello graves problemas de gobernabilidad y distorsiones que no se resuelven en los mercados; leyes y reglamentos defectuosos; y una absoluta falta de rendición de cuentas por parte de las gerencias bancarias. Los bancos sistémicos europeos son cada día más sistémicos, y el total de activos medio y el apalancamiento promedio es mayor que en 2007. El déficit de capital, ante un escenario adverso, preocupante.

Les importa un bledo el bienestar de la ciudadanía

Pero además carecen de empatía. No comentan nada del empobrecimiento generalizado que han tenido que soportar, como un sacrificio ante no sé qué deidad, los ciudadanos de países como Grecia, España, Portugal o Irlanda. Bajo cifras promedio ocultan una realidad. El paro en algunos países del sur de Europa, España y Grecia, es el doble del que había antes de la crisis, y con una situación mucho más deplorable. El empleo que se crea es temporal y precario, inestable y de bajos salarios. Todo es humo, no hay nada, ningún cambio de modelo productivo basado en la industria, en la innovación, en el conocimiento, en las nuevas tecnologías y en otras milongas que nos vendieron. Pretenden, además, reactivar otra burbuja inmobiliaria. Las tasas de paro corregidas por precariedad, temporalidad, parcialidad no deseada y falta de expectativas se sitúan en España y Grecia alrededor del 30% (medidas de desempleo equivalentes a las U6 y U7 estadounidenses). Me produce sonrojo cuando Bañez y/o Rajoy hablan de empleo. Con estos mimbres, una de las razones detrás del proyecto de Unión Europea, la convergencia de rentas entre el Sur y el Norte de Europa, hecha añicos.

El diagnóstico de la crisis fue erróneo, y las recetas completamente tóxicas

Detrás de todo, como responsables últimos de esta situación, las políticas económicas y un diseño del euro totalmente inadecuado. El diagnóstico de la crisis fue erróneo, y las recetas completamente tóxicas. Solo cuando vieron las orejas al lobo –la posibilidad de perder el control político- empezaron a cambiar tímidamente de rumbo ciertas políticas. Pero el daño ya estaba hecho. Y miren que no he hablado de algo tangencial pero inherente a la crisis, la sobrevaloración del PIB patrio, al menos en un 17%. Porque nuestro nivel de deuda pública sobre PIB es mayor de lo que nos dicen; nuestra presión fiscal, de las más altas de Europa pero con unas prestaciones sociales deficientes –ya saben a dónde van a parar parte de las cuantiosas cantidades de euros de deuda pública soberana emitida, a financiar a lobbies y grupos de electores influyentes-.

La Comisión Europea como problema

Cuando se inicia la Gran Recesión, allá por 2008, las autoridades políticas, económicas y monetarias del momento achacaron los males de la economía española a la ineficiencia del sector público y a una baja productividad del factor trabajo, que debería, según ellos, compensarse vía salarios más bajos. En base a este diagnóstico aplicaron el recetario de la Teoría Neoclásica dominante, bajo el cual se educaron. Consistía en un cóctel peligroso para la salud de los españoles: política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (papel del BCE), y deflación de salarios. Como consecuencia la economía española se vio abocada a una brutal contracción económica, que en términos técnicos se conoce como Recesión de Balances. Algunos aprendieron más tarde qué es una crisis “a la Minsky”, creada por una brutal expansión de la deuda privada alrededor de un colateral-burbuja inmobiliaria y/o financiera.

Detrás de esa burbuja los principales responsables, más allá incluso de las autoridades políticas y económicas patrias, fueron las autoridades económicas y monetarias europeas

Pero lo peor es que detrás de esa burbuja los principales responsables, más allá incluso de las autoridades políticas y económicas patrias y de nuestro sistema bancario, fueron las autoridades económicas y monetarias europeas (Banco Central Europeo y Comisión Europea). El economista jefe de Nomura, Richard Koo lo explicó en una excelente nota bajo el sugerente título “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”. Según Koo el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE. Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Sin embargo, el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Por el contrario aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur. Lo que subyace en el fondo es algo que dejamos para el siguiente blog, el diseño del Euro como problema.


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