Desde la heterodoxia

Sí, buscando bien, la crisis era predecible

Para poder anticipar, entender, y tratar la actual crisis económica, era necesario, en su momento, al menos, haber echado una ojeada a la Hipótesis de Inestabilidad Financiera (HIF) de Hyman Minsky, y a la Teoría de Deflación por Deuda de Irving Fisher. Sin embargo, salvo honrosas excepciones, los grandes organismos económicos y financieros, públicos y privados, los Bancos Centrales, o los distintos Tesoros, miraban a otra parte. Ahora, ya es tarde.

La Hipótesis de Inestabilidad Financiera de Hyman Minsky afirma que los empresarios, las familias, y sus banqueros, aceptarán asumir más riesgo en períodos de auge económico o después de un largo período de crecimiento sostenido. Los bancos reducen sus exigencias para los préstamos, y aceptan unas tasas de endeudamiento más elevadas. Bancos, familias y empresas se van a conformar con una menor proporción de activos líquidos, produciéndose la paradoja de la tranquilidad: un período feliz de actividad económica terminará por hacer más frágiles los balances financieros. Esa fragilidad económica irá acompañada de comportamientos especulativos: bancos y empresas van a competir entre sí apoyándose en la palanca del endeudamiento, y las familias actuarán de manera parecida, provocando una inflación de los precios bursátiles y del sector inmobiliario. La reacción del Banco Central será o imponer restricciones de crédito, o, lo más probable, subir tipos de interés. Estas subidas harán más frágil la situación financiera de todos los sectores, pues el peso del endeudamiento se habrá incrementado. Entonces los bancos endurecerán las concesiones de créditos, agravando la fragilidad. Hay riesgo de que todo termine con un crash financiero, a menos que el Estado acepte encarar un elevado déficit financiero con el fin de sostener la demanda global. ¡No está nada mal la HIF como marco explicativo de la crisis económica española!

Irving Fisher describió como este proceso de desapalancamiento podría llevar a una deflación por deuda: la liquidación de la deuda obliga a vender los activos en una situación de dificultad o apuros, a una contracción de los depósitos, y a una desaceleración en la velocidad de circulación del dinero. Como consecuencia se produce un descenso en los niveles de precios, de manera que si no se implementan políticas económicas expansivas, se produciría aún una mayor caída en la riqueza neta de empresas y familias, precipitando bancarrotas, una reducción en la producción, comercio, y empleo, generando más pesimismo y pérdida de confianza, lo cual llevaría a una mayor desaceleración en la velocidad de circulación, y a una mayor caída de precios. Se produce, por lo tanto, aberraciones en los tipos de interés: mientras los tipos nominales caen, los tipos reales suben, de manera que la política monetaria es ineficiente, o, como pasa en la actualidad, cualquier intento de incremento en la base monetaria de la economía no tenga impactos en actividad, al descender bruscamente la velocidad de circulación del dinero.

Este esquema explica perfectamente la actual crisis económica y el colapso del sistema bancario de los países desarrollados. Mientras que Hyman Minsky era un heterodoxo postkeynesiano, nada que ver con la ortodoxia keynesiana, cuyos fundamentos microeconómicos y de economía financiera maman de la teoría neoclásica, Irving Fisher abandonó el monetarismo, y se pasó a la heterodoxia, tras arruinarse en bolsa en la Gran Depresión.

Es muy interesante observar como a partir de los años 80 se produce un aumento espectacular del endeudamiento de los sectores privados, lo cual confirma una idea introducida por Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff en un artículo de 2008 “This Time is Different: A Panoramic View of Eigth Centuries of Financial Crisis”: cuando aumenta la libre movilidad de capitales se incrementan las crisis bancarias.


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