Desde la heterodoxia

El banco malo Sareb, ¿nuevo engaño del gobierno?

Lo que está ocurriendo en nuestro país es digno de un guión de las novelas de John Grisham. Pero a diferencia de ellas no habrá un final feliz. El número de desahucios alcanza una cifra récord histórica en nuestra querida España, próximos a los 530 diarios, sin que nadie haga nada por parar semejante drama social. En otra realidad paralela, se están discutiendo, entre bambalinas, con alevosía y premeditación, sin micrófonos, a la luz de las velas, los detalles y últimos flecos del que será el banco malo “a la española”. Se denominará finalmente Sareb, acrónimo de Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria.

Resulta muy curioso observar cómo se rescata con dinero de los contribuyentes a la gerencia y a los acreedores de nuestro sistema financiero, esos mismos inmorales y miserables que lo hundieron, ninguno de los cuales ha pasado aún por tribunal alguno. Pero a la vez, aquellos hipotecados a los que concedieron préstamos sin ningún control de riesgo, que apoquinen, a pagar hasta el último Euro.

El gobierno debe proteger a los contribuyentes

Aún es más llamativo escuchar a bancos como BBVA o La Caixaalertar del peligro para la banca si el Sareb compra a precios bajos. Como dice un muy buen amigo, es entendible este comportamiento si desde el gobierno se les insta a participar como capital privado en dicho banco malo, simplemente están estimando y protegiendo cual será su rentabilidad final.

Pero nuestro gobierno, por encima de todo, debería velar por los intereses de los ciudadanos. Ello exige obligar a que Sareb jamás pague muy por encima del valor de mercado. Tal como pide la Troika el banco malo Sareb debería aplicar el escenario estresado de la consultora Oliver Wyman en la compra de activos tóxicos, lo que implicará que las entidades financieras, intervenidas o no, tengan que recapitalizarse.

El gobierno, si realmente velara por el interés de sus conciudadanos debería obligar además a que las recapitalizaciones de las entidades intervenidas corrieran a cargo de sus acreedores, más allá de los accionistas y accionistas preferentes, que en un principio acabarán pagando, junto con los contribuyentes, los platos rotos de tanto desmán.

A esta situación, que ya denunciamos en su momento, hemos llegado porque el objetivo que el mismo gobierno estableció para el banco malo era una quimera. El Ministro de Economía, Luis de Guindos, en la conferencia de prensa del viernes 31 de agosto, afirmó sin despeinarse que "la empresa de gestión de activos debe ser viable y no generar pérdidas y al final no debe tener ningún impacto sobre el contribuyente". Esta afirmación simple y llanamente es falsa porque ambos objetivos son incompatibles.

El gobierno deberá elegir entre sobrepagar por la compra de los activos tóxicos, sin tocar a los acreedores extranjeros, en cuyo caso la fiesta la acabarán pagando los contribuyentes patrios. O, alternativamente, proteger a los ciudadanos españoles, infrapagando en la compra de dichos activos podridos, siendo la gerencia, los propietarios y los acreedores extranjeros quienes asuman el coste por haber llevado a la insolvencia a nuestro sistema bancario, al asumir todos ellos riesgos excesivos.

La banca patria no debería participar en el Sareb

Los inversores extranjeros ya se han olido el percal. A fecha de hoy solo están dispuestos a entrar en el banco malo, en un primer momento, la gran banca española (Santander, BBVA, y La Caixa) que, casualidades de la vida, también está llena de esos activos tóxicos. Por cierto, si el banco malo puede obtener un beneficio derivado de la “gestión” de los bienes que compra a los bancos, ¿por qué no podrían los bancos manejarlos ellos mismos? ¿Y qué pintan como accionistas de un instrumento de gestión de activos podridos todos aquellos que los incluyeron en su balance contaminándolo en unos casos, y en otros quebrándolos directamente?

La gran banca española quiere un traje a medida para entrar como accionistas o bonistas en el banco malo. Y el gobierno, que ansiaba la participación del sector privado en la financiación de dicho banco malo con el objetivo de no incrementar la deuda y el déficit público en la cuantía del rescate, puede que no le quede más remedio que ceder a sus pretensiones, salvo que la Troika lo impida.

BBVA, Santander u otras no intervenidas entrarían como accionistas en el banco malo si se les compran los activos tóxicos a valor en libro menos provisiones. Sí fuera así, ¡menudo regalo!, sustituyen en su activo porquería de primera calidad por liquidez o bonos soberanos, y no tiene que recapitalizarse. ¡Qué maravilla, qué ejemplaridad! Por favor, dejen de insultar nuestra inteligencia cuando afirman sin rubor que todos los recortes en salarios, derechos básicos, pensiones, desempleo… son para garantizar el sistema de bienestar. No sean tan miserables.

Pero la cosa no para ahí. Además, pelillos a la mar, en el banco malo no se van a incluir ni préstamos o créditos a particulares, PYMES, Administraciones Públicas o participadas. No se limpia en definitiva, de una vez por todas, toda la porquería de nuestro sistema bancario. Como ya detallamos en un blog previo, la cuantía necesaria, siguiendo el diseño implantado por las élites, rondará finalmente los 300.000 millones de euros frente los 100.000 millones iniciales del rescate. Por cierto, menuda la jugada de Merkel, nos impone el memorándum, y ahora la unión bancaria, como muy pronto, en 2014, y Rajoy a por uvas.

Intereses de clase e insolvencia bancaria

Si el problema de la economía españolaes la deuda privada, y como corolario la insolvencia bancaria, por qué narices se opta por restricciones fiscales o ajustes salariales. Básicamente por dos razones. En primer lugar por cuestiones dogmáticas, ya que el reconocimiento de que el problema actual de la economía es la deuda privada y la insolvencia bancaria supondría poner de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas bajo las que las élites políticas y económicas actuales se educaron.

Pero la ideología no es neutra. Al implementar una austeridad presupuestaria irresponsable, se retroalimenta, acelera y refuerza el círculo vicioso. Con una larga contracción económica en el horizonte, a cualquier carga financiera, la deuda es insostenible. Aplicando su ideología han transformado un problema de insolvencia de deuda privada en una más que probable quiebra de deuda soberana, cuando siguiendo la hoja de ruta de Islandia en 2008 o Suecia en 1992, por ejemplo, había alternativas

En segundo lugar por la presión de la clase dominante, la financiera, para que sea la sociedad quien pague sus desaguisados. La simple razón por la que nuestros gobernantes insisten en el rescate de los bancos es que al hacerlo los ricos y los poderosos se rescatan a sí mismos, y de esa manera se garantiza la continuidad de un sistema que les conviene perfectamente.


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