Desde la heterodoxia

¿Y si auditamos las estadísticas económicas patrias?

Cada día que pasa queda clara la necesidad de hacer una auditoría sobre la fiabilidad de las cifras económicas relevantes publicadas de nuestro país. Empieza a cundir la sensación, ya no solo allende nuestras fronteras, sino también entre los economistas patrios, de que hay mucha cocina en la presentación y publicación de las cifras económicas relevantes de nuestra querida España. El guión es siempre el mismo: una institución privada adelanta sus previsiones, siempre muy optimistas, luego lo corrobora Banco de España, y, finalmente, lo 'valida' el Instituto Nacional de Estadística (INE) hasta que por alguna razón se ve forzado a cambiarlas. Después en las revisiones anuales del agosto del siguiente año se revisan y se ajustan a la baja, pero ya nadie se acuerda. Vamos donde dije digo, digo Diego. Parece que ahora intentan volver a la carga con la Encuesta de Población Activa.

Por cierto, el Banco de España en un ejercicio de transparencia debería dar a conocer públicamente a la ciudadanía la evolución de su indicador Ñ-STING (Short Term Indicator Growth de España, de ahí la Ñ), tal como hace la Reserva Federal de Philadelphia con su equivalente para el país norteamericano –el Indicador Auroba-Diebold-Scotti-, o el Centre for Economic Policy Research (CEPR) con su indicador EuroCoin para la Unión Europea. Técnicamente el más elegante y el que aporta mejor información es tanto el Ñ-STING como el EUROSTING elaborados por Banco de España para España y la Zona Euro. Pero desconocemos sus cifras y evolución.

Pero volviendo a la preocupación creciente por la fiabilidad de la estadística española. La Contabilidad Nacional está excesivamente suavizada, ofreciendo un perfil de contracción en el periodo 2009-2013 incompatible con los diferentes indicadores mensuales publicados. Si hacemos caso a las cifras publicadas, véase cuadro 1, la contracción en nuestro país en dicho período ha sido inferior a la de Italia, y tampoco distaría mucho del promedio de la Unión Europea. Ello simplemente no puede ser ya que la recesión de balances y el empobrecimiento de la ciudadanía española solo encuentran paragón en los casos griego y portugués.

Las exportaciones, el comodín del INE

La semana pasada comentamos las incongruencias e inconsistencias en la publicación y descomposición del PIB del último trimestre de 2013. Es imposible la contracción de gasto público recogida en esas cifras. En realidad, tal como señalaba Ángel Laborda, estarían traspasando contabilización del mismo al siguiente ejercicio para intentar acercarse al objetivo de déficit del 6,5% del PIB. Pero peor aún es que para que el PIB no descendiera como consecuencia de esta aportación tan negativa del consumo público, el Instituto Nacional de Estadística (INE) tuvo que hacer milagros con los otros agregados. Los crecimientos del consumo privado, de la inversión y de las exportaciones son exagerados a tenor de los indicadores disponibles para los mismos. Y esto es lo novedoso, antiguamente, al menos, se buscaba un cierta congruencia en los datos.

La válvula de escape que está siendo utilizada por el INE para maquillar el destrozo de la demanda interna siempre ha sido la misma, las exportaciones netas. Pero, mientras las cifras del Ministerio de Economía implican que las exportaciones de bienes llevan dos trimestres cayendo a ritmos muy importantes, según la Contabilidad Nacional éstas continuarían creciendo. La discrepancia entre las cifras de sector exterior del Ministerio de Economía y del INE supone ocho décimas porcentuales al incremento medio anual del PIB, vamos que nuestro PIB en realidad se habría contraído en 2013 más del 2%.

Cuadro 1.- Crecimiento PIB distintos Países y Áreas Geográficas 2007-2013

Las cifras de la EPA y el deterioro de nuestra economía

Según distintas informaciones, la nueva EPArecogerá un incremento de la población residente en España, lo cual resulta difícil de explicar. Por ello, determinará que hay más personas ocupadas, y podría recoger una cifra ligeramente mayor de parados. En suma, detectará una mayor población activa. Con ello la tasa de paro podría caer un punto porcentual. Ello simplemente es incompatible con la realidad: extranjeros que vuelven a sus países y españoles que buscan fortuna allende nuestras fronteras. Por lo tanto, como ya uno no se puede fiar de ninguno de los datos publicados, urge una explicación clara y convincente sobre los mismos.

Como ya venimos avisando desde estas líneas, la dinámica en la que está envuelta la economía española no permite ver la luz al final del túnel. Muy al contrario, la combinación no puede ser más explosiva: insostenibilidad de la deuda, insolvencia bancaria, deflación por endeudamiento, caídas salariales, destrucción de empleo y pérdida de competitividad. Las tremendas desigualdades sociales unidas a la explosión de una burbuja financiera global nos darán la puntilla final.

En realidad, mientras que se rescata con dinero público a una casta financiera y política quebrada, se somete a la ciudadanía al mayor empobrecimiento de los últimos cuarenta años. Por eso en todas las encuestas hechas a la ciudadanía, véase la última del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la percepción económica no solo no ha mejorado sino que continúa empeorando. O los españoles estamos ciegos o las autoridades políticas y económicas mienten.


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