Desde la heterodoxia

“Yo acuso” a los Bancos Centrales

La actual crisis sistémica lejos de haber concluido se está reactivando. La evolución de los mercados financieros implica que están aumentando exponencialmente las probabilidades del inicio de una profunda recesión global, sino depresión, antes incluso de haberse extinguido la actual. Nos referimos a la Segunda Fase de la Gran Recesión, término que introdujimos desde estas líneas a finales del 2013. La razón fundamental, más allá de la incompetencia estructural de aquellos que diseñaron e implementaron las actuales políticas económicas ortodoxas, es el instinto de clase.

La política económica implementada en la mayoría de las democracias occidentales desde el inicio de la actual crisis sistémica se diseñó, y continúa dibujándose, al margen de la defensa de los intereses de la ciudadanía. Se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo último de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los ciudadanos, especialmente a los más pobres, con una sensación de impotencia y desesperación política.

Bancos Centrales, burbujas y recesiones

En este diseño jugaron un papel primordial, y continúan apostando a ello, los Bancos Centrales, en una triple faceta. En primer lugar ejerciendo de bomberos pirómanos. Detrás del origen, expansión, y estallido de todas y cada una de las burbujas o inflaciones de activos globales que se produjeron desde 1998 se encuentran los bancos centrales, con el agravante de que a cada inflación de activos, cuando estallaba, le seguía otra todavía más perniciosa, de manera que cuando ésta nueva explotaba el impacto macroeconómico negativo se acrecentaba.

El segundo aspecto donde la actuación de los Bancos Centrales ha sido más deplorable es en su labor de supervisión y guardián del sistema bancario. La razón es evidente: al frente de la inmensa mayoría de los bancos centrales se encuentran economista educados en los principios neoclásicos. Por lo tanto, parten de un prejuicio favorable respecto a los mecanismos de mercado, la libre empresa, y el “laissez-faire”. Cuánto menos regulación y supervisión mejor. Ya conocemos las terribles consecuencias, un sistema bancario apalancado e insolvente.

Bancos Centrales, al servicio de la banca

No contentos con todo ello, los Bancos Centrales más relevantes propugnaron rescates bancarios con dinero público, es decir, a costa de los contribuyentes. En su labor de “independencia” siempre han defendido a los acreedores, cuando las experiencias más exitosas, especialmente el rescate bancario sueco de 1992 o islandés del 2008, quienes lo pagaron básicamente fueron los acreedores. Eso sí constantemente nos bombardean sobre la necesidad de reformas estructurales, cuyo objetivo último es pagar las consecuencias de su mala supervisión e intervención del sistema bancario

En su momento hicimos referencia a un magnífico artículo publicado en el Irish Time, que adjunto de nuevo, donde Morgan Kelly, un académico irlandés, detallaba las discusiones sobre el rescate irlandés de finales de 2010. Frente al interés delFondo Monetario Internacional (FMI) de que hubiera quitas -magnifica visión de la actual crisis económica y financiera del mal logrado Strauss Kahn-, el BCE, y el hombre de Wall Street, Timothy Geithner, se opusieron. Defendieron a los acreedores bancarios, y como dice el autor, lo que realmente subyacía en el mensaje de Irlanda era lanzar un aviso a España de no tocar a los acreedores.

La última inmundicia

Sin embargo, estos días, y para mi más profundo hartazgo, cabreo e indignación ese mismo periódico, el Irish Time,en otra excelente pieza que también adjunto, saca a relucir más inmundicia sobre cómo se implementó el rescate de Irlanda. En un nuevo libro sobre el que fuera ministro de finanzas en aquella época, y ya fallecido, Brian Lenihan; elgobernador del Banco de Irlanda desde 2009, Patrick Honohan, explica como el personal de la Troika y los funcionarios del Banco Central Europeoamenazaron a Irlanda con la quiebrasi el gobierno trataba de realizar alguna quita a los acreedores bonistas de los bancos quebrados.

Concretamente entregaron un ultimátum al señor Lenihan el 26 de noviembre de 2010, y como explica el propio Honohan "por alguna razón, esperaron hasta después de este enfrentamiento para informarme de esta decisión, que al parecer había sido tomada en una teleconferencia de muy alto nivel a la que no fue invitado ningún representante irlandés."

El BCE y sus funcionaros, además de su incompetencia económica y académica, actuaban en realidad como matones mafiosos, defendiendo exclusivamente a los acreedores y a las élites bancarias. Sin embargo, después de más de siete años de crisis, la banca europea, debido a su ineptitud, continúa enferma. José Viñals, el español al frente del Departamento del Mercado Monetario y de Capitales del FMI que es quien elabora el Informe de Estabilidad Financiera del FMI, lo dijo bien clarito hace unos días, “el 70% de los bancos de la Eurozona carecen de músculo para dar crédito”. Si tengo razón y ya se ha iniciado un ciclo de aversión al riesgo en los mercados financieros, estos bancos serán completamente insolventes. Por eso, yo acuso a los bancos centrales de incompetentes y actuar contra la ciudadanía.


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