Desde la heterodoxia

El acuerdo oculto de élites políticas y financieras

Las élites políticas y financieras occidentales han llegado a un acuerdo tácito que incluyen tres clausulas implícitas. En la primera, se mantienen los privilegios de la clase financiera, a pesar de que el sistema bancario de la mayoría de países desarrollados es insolvente. No quieren someterse a un proceso intenso de reconversión como cualquier sector que ha cometido excesos.

En la segunda, los Bancos Centrales, controlados en realidad por estas élites financieras, inyectan liquidez masiva a los bancos con problemas de liquidez y solvencia para que sigan manteniendo el status quo actual. No habrá, por lo tanto, créditos para familias y empresas.

En la tercera clausula se acuerda que sea es el Banco Central quien en realidad financia a los Tesoros a través de los bancos comerciales. Y todo ello a sabiendas de que el impacto de su política monetaria sobre la actividad es y será nulo al encontrarnos en la trampa de la liquidez.

Como todo acuerdo tácito oculto, a la luz de las velas, se incluye una clausula final. Serán los ciudadanos quienes paguen en última instancia con sangre, sudor, y lágrimas los excesos de estas élites. Cómo. Ya lo sabemos, a través de recortes salariales, aumentos de impuestos, y un deterioro de los servicios públicos básicos, como la salud y la educación. Las élites no los necesitan, la acumulación de plusvalías les permite acceder a los mismos pagando.

Financiación del Tesoro y créditos a familias y empresas

Durante los últimos meses asistimos atónitos a una curiosa paradoja. Mientras el Tesoro español, por ejemplo, coloca sin problemas aparentes las nuevas emisiones de letras, bonos y obligaciones, el crédito al sector privado no financiero continúa totalmente cerrado. Como consecuencia, se intensifica la recesión económica.

Sin embargo esta aparente contradicción no es tal. Son consecuencia de la insolvencia bancaria, y de las políticas monetarias y fiscales que ha impuesto la clase dominante, la financiera, que quiere que en última instancia sea la sociedad quien acabe pagando sus desaguisados.

Los masivos préstamos del BCE al sistema bancario europeo a un coste ridículo tienen como objetivos últimos no escritos garantizar la liquidez de las entidades financieras, refinanciar los vencimientos de bonos de las entidades en un contexto donde los bancos tienen completamente cerrados los mercados de crédito, y permitir financiar a los Tesoros de países periféricos a través de sus sistemas bancarios privados.

Obviamente no queda dinero para financiar a familias endeudadas o empresas. Los bancos continúan teniendo muchísimos activos tóxicos en su balance, y la morosidad, consecuencia del ciclo económico, aumenta a marchas aceleradas, muy por encima de las cifras oficiales. Propuestas de saneamiento como la reforma del sistema financiero español recientemente aprobada con los votos a favor los dos grandes partidos no son la solución, al confundir el mero cumplimiento formal del marco regulatorio de las entidades con su saneamiento.

Insolvencia del sistema bancario

La mayoría de los bancos privados, en sus actuales circunstancias, no son instrumentos validos para canalizar el ahorro hacía inversiones a largo plazo. En el caso español, además tampoco existen instrumentos públicos que realmente puedan impulsar la reasignación de excedentes de capital hacia el futuro debido a las presiones a las que se están viendo sometidos distintos Estados, entre ellos el nuestro. En definitiva sigue sin solucionarse el principal problema de nuestra economía: la insolvencia bancaria, que al final acaba arrastrando a la deuda soberana.

El problema de la economía española, como el del resto de países occidentales, es la deuda, y como corolario la insolvencia bancaria. Por lo tanto, es más necesario que nunca un banco malo donde la gerencia, los propietarios y los acreedores paguen los platos rotos. Y después de ello, si hace falta, el Estado entre como accionista. Siempre que se ha hecho así, las cosas han vuelto a la normalidad con relativa rapidez.

El inminente estallido social

La austeridad que reclaman las élites para mantener sus privilegios, después de un colapso financiero sobre la base de desequilibrios fraudulentos no funciona y casi siempre conduce al desorden civil. El estímulo por sí solo no cura el daño, aunque sí ayuda a aliviar el dolor si se aplica correctamente.

El ingrediente más importante para una recuperación económica sostenida es la reforma de los abusos que permitieron una burbuja espectacular, una mala asignación del capital productivo y los efectos negativos de los monopolios y los fraudes financieros en la economía real.

Pero hoy en día una auténtica política reformista exige hacer frente a los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca insensible, los antagonismos de clase, el sectarismo, y los intereses bélicos. Y las élites políticas a por uvas, liada con otras reformas que en realidad son recortes sociales que les validan ciertos académicos que ni han olido ni entenderán la crisis. Sinceramente, creo que no son conscientes de lo que están haciendo, porque en caso contrario simplemente serían peligrosos. O las clases dominantes políticas y económicas se echan atrás y cambian sus políticas o habrá un estallido social.


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