Desde la heterodoxia

La actual ortodoxia nos arrastra al abismo

La actual combinación de políticas fiscales restrictivas, y monetarias expansivas, junto a los ajustes a la baja de rentas y salarios, acabarán provocando una nueva depresión económica global. Aquellos que no fueron capaces de prever y anticipar la actual crisis económica sistémica, siguen, sin embargo, imponiendo sus recetas económicas.

Inmediatamente después de la caída de Lehman Brothers, tras la crisis hipotecaria de Estados Unidos, y con el fin de evitar los errores de política económica de la Gran Depresión, se implementaron políticas económicas agresivas no ortodoxas en los países desarrollados. Abarcaron desde la política monetaria de tipos de interés cero y expansión cuantitativa de la FED, hasta la participación de los Tesoros de diversos países en la recapitalización de bancos, entrando como accionistas y/o concediendo avales sobre el valor de los activos, o sobre la financiación de la compra de activos tóxicos por parte de inversores privados.

Los países emergentes, especialmente los BRIC, también ayudaron. China, por ejemplo, implementó un auténtico New Deal: bajadas de tipos de interés, fuerte expansión fiscal, subidas salariales reales y nominales, y una mayor cobertura sanitaria pública.

Desde el lado de la política fiscal, además, y para hacer frente a esta situación, los países desarrollados implementaron una política expansiva contracíclica. Pero aquí aparecía la primera contradicción: el origen de la crisis, el sobreendeudamiento, no sólo no se corrigió en la implementación de los rescates bancarios, sino que se agrandó con el incremento del endeudamiento del sector público. Por lo tanto, aumenta aún más el endeudamiento de las economías occidentales, origen de la actual crisis sistémica.

Bajo este análisis, en Occidente surge una preocupación por la deuda (pública más privada). Este proceso afecta a las principales economías desarrolladas, y tal como señalaba el historiador Nial Fergusson: “... la crisis fiscal del Oeste se ha iniciado en Grecia, la cuna de la civilización occidental. Pronto podría cruzar el canal a Gran Bretaña. Pero la pregunta clave es cuando la crisis podría llegar al último bastión del poder occidental, al otro lado del Atlántico”.

La implementación de todas estas medidas de política económica evitó, inicialmente, el colapso de la economía mundial, pero no garantizó una recuperación razonable para los siguientes años, básicamente porque no se atacó el origen de la actual crisis económica.

Lo más urgente para una reactivación económica en el largo plazo pasa por una reordenación y reducción del tamaño del sistema bancario mundial, que además conlleve una disminución de la deuda privada y pública existente, y donde los acreedores sufran la correspondiente quita. Sin embargo, y tristemente, aún no se ha hecho nada en este sentido. Una propuesta muy interesante para el sistema financiero español es elinforme de Aristóbulo de Juan.

En este contexto, la misma “ortodoxia económica” dominante que fue incapaz de prever la actual crisis económica y financiera, básicamente porque invalidaría los principios esenciales bajo la cual se han educado, está forzando su receta para salir de la crisis. Para ello proponen una combinación de política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (expansión cuantitativa de la FED), y deflación de salarios.

Desde el lado de la política monetaria, la expansión cuantitativa produce un aumento de la propensión al riesgo, e infla los mercados financieros, sin que ello se traduzca en un aumento de la renta del país. Pero es que además, en el actual contexto de sobreendeudamiento, la política monetaria es mucho menos eficaz a la hora de afectar a la actividad económica de lo que los inversores piensan. Así, por ejemplo, el principal efecto de un cambio en la base monetaria, como consecuencia de la expansión cuantitativa de la FED, es cambiar la velocidad monetaria y los tipos de interés a corto plazo. Sin embargo, una vez que los tipos de interés a corto plazo caen a cero, las expansiones adicionales en la base monetaria simplemente inducen un colapso proporcional en la velocidad de circulación del dinero, y la economía entra en la trampa de la liquidez.

Si la riqueza vuelve a caer con fuerza, como está pasando, y estamos en la trampa de liquidez, la combinación de políticas de deflación de precios y salarios junto con políticas de restricción fiscal, acaban provocando una fuerte contracción económica global. La economía global se aproxima de nuevo a la recesión.

A la hora de analizar la evolución del crecimiento económico es mucho más importante el efecto renta, según el cual la evolución de la actividad económica se explica mejor por las fluctuaciones de los ingresos y los cambios técnicos, que el efecto sustitución, que considera que el crecimiento económico se determina por la evolución de los precios y costes relativos de una economía. En la actual crisis económica, la flexibilidad de precios y salarios es desestabilizadora ya que en vez de ayudar a enderezar la economía hacia el pleno empleo, en realidad reduce la demanda efectiva. La economía es dirigida por la demanda y no por las restricciones que dependen de la oferta.


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