Desde la heterodoxia

La Unión Europea y el principio del fin

Cada día entiendo menos a los analistas, economistas y políticos de nuestro país. Pero, ¿por qué jadean los voceros mediáticos patrios la venganza y ensañamiento de la Troika sobre el correoso pueblo griego? ¿Cómo es posible que ninguno de ellos haya señalado con el dedo a Mario Draghi, quien socavó la independencia del Banco Central Europeo por razones estrictamente ideológicas? ¿Acaso se han leído las críticas del economista Charles Wysplozsobre dicha acción unilateral del BCE?

La banca europea está mal, es básicamente insolvente, incapaz de generar márgenes a través de su negocio tradicional. Sólo el apalancamiento y la especulación alimentada por los bancos centrales la mantienen a flote

Sí, nos referimos al mismo personaje, Mario Draghi, que trabajó para esa entidad financiera que ayudó a falsear las cuentas públicas helenas bajo el gobierno de los suyos (Nueva Democracia). Sí, hablamos de la misma institución, BCE, cuyos tristes funcionarios amenazaron con hacer quebrar a Irlanda si aplicaban una quita a los acreedores bonistas sénior de dos grandes bancos privados quebrados. Sí, hablamos de la misma institución que diseñó una expansión monetaria exclusivamente para salvar a bancos privados insolventes, financiando y mutualizando sus deudas. ¡Da igual!, la banca europea está mal, bien que lo saben, es básicamente insolvente, incapaz de generar márgenes a través de su negocio tradicional. Sólo el apalancamiento y la especulación alimentada por los bancos centrales la mantienen a flote. Pero ya sabemos cómo acabará todo esto.

El Totalitarismo Invertido ha cruzado líneas prohibidas

La democracia hace tiempo que languideceen la vieja Europea, pero lo que ha ocurrido este fin de semana puede ser el comienzo del fin del euro y de la Unión Europea como tierra de libertades y oportunidades para todos. El Totalitarismo Invertido, caracterizado por la antidemocracia y el dominio de las élites, ha cruzado líneas prohibidas y puede que al final todo acabe muy mal, incluida Alemania. Queda claro también que conservadores, socialdemócratas y liberales actúan al son de intereses espurios, o se limitan a “contentar” a ciertas opiniones públicas nacionales cebadas por los voceros mediáticos de la superclase. Es la hora de la ciudadanía, debemos empezar a exigir más claridad y responsabilidad a nuestra clase política. Es hora también de forjar alternativas paneuropeas para hacer frente al desastre que se nos avecina, y explicarlo todo con claridad meridiana.

Hay que explicar a la ciudadanía que para salir de la actual pesadilla son necesarias varias condiciones, aunque no son suficientes. Por un lado, la reestructuración y reducción de tamaño del sector bancario a costa de acreedores, protegiendo solo a los depositantes. En segundo lugar es necesaria una cumbre paneuropea para tratar el tema de la deuda, tal como solicitaban irlandeses y griegos. El objetivo, reordenar y reestructurar la deuda, y más vale que se haga de manera ordenada y pactada. Hay que exigir además responsabilidades a todos aquellos que han cebado y alimentado la acumulación de deuda (banqueros centrales, banqueros privados, políticos irresponsables). Los desequilibrios se amontonan, la banca es más sistémica que en 2008 y el volumen de deuda no deja de crecer.

Hablemos de Grecia y España

Tsipras se ha equivocado, jamás debería haber firmado semejante humillación. No ha sido capaz de jugar las últimas manos en su larga partida de póker frente a Alemania y su tropa pretoriana, el resto. Lo que ha firmado Grecia no tiene nada que ver con la economía, ni va a colocar al país heleno en el camino de la recuperación. Se trata de un nuevo Tratado de Versalles. Si Grecia en el año 1967 registró un golpe de estado que destruyó la democracia con las armas, ahora se han usado los bancos, con la participación explícita de Mario Draghi. Sólo Varoufakis los miraba fijamente a la cara, los trataba como lo que realmente son, mediocres, lobistas de tomo y lomo. Y además tenía un plan diseñado para la fase final de la partida de póker, suficiente para sortear y acongojar al sistema bancario europeo y occidental. Pero Tsipras se asustó, se rindió, enseño las cartas y se acabó.

¿Cómo es posible que un país como España con una deuda total y externa superior a la de Grecia, y con una expansión de la deuda soberana estratosférica, ni siquiera haya sentido la más mínima empatía por el nuevo gobierno heleno?

Por cierto, Varoufakisdetalla -espero que algún día salgan a la luz las grabaciones que hizo de las negociaciones- como los gobiernosde los cuales deberían haber esperado un mayor apoyo, aquellos cuya principal pesadilla son las ingentes cantidades de deuda, se convirtieron en realidad en sus peores enemigos. Como señala explícitamente, estos gobiernos tendrán que responder algún día ante sus ciudadanos ¿por qué no negociaron pensando en ellos?, ¿por qué no apoyaron una solución justa y eficiente económicamente para Grecia? ¿Cómo es posible que un país como España con una deuda total y externa superior a la de Grecia, y con una expansión de la deuda soberana estratosférica, ni siquiera haya sentido la más mínima empatía por el nuevo gobierno heleno?

La razón es obvia, perderían su poltrona, y es preferible continuar engañando a los ciudadanos, para después reiniciar un nuevo apretón de tuercas. Pero ahora ya no cuela, la ciudadanía no va a tolerar un nuevo engaño, por mucha “ley mordaza” que hayan aprobado. El miedo hace meses que cambió de bando. La partida será larga, dura. No me resisto a terminar sin comentar brevemente la más absoluta irrelevancia de nuestro país en las instituciones europeas. El fracaso de Luis de Guindos, que para mí personalmente era preferible al holandés Jeroem Dijsselbloem, es en realidad el de Rajoy y su incapacidad para entender donde realmente debería buscar a sus aliados, en el Sur de Europa.


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