Desde la heterodoxia

Estados Unidos colapsará en 2013

Mientras la zona Euro, Reino Unido o Japón se encuentran en recesión o estancadas, Estados Unidos presenta un crecimiento económico moderado, próximo al 2%. Frente a la austeridad presupuestaria de la Unión Europea o Gran Bretaña, los Estados Unidos han aplicado una expansión fiscal. La mejoría del país norteamericano desde finales del año 2010 se debe exclusivamente a los impulsos fiscales a las rentas bajas y medias, que ha permitido un crecimiento moderado del consumo privado. La política monetaria de la FED, en trampa de liquidez, es ineficiente y sólo ha generado burbujas de activos financieros que mantiene la riqueza de las élites extractivas.

Sin embargo, el rápido crecimiento de la deuda pública estadounidense, fruto de un déficit fiscal de dos dígitos, no es sostenible, ya que apenas ha reducido el volumen de su deuda privada, próximo al 250% del PIB. Estados Unidos, al margen de que haya o no un acuerdo sobre el llamado precipicio fiscal, es una bomba de relojería a punto de estallar, que además de llevarse por delante a la principal economía del mundo acabaría arrastrando al resto de economías, incluidas las emergentes. Sólo procesos de reestructuración de su deuda, especialmente privada, unida a un reordenamiento de su sistema bancario, mucho más frágil de lo asumido, evitarían un colapso total.

El precipicio fiscal

El 2 de agosto de 2010Estados Unidosevitó un proceso de suspensión de pagos tanto de partidas de gasto como de intereses y principal de la deuda. Demócratas y republicanos alcanzaron un acuerdo in extremis que permitió incrementar el techo de deuda por un valor mínimo de 2,1 billones de dólares, alrededor del 15% del PIB norteamericano, condicionado a un compromiso de reducción del déficit público por valor de 2,5 billones de dólares en los siguientes 10 años.

Sin embargo, si llegado el 1 de enero de 2013 no se llega a un acuerdo sobre que partidas de gasto habría que recortar o de impuestos subir, se producirá de forma automática un recorte de 500.000 millones de dólares en las partidas de defensa, infraestructuras y educación, además de eliminar las determinadas bonificaciones fiscales. De producirse, Estados Unidos entraría inmediatamente en recesión, con una contracción próxima al 3%, al igual que la economía global, y los mercados financieros de riesgo colapsarían. Obviamente ya pueden imaginarse ustedes donde acabaría España y nuestra prima de riesgo.

Estructura de la deuda total de los Estados Unidos

Si bien la deuda total en volumen alcanzó en el segundo trimestre de 2012 un récord histórico, al superar los 55 billones de dólares (354% del PIB), como porcentaje del PIB ha disminuido desde 2008, al crecer la actividad económica a un ritmo superior. Mientras la deuda de las administraciones públicas norteamericanas alcanza los 14 billones de dólares (90% del PIB), la deuda privada de los sectores residentes se aproxima a los 39 billones (250% del PIB). El resto corresponde a no residentes.

Analizando la evolución desde el inicio de la crisis se observa como los sectores privados han disminuido el volumen total desde los 42 billones de dólares a cierre de 2008 a los 39 actuales. Sin embargo, la práctica totalidad de esa reducción corresponde al sector financiero, que ha pasado de una deuda acumulada próxima a los 17 billones en 2008 a los 14 actuales. Las empresas no financieras han continuado acumulando deuda, y las familias apenas la han reducido.

Por el contrario las administraciones públicas, en ese período, han incrementado el volumen de deuda desde los 9 billones de dólares a los 14 actuales. Y aquí esta la paradoja. La expansión fiscal garantiza un crecimiento económico alrededor del 2%, pero al no reducirse la deuda privada de manera notoria, Estados Unidos aumenta su deuda total. El desapalancamiento del sector privado apenas compensa el incremento del déficit del sector público. Obviamente, con restricción fiscal, al hundir el crecimiento, las cosas hubieran ido mucho peor. El crecimiento económico es el mejor antídoto contra la acumulación de deuda y su insostenibilidad. Pero hace falta algo más.

Perspectivas 2013

La clave de la economía global en 2013, bajo nuestro análisis, será Estados Unidos. Según nuestras previsiones, el año que viene continuará el proceso de reversión a la media de diversas variables macro, y al margen del acuerdo fiscal, entrará en recesión. Por un lado, habrá reversión a la media en la tasa de ahorro. Cuando se intensifique el desapalancamiento, con una política fiscal contractiva, el crecimiento del consumo privado será más bajo, habrá una menor inversión privada, y por lo tanto la tasa de ahorro será más alta. Ello implicará recesión y/o depresión. Por otro lado, se acelerará la reversión a la media en el crecimiento de la riqueza,es decir, disminuirá la riqueza pero esta vez la concentrada en los más ricos. Finalmente, seguirá sin circular el dinero: la velocidad de circulación se está hundiendo, revirtiendo a la media histórica (desapalancamiento más efecto retirada de los procesos de innovación financiera), y al no haber demanda efectiva los aumentos de los agregados monetarios llevan implícitos un descenso del multiplicador monetario, y ausencia total de presiones inflacionistas.

Cuando Estados Unidos deje de implementar políticas fiscales expansivas en 2013, se producirá una recesión global. Ello ya está generando tensiones que surgen de los problemas de déficit estructural y envejecimiento poblacional, que se añadirán a los problemas de recesión en la UE y fuerte moderación en China.

Bajo estas premisas, prevemos un fuerte incremento de la aversión al riesgo en 2013. El mercado, en un contexto de clara sobrevaloración bursátil, especialmente la estadounidense, según nuestros modelos estratégicos, ha tenido un comportamiento positivo para la actual situación del ciclo económico, con un sentimiento alcista, y una dinámica interna que acaba produciendo posteriormente fuertes correcciones de mercado.

Fracaso de la ortodoxia económica

La mezcla de políticas económicas propuestas por la ortodoxia, consistente en política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (ampliación de los balances de la FED o del BCE), y deflación salarialacelerarán la recesión global en ciernes. El multiplicador monetario no funciona, al estar las economías desarrolladas en trampa de la liquidez. El impacto negativo de las restricciones presupuestarias sobre el crecimiento económico ha sido casi cuatro veces superior al estimado por los modelos del FMI. El descenso de la participación de los salarios en la renta y el aumento global del desempleo acaba hundiendo la demanda efectiva y el comercio mundial, es lo que se conoce como paradoja de costes.

Lo más urgente para una reactivación económica en el largo plazo, como condición necesaria, pasa por una reordenación y reducción del tamaño del sistema bancario mundial, que además conlleve una disminución de la deuda privada existente, y donde los acreedores sufran la correspondiente quita. Sin ello, sólo cabe esperar sangre, sudor, y lágrimas.


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