OPINIÓN

Último Nobel de Economía, más evidencia contra la distopía neoliberal

La academia sueca concedió el Nobel a Richard Thaler por sus contribuciones a la economía conductual.

Último Nobel de Economía, más evidencia contra la distopía neoliberal.
Último Nobel de Economía, más evidencia contra la distopía neoliberal.

Richard Thaler, el último premio Nobel de economía, se une a una lista no pequeña de economistas que recibieron tal galardón por sus trabajos sobre la influencia de la psicología en la ciencia económica. Sus resultados aportan pequeñas evidencias contra la distopía neoliberal. Abarcan desde la Teoría Prospectiva de Daniel Kahneman, Amos Tversky y el propio Richard Thaler; pasando por los Modelos de Información Asimétrica de George Akerlof, Joseph Stiglitz y Michael Spence; hasta la Economía y Finanzas Conductuales de Robert Shiller y el nuevo premio Nobel. Detrás de todos ellos, los “animal spirits” de John Maynard Keynes. Todos estos economistas tienen un punto en común: sus trabajos, con mayor o menor intensidad, invalidan multitud de supuestos e hipótesis presentes en los modelos neoclásicos, base del neoliberalismo. Pero no suponen una enmienda a la totalidad del pensamiento único.

La academia sueca ha tenido la deferencia de no conceder el Nobel a uno de esa larga lista de economistas cuyas teorías son, en el mejor de los casos, falsas

Pero al menos respiro aliviado. La academia sueca ha tenido la deferencia de no conceder el Nobel a uno de esa larga lista de economistas cuyas teorías son, en el mejor de los casos, falsas; y, en la mayoría de las circunstancias, una tapadera para imponer un sistema de gobernanza económico inmoral, y distópico. Economistas como Milton Friedman, Robert Lucas, Eugene Fama, o Friedrich Hayek han sido y son extremadamente nocivos para nuestra salud. El coqueteo de alguno de ellos con las dictaduras de corte fascista, deplorable. Como decía Lester Thurow, “el problema es que el capitalismo es perfectamente compatible con la esclavitud... La democracia, no”. Y de eso va el neoliberalismo, como justificar académicamente teorías económicas que han dado soporte al nuevo feudalismo del siglo XXI, permitiendo la mayor acumulación de rentas extractivas, para unos pocos, de la historia.

Los trabajos de Richard Thaler

La academia sueca concedió el Nobel a Richard Thaler por sus contribuciones a la economía conductual. De su amplia trayectoria académica destacaría el uso del principio de racionalidad procedimental para dar contenido a dos de sus famosas teorías, la del Efecto Propiedad y la de la Contabilidad Mental; así como una serie de artículos que Thaler publicó en la revista Journal of Economic Perspectives bajo el título Anomalies.

Thaler, en su Teoría de la Contabilidad Mental, sostiene que las personas crean cuentas separadas en su mente; y toman decisiones económicas de acuerdo a cómo les afectan o benefician

Según el principio de racionalidad procedimental, el consumidor se rige por hábitos, por reglas de comportamiento no compensadoras, por atajos. La mayoría de las decisiones de los consumidores son espontáneas y se basan en rutinas o en elecciones que en realidad no atienden a más de uno o dos criterios. Los consumidores no examinan sistemáticamente todas las opciones posibles, salvo para ciertos bienes. Los procedimientos dependen mucho más de la costumbre previa que del análisis racional de todas las posibilidades. Así, por ejemplo, Thaler, en su Teoría de la Contabilidad Mental, sostiene que las personas crean cuentas separadas en su mente; y toman decisiones económicas de acuerdo a cómo les afectan o benefician; pero no de acuerdo a cómo éstas impactan en conjunto de sus finanzas. Por ejemplo, si una persona necesita liquidez, contrata un crédito al consumo pensando sólo en su necesidad de dinero inmediato, pero no en sus finanzas, ya que seguramente sería más barato utilizar sus ahorros. Exactamente igual ocurre en el Efecto Propiedad, donde mucha gente tiende a valorar más lo que posee y le asigna un precio mayor que si no fuera de su propiedad.

Este principio es una parte de la enmienda a la totalidad de la escuela postkeynesiana a la teoría del consumidor neoclásica, propia de chamanes. Pero solo es uno de los principios básicos postkeynesianos que regulan el comportamiento del consumidor y que van más allá del principio de racionalidad procedimental. Estos incluyen, además de dicho principio, el de saciedad, separación, subordinación, crecimiento, dependencia, y herencia.

En el fondo Thaler sigue pensando que la teoría microeconómica clásica no es incorrecta, sino mejorable

En Anomalies, el flamante premio Nobel detalla ejemplos de conducta económica que invalidan parte de la teoría microeconómica clásica. Pero, repito, no como una enmienda a la totalidad, porque en el fondo Thaler sigue pensando que la teoría microeconómica clásica no es incorrecta, sino mejorable. Sin embargo, en la realidad, las motivaciones que explican el comportamiento de los consumidores y de las empresas son muy diferentes a las asumidas por la ortodoxia. La aproximación dominante considera que el principio de utilidad marginal decreciente rige el comportamiento de los consumidores; y el principio de rendimientos decrecientes el de las empresas, que operan bajo competencia perfecta. Pero no es así.

El análisis del consumidor debe tener un carácter interdisciplinar. Se alimenta de numerosas fuentes, desde trabajos psicológicos, especialistas en márketing, socioeconomistas, institucionalistas, hasta la escuela basada en el comportamiento humano. No se debe apoyar en ningún enfoque axiomático, sino en unos principios que den la razón a los comportamientos observados. Exactamente igual ocurre con las empresas. Las empresas operan en mercados de competencia imperfecta, sobretodo en mercados oligopolistas. Además son interdependientes, pues las decisiones de unas tienen repercusiones sobre otras; desempeñando la planificación un papel sustancial, es decir, se toman muchas decisiones estratégicas en función de un horizonte de largo plazo. Pero además debemos tener en cuenta los entramados institucionales y las interconexiones entre las corporaciones o grupos bien informados y el poder político como elemento de obtención de rentas no competitivas.

Neoliberalismo: Un proyecto llamado desastre

Debemos a empezar a ser combativos, a levantar la voz. No vale solo con contentarnos con cierta evidencia anecdótica contra el neoliberalismo. Hay que desnudar sus objetivos políticos y económicos finales. Y estos son muy claros, el desmantelamiento del Estado para beneficiar a unos pocos a expensas de la mayoría.

De lo que se trata es de cambiar el modelo social, de privatizar, de ganar pasta. Desde el agua, la educación, la sanidad, hasta los servicios sociales

Cuando, por ejemplo, hablan de austeridad, en realidad esto es lo de menos. Se trata de ver si el sector público tiene o no papel en la economía, de mantener el “estado de bienestar”, de tener prestaciones sociales o leyes de pobres, de tener un buen sistema laboral o el modelo bangladesí. Porque lo que se trata es de cambiar el modelo social, de privatizar, de ganar pasta. Desde el agua, la educación, la sanidad, hasta los servicios sociales, la atención, protección y cuidado de la infancia y adolescentes…

El problema es que nuestros políticos, ahora entretenidos con el barullo catalán, llevan años haciendo caso a estas teorías. Las políticas que prescriben, además de disfuncionales, han debilitado al Estado. Los ciudadanos se tambalean viendo como pierden sus puestos de trabajo, como desaparece la estabilidad de los mismos, como se esfuman sus ingresos, mientras la economía se inclina hacia la inestabilidad. Es un proyecto que beneficia a unos pocos a expensas de la mayoría. Esto se refleja en una clase mimada de individuos de altos ingresos, con la inestimable ayuda de ciertos tecnócratas que dan soporte mediante teorías económicas a esas políticas que llevan a la economía al caos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba