Desde la heterodoxia

Renovación del acuerdo oculto de las élites políticas y financieras

Resulta curioso que el mismo día que publicábamos desde estas líneas un blog relativo a la política monetaria como fuente generadora de empobrecimiento, el Banco Central Europeo tomó varias decisiones inesperadas, no tanto por las acciones tomadas sino por el momento elegido para implementarlas.

Por un lado, bajó los tipos de interés oficiales al mínimo histórico, hasta el 0,25%. En segundo lugar, confirmó sus perspectivas de mantenerlos bajos durante un período de tiempo largo. Finalmente, anunció que prolongará las ventanas de financiación ilimitada para la banca hasta mediados del 2015.

Pero si la economía se está recuperando ¿por qué son necesarias estas medidas? La respuesta es muy sencilla. La actual recuperación económica tanto de la zona Euro como de los Estados Unidos, es absolutamente efímera. Después de una expansión monetaria excepcional por parte de occidente, apenas se recupera la actividad económica, y el paro sigue desbocado y maquillado por un descenso de la población activa.

En realidad la política monetariaha acabado generando quizás la mayor de las burbujas financieras de la historia. Y en el momento en el que estalle, y estallará, se demostrará que no había nada detrás de la actual recuperación, salvo humo y fuego de artificio.

La ortodoxia erró en el diagnostico del enfermo

El diagnóstico que de la actual crisis económica sistémica hizo la ortodoxia fue erróneo. Como consecuencia, las recetas ofrecidas por las élites político-financieras para atajar el mal, no solo no han permitido salir de la crisis, sino que los problemas reales, deuda brutal e insolvencia bancaria, se han agrandado.

Los males de la economía occidental, que nos llevaron a la actual crisis sistémica, no tenían nada que ver con la ineficiencia del sector público o un problema de competitividad o de baja productividad del factor trabajo. El problema era otro, un crecimiento económico auspiciadopor un proceso de endeudamiento masivo, fomentado por los Bancos Centrales, que en su momento era muy lucrativo para los bancos, pero que al final, como siempresucede cuando se crece sólo por deuda, acabó colapsando.

Nos recetaron una mezcla de políticas económicas donde en vez de reformar y reestructurar el sistema bancario y la colosal deuda privada generada, diseñaron toda una serie de medidas encaminadas a trasladar renta de los bolsillos de los ciudadanos hacía estas élites quebradas. Se aumentaron indiscriminadamente los impuestos a las familias, se promovieron políticas tendentes a bajar los salarios, se recortaron fuertemente los gastos sociales que protegían a los más vulnerables, y todo ello para implementar rescates y avales bancarios a costa de los contribuyentes. En definitiva, un problema de deuda privada ha acabado transformándose también en un problema de deuda pública y soberana.

Las razones del Banco Central Europeo

La política monetaria ha fracasado de manera estrepitosa. Es absolutamente inefectiva en una recesión de balances o crisis de deuda como la actual. No vale para nada. De esto ya hemos hablado largo y tendido desde estas líneas. Lo más interesante del movimiento del Banco Central Europeo es tratar de entender el porqué del mismo.

Las decisiones adoptadas por el BCE obedecen a dos razones. Por un lado, el temor a la deflación por deuda, el peor de los males que puede experimentar una economía. Desde estas líneas venimos avisando largo y tendido de ello, pero la mayoría de los economistas mostraban no solo su escepticismo sino un profundo desconocimiento de lo que realmente implicaba. La política monetaria en deflación es inefectiva. Me remito a los datos.

La segunda razón, adentrándome en la mente de quienes componen el BCE, es tratar de mantener artificialmente altos los precios de los activos financieros e inmobiliarios para evitar nuevas quiebras bancarias. Y esta es sin duda la parte más delicada.

Las élites occidentales diseñaron un pacto tácito entre los Tesoros, Bancos Centrales y la banca, para mantener el statu-quo de esta última y ganar tiempo. Por un lado el Banco Central daba barra libre a los bancos privados, que a su vez financiaban a los diferentes Tesoros.

El objetivo era doble, primero refinanciar los monstruosos vencimientos de deuda del sistema bancario europeo. Por otro, permitirles recapitalizarse mediante la generación de unos beneficios extra que obtenían al llevarse la diferencia entre la rentabilidad de invertir en bonos soberanos y el coste irrisorio de financiarlos mediante los préstamos del Banco Central Europeo, y de paso financiar a los respectivos Tesoros. Los balances de la banca española, por ejemplo, son una bomba de relojería, cargados de deuda soberana patria.

El último elemento de este acuerdo oculto, con nocturnidad y alevosía, bajo la luz de las velas, es que los distintos Estados europeos, salvo honrosas excepciones, rescataban y avalaban la banca con dinero de los contribuyentes, contaminando así la deuda pública.

Si finalmente el muro de contención de la política monetaria cede, ya no habría herramienta alguna para hacer frente a la crisis que se nos avecinaría. Las élites ya han dilapidado tanto el tiempo como la munición para hacer frente a la misma. Las caídas de los mercados financieros contaminarían de nuevo los balances bancarios y la deuda pública hasta niveles inasumibles.


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