Desde la heterodoxia

Reestructurar la deuda privada

En julio de 2010 una serie de economistas elaboramos un breve dossier bajo el título Análisis y Respuestas a la Crisis Financiera Actual. En el corto plazo se proponía una reestructuración de la deuda privada y una reordenación del sistema financiero. Hoy más que nunca, en nuestro país, después del fracaso de las políticas monetarias y fiscales globalmente asumidas, es necesario limpiar los balances de familias y empresas, y reordenar el sistema financiero. La pregunta es cómo.

Hasta ahora en ninguna de las medidas económicas propuestas se ha buscado mecanismos de reducción de la deuda de los agentes económicos, estableciendo procedimientos de recuperación de dicha quita en el caso de que aumentara el valor de los activos. Las familias y las empresas tienen mucha deuda, mientras el precio de sus activos se está desplomando.

El gobierno podría, a la vez que iba recapitalizando a los bancos, y/o comprándoles activos tóxicos, o avalando la compra o financiación de dichos activos, inducirles a reducir el valor facial de las hipotecas a un nivel que los propietarios de casas pudieran permitírselo, evitando ejecuciones masivas de las mismas, lo que implicará reducir la deuda de las familias.

Los mecanismos de reducción de la deuda, es decir, la limpieza de balances, y de reordenación del sistema financiero que propusimos ya se implementaron con éxito en el pasado. Se trataría de una mezcla del rescate bancario de Franklin Delano Roosvelt en la Gran Depresión, y el rescate del sistema financiero sueco de 1992.

Concretamente propusimos un Banco Malo donde pagaran acreedores, como en Suecia, pero que a la vez permitiera una reducción de la deuda de los agentes endeudados, como el rescate de la Gran Depresión.

El elemento clave en el rescate bancario de la administración Roosvelt fue lo que se denominó el Home Owners Loan Corporation (HOLC). Es el equivalente macro del Banco Malo pero con diferencias. Fue creado para comprar hipotecas a distintos bancos a un precio descuento, reduciendo además el valor facial y disminuyendo los tipos fijos de las mismas. Se refinanciaba a los hipotecados en “distress”, apunto de ejecutarles la hipoteca, en nuevas hipotecas con menor valor facial y tipos hipotecarios más bajos. Este programa masivo permitió a millones de familias evitar perder sus casas y que se ejecutaran sus hipotecas. Se aplicó solo sobre primera vivienda y valor de la casa inferior a 20.000 USD. El HOLC compró hipotecas durante 2 años y gestionó tales activos durante 18 a un coste fiscal relativamente bajo (comprados a descuento, con una quita en el valor facial).

El segundo elemento que proponíamos en el diseño del banco malo era hacer recaer la mayoría del coste en los acreedores, tal como se hizo en Suecia. Es cierto que este modelo se puede implementar en sociedades muy “transparentes” y “pulcras”, y a fecha de hoy quizás España no reúne estos requisitos.

En Suecia se creó un Banco Malo denominado Securum bajo ciertas características. Se establecían garantías sobre todos los depósitos, y no todos los bancos sobrevivirían, de manera que los débiles desaparecieron o se fusionarón. Se implementó un stress test “serio” para ver que bancos podrían sobrevivir. El “management” del banco intervenido obviamente fue despedido.

Pero sin duda lo más interesante en el rescate sueco era como minimizar el coste para los contribuyentes y evitar los problemas de riesgo moral. Por un lado, se forzó a los bancos a hacer un reconocimiento y asunción de pérdidas de todos sus malos préstamos o créditos, y a su vez el banco emitió warrants que compró el gobierno conforme empezó a recapitalizar. Por otro lado, se eliminaba a los acreedores privados, transformándose los bonos en capital. Los accionistas y bonistas perdían sus inversiones a la misma proporción y velocidad que el gobierno proveía fondos a los bancos vía warrants. Por lo tanto, los accionistas y bonistas no estaban cubiertos por las garantías del gobierno, y perdieron sus inversiones en el mismo grado que el gobierno tuviera que apoyar a sus bancos.

Su gestión duro apenas 4 años, y se recuperó todo lo puesto inicialmente por los contribuyentes, tanto en la venta de los activos tóxicos por Securum, como en las ventas de acciones preferentes una vez que los bancos pasaron de ser públicos a privados.

Desde gran parte de la ortodoxia se criticaron estas propuestas porque se decía que no se podían implementar de manera aislada. La respuesta fue clara, creemos un “Club de Pekín”, similar al Club de Paris instaurado en 1956 para llegar a acuerdos de quita y demora en la deuda que los entonces países subdesarrollados tenían con los entonces países desarrollados. Este “Club de Pekín” debería acordar, según las propuestas que hemos comentado, una reducción global de la deuda, que es fundamentalmente privada, ya que es impagable a escala mundial, y consecuentemente una reducción del sector financiero global.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba