OPINIÓN

Rajoy sobreactuará, y se equivocará

Los nacionalismos enarbolarán cada uno su bandera, y no habrá regeneración alguna.

Rajoy sobreactuará, y se equivocará.
Rajoy sobreactuará, y se equivocará. EFE

Se cumplió la hoja de ruta diseñada por quienes han trazado como objetivo la independencia de Cataluña. Olvídense de la CUP, que acabará finalmente cediendo ante Junts per Sí, y recuerden el artículo publicado en Ara, el día 2 de octubre, por Andreu Más Colell, “El primer dia del que ve després. Les refresco su propuesta: "suspensión activa y temporal de la unilateralidad". No es ahora cuando los independentistas realmente querían declarar la independencia, que sabían que era imposible, sino en 2019.

Con cierta sorna los sediciosos braman que “Rajoy es un infiltrado de la CUP”

Según su relato, por esas fechas, se darán las condiciones perfectas, los astros entonces sí que estarán alineados. Por un lado, el cuento separatista ganará adeptos allende nuestras fronteras, porque consideran que el ejecutivo de Rajoy sobreactuará. En palabras de Mas Colell, los movimientos de Rajoy permiten ganar adeptos a la causa dentro y fuera de Cataluña. Con cierta sorna los sediciosos braman que “Rajoy es un infiltrado de la CUP”. Además, por esas fechas, habrá una recesión económica global, que en el caso de España será de aúpa. Si Rajoy sobreactúa, el ínclito monclovita les estará sirviendo en bandeja de plata la independencia. Es una hoja de ruta maquiavélica, muy bien estructurada. En realidad no quieren dialogar sino ganar el tiempo suficiente para que la manzana caiga del árbol por su propio peso. La paciencia como arma, y los errores del contrario como estrategia.

La hoja de ruta independentista

Primero déjenme ubicar a Mas Colell. Andreu Más Colell, junto con Xavier Sala i Martín, son quizás dos de los economistas españoles, aunque les pese este gentilicio, más respetados e influyentes fuera de nuestras fronteras. Ambos son independentistas activos, de enorme peso en el bloque separatista. No tengo ningún punto en común con la escuela ortodoxa a la que pertenecen ambos, pero sé que sin duda son muy respetados a nivel internacional, especialmente en los Estados Unidos, donde ambos se formaron y, a su vez, enseñaron y/o enseñan economía a nuevas generaciones. Tienen infinidad de publicaciones en las mejores revistas académicas del mundo, especialmente Más-Colell, eterno aspirante al Nobel de Economía. Sala i Martín, a su vez, es asesor jefe del Foro Económico Mundial y uno de los coautores del Informe de Competitividad Global.

Más Colell dejó en el artículo de Ara varias perlas. La primera, ¿por qué no había que declarar la DUI ya?

Más Colell dejó en el artículo de Ara varias perlas. La primera, ¿por qué no había que declarar la DUI ya? “La DUI a corto plazo es, pues, un riesgo que hay que evaluar con la cabeza fría y sin confiar en los errores del adversario…” La segunda, la propuesta, una suspensión temporal de la DUI, supeditada a ciertas exigencias: “Imaginaos que el Gobern anuncia, con cierta solemnidad, que no se renuncia a nada, pero que durante un tiempo, entre uno y dos años, no se recurrirá a la unilateralidad (podríamos llamarlo una "suspensión activa y temporal de la unilateralidad ")... ¿Por qué proceder así? Pues porque siempre hemos sabido que la lucha será larga, porque conviene mantener las estructuras de resistencia, para ir sumando sectores catalanes que todavía no han dado el paso o que apenas lo están haciendo y, sobre todo, porque esto será aplaudido en un mundo que… lo interpretará como mano tendida. A ojos europeos, y del mundo, la visión catalana del conflicto se cargaría de razón.”

La segunda razón es económica. Ambos, de formación anglosajona, saben que el tono expansivo de la política monetaria de los Bancos Centrales toca a su fin. Saben además de la brutal sobrevaloración de los activos financieros de riesgo global y que el efecto derivado del estallido de la última burbuja ideada y generada por los Bancos Centrales iniciará la Segunda Fase de la Gran Recesión. En el caso de España con un volumen de deuda soberana y externa récord, supondría la tormenta perfecta. Y eso lo saben Colell y Sala i Martín. Recordemos que uno de los rasgos de esta hoja de ruta es la paciencia.

¿Qué hacer entonces?

Parto de una premisa. El diálogo propuesto por los independentistas es un falso señuelo. Aspiran en realidad a cumplir con su épica final, la independencia. A partir de esta conjetura, ¿cómo debería actuar el ejecutivo central? Con tremenda inteligencia emocional, encaminada a desinflar sus apoyos aquí y allá, en Cataluña, Europa y el resto del mundo. La aplicación del artículo 155 ahora sí que sería contraproducente. Hace varios meses era la solución, en el momento actual es un error de bulto.

¿La alternativa? Vale, lo asumo. Igual es necesario propuestas encima de la mesa, con luz y taquígrafos, sobre el sistema territorial patrio, incluso sobre la financiación autonómica, reforzando un principio fundamental, el de la solidaridad. Pero, ¿les doy mi opinión? Los independentistas ya no quieren saber nada de eso, ni nosotros se lo podemos dar. Además, cuando se desate la segunda Fase de la Gran Recesión, las tensiones en nuestro país aumentarán, no solo en Cataluña. Aprovechemos la oportunidad que nos da el desafío independentista para buscar una solución óptima para todos. Seamos valientes.

Se necesita una refundación del Estado, una enmienda a la totalidad de nuestra querida España

Ya saben mi opinión. Se necesita una refundación del Estado, una enmienda a la totalidad de nuestra querida España. Ello pasa por un proceso constituyente amplio de regeneración. El problema de Cataluña y del resto de España es el de una desigualdad autodestructiva, fruto de ciertos privilegios que aportan beneficios, riqueza y poder. Esos privilegios se han ganado en base a favores, a la actuación de lobbies, de rentistas, con la connivencia del entramado institucional. Basta ya de subsidiar a grupos de presión, o a ciertos grupos electoralmente influyentes. Basta ya de leyes que benefician a oligopolios y monopolios patrios. Basta ya de que los ciudadanos españoles no seamos iguales ante la ley. Basta ya de tanta corrupción. Aquellos que aspiren a dirigir la España democrática, incluida Cataluña, tienen la obligación de someter a la consideración del pueblo español sus proyectos para refundar el Estado. Si se actúa así, el independentismo se desinflará como un suflé.

Sin embargo, ¿les digo la verdad? Nada de eso pasará. Los nacionalismos tienen eso, enarbolarán cada uno su bandera, y no habrá regeneración alguna. Puede incluso que sobreactúen. Y al final, en plena segunda fase de la Gran Recesión, todo terminará enconado y, ahí sí, los independentistas separatistas plantearán de verdad la DUI.


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