Desde la heterodoxia

Rajoy, el rey desnudo

El rey desnudo, un cuento que hizo famoso Hans Christian Andersen, pero que algunos ubican en una de las múltiples historias del Conde Lucanor, obra del infante Juan Manuel, refleja perfectamente la situación a la que hemos llegado en nuestro país. No por el hecho de que una mentira sea repetida y aceptada por muchos, “ya hemos salido de la crisis”, tiene que ser cierta. Mientras abunden aduladores, aquellos supuestos “expertos” que aún a fecha de hoy siguen sin entender qué es una crisis de deuda, y escaseen quienes se atrevan a disentir, la actual crisis sistémica continuará y se extenderá más allá de lo necesario. Si con ello además se mantiene el “statu-quo” de la “superclase”, mejor.

Ese es el panorama actual. Un gobierno y su presidente, el inefable Rajoy, en el inicio de una larga campaña electoral, que no dudarán en usar todos los medios a su disposición, a costa del erario público, para repetir una y mil veces que ya hemos salido de la crisis. No les queda otra, sus encuestas internas les auguran una muy dura caída. Una oposición, la otrora socialdemocracia, incapaz de entender la dinámica económica subyacente actual y presentar una enmienda a la totalidad. Los asesores económicos de unos y otros asumen que hemos salido de la crisis, y las únicas diferencias radican en ciertos matices sobre la intensidad de la desigualdad. Sin embargo, se equivocan, siguen sin entender nada, absolutamente nada.

¡No! No hemos salido de la crisis. En realidad solamente ha habido un semestre de ligero crecimiento, tras varios años de destrozos consecutivos. Sin embargo, ese breve período de reactivación fue de nuevo alimentado y soportado por más deuda, por obra y gracia de los Bancos Centrales. La dinámica de la deuda de nuestro país hace ya tiempo que está fuera de control. Primero fue la privada, ahora la pública; y la deuda externa neta en niveles récord.

Las burbujas de los Bancos Centrales

La tremenda propensión al riesgo de los mercados financieros es lo que ha evitado hasta ahora el derrumbe de la economía patria. Digámoslo claramente, la propensión al riesgo alimentada de nuevo por unos irresponsables Bancos Centrales, ha evitado temporalmente el colapso de nuestra economía. Y esto señor Rajoy usted ni lo controla ni lo controlará. Recuerden nuestro viejo símil, la política monetaria es una nueva droga de diseño de consecuencias tremendamente dañinas. Da una sensación de tranquilidad y protección cuando en realidad lo único que genera es un estado de nirvana, una mera ilusión óptica, vía inflación de activos. Y cuando las nuevas burbujas estallan, boom, se activa una crisis todavía peor que la anterior. Así llevamos desde 1998, y en esas estamos ahora. Pero aún no se han enterado de sus implicaciones, piensen en ciertos análisis hilarantes publicados estos días sobre las “tremendas consecuencias positivas de la bajada del precio del petróleo”.

Se olvidan de las condiciones iniciales, obvio por que la ortodoxia desconoce qué es eso de sistemas complejos y/o caóticos. Todo lo reducen a un mundo ideal hipotético falso donde se pueden hacer simulaciones lineales sencillas, y movernos de un equilibrio a otro como si nada. Como ya detallamos en nuestro anterior blog, el efecto renta derivado de un menor precio de la energía va a ser “devorado” por el comienzo de un nuevo ciclo de aversión al riesgo en los mercados financieros, que llevará a Occidente, y muy particularmente a España, a la Segunda Fase de la Gran Recesión, a una deflación por deuda que según su intensidad podría transformar la recesión en depresión.

Ciclo de aversión al riesgo y economía española

Desde junio los mercados financieros han hecho varios amagos de iniciar una nueva fase de aversión al riesgo, de comenzar de nuevo un mercado bajista en todos los activos de riesgo globales –bolsa, materias primas, bonos corporativos, deuda periférica…-. Al final, sin embargo, esos nuevos creadores de drogas de diseño, los Bancos Centrales, volvían a suministrar nuevas dosis que evitaran el colapso, con la eterna esperanza de ganar tiempo para que los problemas subyacentes se fueran desinflando. El objetivo último, en última instancia, es proteger a la superclase. Incompetencia estructural y prerrogativa de clase, tanto monta, monta tanto.

Sin embargo, el fuerte descenso del precio del petróleo y de las materias primas industriales, unido a la depreciación de ciertas monedas con tipos de interés más altos, sugiere que ahora sí podemos estar ante el inicio de un nuevo ciclo secular de aversión al riesgo. Por “casualidad”, mientras nuestro rey desnudo se desgañitaba vendiendo a los suyos lo bien que nos va, la semana en los mercados ha sido movidita –hundimiento bonos corporativos, especialmente energéticos; las mayores caídas bursátiles y la peor semana del dólar de los últimos tres años; el mayor repunte del oro en los últimos 6 meses…

Si realmente estamos ante un nuevo ciclo de aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros los países occidentales más endeudados (Estados Unidos, España, o Reino Unido) registrarán en los próximos dos años caídas en el crecimiento del PIB acumulado superiores al 4%. Y por lo que nos toca, en nuestra querida Españase activaría un círculo vicioso: crisis de deuda soberana, crisis de balanza de pagos, crisis bancaria, y crisis de la Seguridad Social. Y si pasara esto, señor Rajoy, ¿cuál sería su responsabilidad? Piénselo detenidamente, por favor.


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