Desde la heterodoxia

Rajoy, ¿qué hemos hecho para merecer esto?

Escuchando la intervención de Mariano Rajoy ante sus cachorros de Nuevas Generaciones, me vino inmediatamente a la cabeza el título de una de las películas de Almodóvar, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Nuestro mesiánico presidente falta a la verdad. Realmente no ha hecho otra cosa que mentir a la ciudadanía desde su ascenso al poder.

Nuestro presidente, o no se ha leído o quizás no le hayan pasado, los datos relativos a los principales indicadores económicos y sociales de nuestra querida España. Desde su llegada al poder todos ellos han empeorado de manera notoria, salvo uno que él no controla, el apetito por el riesgo de los mercados financieros. El sufrimiento que está afligiendo a los españoles en términos de pobreza absoluta y relativa no tiene parangón en nuestra historia moderna.

Por el contrario, a través de la legislación, vía mayoría absoluta, el ejecutivo actual está tratando de reactivar un régimen en descomposición, donde los privilegios, los favores y la corrupción de una élite insolvente son la moneda de intercambio diario. Las prebendas a los otroraantiguos monopolios naturales -eléctricas, petroleras y telecomunicaciones-, y las inyecciones de dinero de los contribuyentes a los causantes de la crisis, el binomioinmobiliario-bancario insolvente, son el pan nuestro de cada día.

Los distintos voceros mediáticos, aquellos que deberían velar por la calidad de nuestra democracia, se callan, miran a otro lado, acuciados por sus propios problemas económicos. Son una parte del Totalitarismo Invertido en que se ha transformado nuestra querida España.

Allende nuestras fronteras no cuela el trágala

Pero este gobierno no puede ocultar la realidad allende nuestras fronteras. Mientras Rajoy aleccionaba a aquellos que, como él, sólo aspiran a ser profesionales de la política, Bruselas le cantaba las cuarenta. España supera los umbrales máximos de 6 de los 11 indicadores que se utilizan desde Europa para detectar riesgos económicos, exactamente la misma cantidad que el año pasado. No hay, por lo tanto, ninguna mejoría respecto a 2012.

El panorama de nuestra querida España es desolador: insostenibilidad de la deuda, deflación por endeudamiento, destrucción de empleo, pérdida de competitividad y empobrecimiento masivo de la ciudadanía.

Lo más escandaloso en los dos años que lleva en el poder este desgobierno ha sido la brutal acumulación de deuda pública sin parangón en nuestra historia democrática. Se trata de un dato sometido al control estricto de Europa e imposible, por lo tanto, de ser manoseado por los adalides de la “suavización” de series temporales, en nombre de un patriotismo mal entendido. Lo de la Contabilidad Nacional es de traca, debe revisarse fuertemente a la baja desde la segunda mitad de 2011. En 2012 caímos a tasas del 2,5%, muy similar a las cifras actuales. ¡Dejen de engañarnos ya!

Los hombres de negro y la dura realidad

Lo último ha sido el bochornoso espectáculo del rescate bancario. Después de dar por perdidos los 36.000 millones y una vez que el gobierno y la troika celebraban el final del mismo, resulta que los hombres de negro, que analizaron en septiembre los datos de la banca, nos vuelven a enmendar la plana. Nuestro sistema bancario es tremendamente vulnerable.

El problema no es solo inmobiliario, la crisis sistémica ha acabado contaminando al resto de la economía española. La mora real, al margen de trucos contables, está por encima del 20% del total de préstamos de la banca. En estas condiciones, el crédito cae a tasas del 11%. Pero también, según la troika, y manda narices que se den cuenta ahora, por la adición de nuestra banca al “carry trade”. Las entidades bancarias se financian casi gratis en el Banco Central Europeo y compran deuda pública con tipos de interés del 4% a 10 años aparentemente sin riesgo, en lugar de prestar ese dinero. ¡Ahora se dan cuenta de que el pacto tácito entre banqueros, reguladores y Tesoros de media Europa no genera nada de economía real!

Los dirigentes económicos y políticos patrios pensaban que el paso del tiempo produciría una reactivación económica por ciencia infusa que mejoraría el balance de los bancos. No entienden nada, no saben nada. No han comprendido que una economía con una deuda privada y pública descomunal como la nuestra solo se reactivará cuando el montante de la misma se reduzca de manera notoria.

Pero para ello es necesaria una auténtica política reformista, adelgazar la banca a costa de acreedores y gerencia. Y además hay que tener agallas, algo de lo que adolecen la inmensa mayoría de nuestros políticos, muy del gusto de las puertas giratorias. Y ahora que la ciudadanía empieza a mosquearse y a darse cuenta del timo de la estampita preparan una Ley de Seguridad para proteger sus privilegios.

Como escribía Arturo Pérez Reverte en un blog premonitorio de 1998, Los Amos del Mundo, “Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena”.


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