OPINIÓN

Rajoy debería irse

Es la hora de mujeres y hombres libres de ataduras, lejos de cálculos electorales, que antepongan los intereses colectivos a los de los grupúsculos rentistas que nos sorben la sangre.

Rajoy debería irse.
Rajoy debería irse. EFE

El gobierno de Rajoy y el actual partido en el poder han confirmado estos días la impronta y marca que les caracteriza: son el gobierno más mediocre, inútil e inepto de nuestra frágil democracia. Y son una parte muy importante, sin duda, del problema catalán. Su ineptitud ha posibilitado que el nacionalismo secesionista haya lanzado el mayor órdago desafiante a nuestra joven democracia, y se haya visto totalmente superado por la organización, reacción y comportamiento de los independentistas sediciosos. En la era de whattsap, twitter, facebook, y telegram el relato de los hechos es muy importante, y para nuestra desgracia el ejecutivo de Madrid lo ha perdido. Sólo le queda una opción a Rajoy y su gobierno. El día que los sediciosos proclamen la declaración unilateral de independencia, que lo harán, debe aplicar la ley e inmediatamente presentar la dimisión. Mucho llamar a Zapatero inútil, pero compare usted el fin de ETA y el plan Ibarretxe con este pollo que nos ha montado, señor Rajoy.

Es la hora y el momento de dar paso a hombres y mujeres que no hagan cálculos electorales

Es la hora y el momento de dar paso a hombres y mujeres que no hagan cálculos electorales, que analicen desde distintas aristas la naturaleza de los problemas, y propongan soluciones integradoras. Pero posiblemente ya sea demasiado tarde. La ciudanía debe empezar a madurar y ser exigente con nuestros gobernantes, sean del color que sean. Gran parte de culpa de la situación actual la tiene ese electorado dócil que hasta ahora ha estado a prueba de todo (corrupción, negligencia, y mezquindad).

Obviamente desde el lado secesionista el grado de culpa en el problema catalán es todavía mayor. Aprovecharon la debilidad del gobierno de Madrid para lanzar su particular órdago. Lo han hecho de una manera muy inteligente, ayudados por dinero foráneo dispuesto a desintegrar España y Europa por juegos meramente geoestratégicos y geopolíticos. Detrás de todo este proceso están los mismos que financiaron las primaveras árabes y el Maidán ucraniano. Ya saben ustedes como han acabado todas estas revoluciones de colores, que no son tal, sino la consecuencia directa de procesos de desintegración urdidos desde fuera. Por eso a Puigdemont y a su banda se les debería haber aplicado la ley hace mucho tiempo. Ahora puede que sea tarde, e incluso contraproducente.

¿Dónde estaban nuestros servicios secretos?

Ivan Krastev experto en crisis de las democracias, movimientos sociales y desintegración de imperios y estados, en una excelente entrevista de Miguel Mora en ctxt , señalaba como en los procesos de desintegración no siempre deciden las mayorías. Krastev apostilla “Cuando alguien habla insistentemente de algo, ese algo puede suceder aunque casi nadie lo quiera. Por supuesto, probablemente hay una parte de teatro; el problema es que la línea entre el teatro y la realidad es una frontera muy fina en la política actual… Cuando entramos en momentos tan inestables, la racionalidad económica no cuenta. Debemos tener presente que la desintegración no es un plan sino un accidente… Hay que entender que en estos procesos no siempre deciden las mayorías. En España las encuestas señalan que la mayoría no quiere la secesión, pero a menudo son las minorías activas las que impulsan esos cambios.” Eso es lo que ha ocurrido en Cataluña, todo un plan perfectamente preparado y urdido, con apoyo foráneo, para impulsar, a pesar de no contar la voluntad de la mayoría de los catalanes, un proceso de independencia. ¿Dónde estaba nuestro gobierno? ¿Haciendo cálculos electorales?

¿Por qué ha dejado pudrir el problema catalán hasta su descomposición?

Al hilo de estas reflexiones debemos plantear ciertas cuestiones a Rajoy. Primera, ¿por qué ha utilizado siempre a Cataluña para obtener votos en el resto de España? Segunda, ¿por qué ha dejado pudrir el problema catalán hasta su descomposición? Tercera, ¿por qué los servicios secretos del CNI, a cargo de Soraya Sáenz de Santamaría, fueron incapaces de anticipar y prever el plan urdido desde fuera? ¿Cómo es posible que no anticiparan el rastro de las urnas que tan celosa y magistralmente guardaron los independentistas catalanes? Cuarta, ¿se ha dado cuenta que los hombres y mujeres que constituyen su actual ejecutivo, son en su mayoría mediocres?, ¿por qué echó a la calle a José Manuel García Margallo, que siempre planteó como solución reformas constitucionales para abortar la situación actual? Quinta, ¿por qué no ha dado la cara aún en el Parlamento, sede de la soberanía popular, en el peor momento de nuestra democracia?, ¿por qué ha optado por trasladar el marrón a nuestras fuerzas de seguridad y no planteó en su momento una salida pactada? Sexta, ¿se ha dado cuenta que ante los ojos de la comunidad internacional no puede utilizar la fuerza bruta, por mucho que le guste a una parte de su electorado? Séptima, ¿va a utilizar a los servicios secretos para capturar a aquellos que desde fuera han maniobrado y financiado el proceso secesionista catalán?

La recesión que ya está en marcha

Ah, una cosa señor Rajoy no se le ocurra usar el tema catalán para justificar la recesión que se nos viene encima. La economía española, según el indicador Ñ-Sting de la Airef, se ha desacelerado de tasas intertimestrales del 1,0% al 0,6-0,7%. El efecto de los factores transitorios (política fiscal más permisiva, actuación del BCE, y caídas de los precios de materias primas) que ayudaron a activar el crecimiento español en el período2014-2017 se están diluyendo. Si además juntamos unos activos financieros sobrevalorados, el aumento previsible de la aversión al riesgo en los mercados financieros globales, en un contexto de niveles récord de deuda soberana y externa patria, entraremos en recesión en algún momento de 2018.

La inestabilidad política unida a una recesión económica acabará destrozando a nuestra querida España

La inestabilidad política unida a una recesión económica acabará destrozando a nuestra querida España. Y usted será el único responsable, señor Rajoy. Es la hora de mujeres y hombres libres de ataduras, lejos de cálculos electorales, que antepongan los intereses colectivos a los de los grupúsculos rentistas que nos sorben la sangre. Son ellos quienes deben poner fin a tanta barbaridad y desasosiego mediante un nuevo proceso constituyente donde a partir de ahora todo lo relevante se pregunte y se haga con el consentimiento de todos los españoles. La solución, más democracia.

Para terminar les dejo este video donde un ciudadano ruso , que circulaba con su coche, pasa en ese momento por una barricada montada durante la pantomima de paro político de este martes. Se dirige clara y sinceramente a los huelguistas. Son palabras sabias que no deberían caer en un saco roto. Hablan de una historia real. Es un aviso a navegantes.


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