Desde la heterodoxia

Rajoy "el austero"

Debo reconocer que cada vez que habla nuestro ínclito monclovita literalmente me saca de mis casillas. Ya no soporto más mentiras, más engaños, tanta caradura. Lo último fueron sus afirmaciones en rueda de prensa con HerrAngela Merkel. Sin despeinarse "reafirmó" su compromiso con las políticas de austeridad y las reformas estructurales. HerrAngela Merkel, sorprendida ante tanta genuflexión, se mostró obviamente ufana ante el vasallaje de Rajoy "el austero". Si no fuera trágico para el devenir cotidiano de la mayoría de los españoles, sus afirmaciones resultarían hasta jocosas.

Pero vayamos por partes. Negamos la mayor. Bajo el Gobierno de Rajoy no ha habido austeridad alguna, la deuda pública se ha disparado como nunca antes en nuestra historia reciente, mientras que la inmensa mayoría de los españoles sufrían un intenso proceso de empobrecimiento, especialmente los grupos más vulnerables. En realidad se está produciendo un despilfarro de dinero público en favor de intereses espurios, mientras desde el ejecutivo se incentivan devaluaciones salariales, recortes en el gasto social, un empeoramiento sin parangón en los servicios públicos, un deterioro masivo de las condiciones laborales de la ciudadanía, y una pérdida continua y constante de derechos.

Intereses espurios

No señor Rajoy, usted no ha hecho ninguna reforma estructural. Por el contrario, a través de la legislación, vía mayoría absoluta, su ejecutivo trata de reactivar un régimen en descomposición, donde los privilegios, los favores, y la corrupción de una élite insolvente son la moneda de intercambio diario. Las prebendas a los otrora antiguos monopolios naturales -eléctricas, petroleras, y telecomunicaciones-, y las inyecciones de dinero de los contribuyentes a los causantes de la crisis, el binomioinmobiliario-bancario insolvente, han sido el pan nuestro de cada día. Como consecuencia, la evolución de la deuda pública es explosiva, fruto de una socialización de pérdidas privadas en toda regla.

Se está protegiendo y rescatando la riqueza de unos pocos, los mismos que incitan y convierten el mundo en su casino, a la vez que trasladan sus ganancias a paraísos fiscales 

El montante de deuda de las administraciones públicas supera el billón de euros según el protocolo de déficit excesivo, lo que supone un incremento de 300.000 millones de euros, bajo Rajoy, en solo dos años y seis meses. Si atendemos a las Cuentas Financieras de Banco de España, dicha cifra supera en realidad los 1,3 billones de euros, lo que supondría un incremento de más de 500.000 millones de euros, en solo dos años y tres meses -el último dato disponible corresponde a final del primer trimestre de 2014-. Este segundo criterio es menos laxo y preferible, una vez se obvian ciertas duplicidades.

Debo reconocer que esta dinámica no es propia única y exclusivamente de nuestro país. En realidad se está produciendo una brutal expansión de la deuda pública en la práctica totalidad de las democracias occidentales. Detrás de ello no se pretende sostener el empleo, los ingresos, las pensiones, la seguridad de una vivienda, tener unos estándares salariales mínimos, o el derecho a una educación digna como elemento de mejora social. ¡No!, no hay nada de eso. Sólo se está incrementando la deuda pública para financiar a terceros, sanear sus desaguisados, pero no a todos, sólo a la superclase. El resto que espabilen.

Digámoslo claramente, se está protegiendo y rescatando la riqueza de unos pocos, los mismos que incitan y convierten el mundo en su casino, a la vez que trasladan sus ganancias a paraísos fiscales. Cuando se equivocan y pierden ingentes cantidades de dinero se las han arreglado para conseguir que el brazo político de turno los acabe rescatando. Estamos inmersos en una nueva fase de apogeo de las élites, que en realidad oculta un empobrecimiento masivo de la ciudadanía. El colapso causado por el fraude bancario generalizado apenas les ha afectado, en tanto que ha acabado con la mayor parte de la riqueza acumulada durante los años de crecimiento por las clases medias y bajas. Si además se hunden las rentas salariales la situación se convierte en explosiva. Se trata de un equilibrio inestable que al final acabará estallando.

Angela Merkel y Luis de Guindos

¿Y qué me dicen ustedes de esa sonrisa de HerrAngela Merkel? Ella sabe perfectamente que a través de vasallos como Rajoy y su antecesor en el cargo en realidad se estaba rescatando a la banca española y alemana a costa de los contribuyentes españoles. Lo único que le importaba al país germano era recuperar el ahorro que prestó al sur de Europa, especialmente a nuestro sistema bancario, tras inundarnos de sus productos manufacturados. Ése era el objetivo último de la austeridad. La señora Merkel quería garantizarse el pago de todos y cada uno de los distintos deudores. La principal deuda de España en manos de Alemania era la de nuestro sistema bancario. Y aquí entra en liza el tercer protagonista, Luis de Guindos, al que se le ha prometido, fruto del vasallaje, la presidencia del Eurogrupo en 2015.

Por eso la banca española quería y continua justificando que seamos los ciudadanos los que nos ajustemos vía salarios, mientras que el Estado disminuye el gasto social, de manera que con el ahorro liberado el gobierno continúe recapitalizando a un sistema bancario totalmente insolvente a costa del contribuyente

¿Saben ustedes quienes, además de Alemania, demandaban duros ajustes? Pues claro, el sistema bancario patrio, que a través de sus diferentes miembros también pedía duros ajustes para la economía española. En un contexto de aumento de la mora de los préstamos ya concedidos, de balances contaminados y de cierre del mercado de capitales, su solvencia, en el mejor de los casos, no estaba garantizada. Por eso la banca española quería y continua justificando que seamos los ciudadanos los que nos ajustemos vía salarios, mientras que el Estado disminuye el gasto social, de manera que con el ahorro liberado el gobierno continúe recapitalizando a un sistema bancario totalmente insolvente a costa del contribuyente, que dicho sea de paso remuneraba y aún continúa remunerando a los inversores alemanes -en menor medida ya que se han desprendido masivamente de deuda bancaria hispana-. Y es ahí donde entra nuestro ministro de Economía, Luis de Guindos. ¿Ya saben a quién representa, verdad? Y Rajoy "el austero" tan ufano.


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