Desde la heterodoxia

Rajoy: España presenta una crisis de deuda, privada

El ciclo político da un mandato abrumador al nuevo Gobierno de Mariano Rajoy que cuenta con la absoluta legitimidad para tomar todas aquellas medidas que considere oportunas. Pero quizás, y en primer lugar, sea necesario hacer una radiografía de la economía española. Es cierto que caben diferentes interpretaciones, desde ópticas distintas. Sin embargo, por encima de todo, y los números no engañan, España presenta una crisis de deuda, privada sobretodo. En cifras redondas la deuda privada asciende a 3,5 billones de Euros, aproximadamente el 330% del PIB.

El problema de nuestra economía es el brutal volumen de deuda que el sector privado fue amasando para la compra de una serie de activos adquiridos, en promedio, a precios muy sobrevalorados. La actual crisis económica de España, por lo tanto, es de naturaleza sistémica, y como tal no se puede resolver con medidas tradicionales de política monetaria, fiscal, y/o de ajuste de rentas.

Las familias fueron acumulando su deuda actual para la compra de vivienda. El precio de las casas por cualquier métrica de valoración sigue estando sobrevalorado, tanto si se mide en relación a los alquileres, como en función de la renta de los hogares. En un escenario de destrucción de empleo, descensos salariales, y caídas de la riqueza, como en el momento actual, a las familias no les queda más remedio que reducir consumo privado si quieren mantener su vivienda y disminuir las deudas.

Las empresas no financieras se endeudaron masivamente alrededor de dos conceptos: la vivienda y la diversificación internacional.

Desde 1997 España vivió la generación de una burbuja alrededor de la vivienda. El sector inmobiliario aumentaba su peso en la economía, generaba mucho empleo y alimentaba una riqueza ficticia que produjo una sensación de ilusión monetaria. Esta dinámica se vio retroalimentada a través de su financiación por un enorme volumen de deuda. Cuando caen los precios de la vivienda y del suelo, los balances de la inmensa mayoría de las empresas inmobiliarias son insolventes. Este sector es el responsable directo e indirecto del 80% del incremento del paro.

Además del sector inmobiliario la segunda fuente de acumulación de deuda del sector empresarial español fue la diversificación internacional. Las inversiones directas de España en el exterior en los últimos 10 años, utilizando datos de Balanza de Pagos de Banco de España, se han cuadruplicado, alcanzando en el segundo trimestre de 2011 una cifra superior a los 478.000 millones de euros. Sin embargo, los retornos de esas inversiones directas apenas se han duplicado, reflejando una productividad decreciente del capital. De nuevo compraron tarde y caro.

Finalmente nos queda el sector empresarial financiero, que en períodos de auge económico o después de un largo período de crecimiento sostenido suele asumir más riesgo. Los bancos reducen sus exigencias para los préstamos, aceptan unas tasas de endeudamiento más elevadas, y se conformar con una menor proporción de activos líquidos.

La banca española expandió sus balances de manera incontrolada. Sus activos crecían mediante la concesión de créditos y préstamos, básicamente alrededor del sector inmobiliario, y se financiaba con deuda en el mercado de capitales. Si bien han provisionado bastante del riesgo inmobiliario el ajuste será aún mayor al asumido en sus libros. En un contexto de aumento de la mora de los préstamos ya concedidos y de la necesidad de limpiar más los balances, su solvencia aún no está garantizada y por lo tanto el grifo del crédito continuará cerrado.

Bajo este análisis, la economía española presenta una crisis de balances. Por lo tanto, el nuevo gobierno deberá acelerar la limpieza de los balances del sector privado, sin que sean los contribuyentes quienes lo acaben pagando. A su vez deberá pelear y convencer a Europa que España no puede asumir más recortes y ajustes presupuestarios. Tal como expresó recientemente en Madrid el economista jefe de Nomura, Richard Koo, quizás el mayor experto mundial a la hora de prever y analizar las crisis de balances, para compensar la contracción de familias y empresas España debería incrementar el gasto público que se financiaría con ahorro español. En caso contrario, y como ya advirtió JP Morgan en sus recientes previsiones para la Zona Euro, España registraría para el período 2012-21014 un crecimiento económico promedio negativo.


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