Desde la heterodoxia

Pongamos fin al acuerdo tácito entre la élite política (PP-PSOE) y financiera

Las élites políticas (PP y PSOE) y bancarias de nuestro país hace tiempo que llegaron a un acuerdo tácito, según el cual se mantenían los privilegios de la clase financiera a pesar de que el sistema bancario de nuestro país era insolvente. Pensaban que con el paso del tiempo el crecimiento económico se restauraría y la banca recuperaría márgenes de explotación. La realidad era la contraria: los activos cada día valían menos, y de manera paulatina se cerraban los mercados interbancarios y de capitales para nuestras entidades financieras, hasta la clausura total.

Este acuerdo acaba de estallar por los aires con la quiebra e intervención de Bankia. La sociedad española debe urgentemente exigir un saneamiento bancario a costa de la gerencia, los propietarios y los acreedores de dichas entidades, caiga quien caiga. Aún estamos a tiempo si las cosas se hacen bien.

La banca no puede recapitalizarse a nuestra costa

Los banqueros de nuestro país no querían someterse a un proceso intenso de reconversión como cualquier sector que ha cometido excesos. Para ello contaron con la colaboración, además de la élite política, del Banco Central Europeo, controlado en realidad por estas élites financieras. El BCE, además de proteger de manera inmoral a los acreedores, se ha dedicado a inyectar liquidez masiva a los bancos con problemas de solvencia para que sigan manteniendo el status quo actual. Para cerrar este esquema de poder o intereses de clase, los bancos comerciales españoles financiaban al Tesoro.

Este acuerdo tácito oculto, incluía una clausula final abusiva. Serían los ciudadanos quienes pagarían en última instancia con sangre, sudor, y lágrimas los excesos de las élites. Cómo. A través de recortes salariales, aumentos de impuestos, y un deterioro de los servicios públicos básicos, salud y educación. Las élites no los necesitan, la acumulación de plusvalías les permite acceder a los mismos pagando. ¡Basta Ya!

Sin embargo, la realidad se acaba imponiendo. Las cotizaciones de los bancos españoles no paran de caer, y los buques insignia de la banca patria están a tiro de piedra para poder ser adquiridos por cualquier entidad extranjera.

El FMI ya advirtió con suficiente antelación de la vulnerabilidad de diez entidades financieras de nuestro país, gracias al excelente trabajo de un español, José Viñals, el otrora subgobernador del Banco de España y en la actualidad responsable del departamento de mercados monetarios y de capital del FMI. En momentos de descrédito, frente a la mediocridad más absoluta de los nombres que suenan para suceder a MAFO, Viñals tiene la honestidad y los méritos suficientes para ser el próximo gobernador de Banco de España. Ya les advierto que no lo será.

Intervención de Bankia, el enésimo bochorno del PP

En este contexto se produce la quiebra e intervención de Bankia, el enésimo espectáculo bochornoso del gobierno del PP. Los pilares básicos de la política económica del ejecutivo -reforma laboral, recortes presupuestarios y reforma financiera- en el mejor de los casos son fruto de una tremenda improvisación y de un profundo desconocimiento de cuál es el problema real de la economía española.

Después de múltiples engaños, las distintas medidas adoptadas en realidad ocultan y protegen a la clase dominante, la financiera, para que sea la sociedad quien pague sus desaguisados. ¿Qué es eso de consultar con la oligarquía financiera lo que se va a hacer?

Reconozco mi más absoluta desazón, impotencia, y hartazgo por el callejón sin salida al que nos han arrastrado la actuación de los ejecutivos actual y anterior, la ortodoxia económica, y la élite financiera. Sin embargo, siendo esto muy grave, lo peor es que nadie asumirá las consecuencias de un mal diagnóstico y unas propuestas de política económica absolutamente disparatadas.

¿Se ha leído Rubalcaba las propuestas de Michael Rocard o del SPD?

También es absolutamente frustrante la actuación del principal partido de la oposición, el PSOE. El único punto donde los dos grandes partidos políticos se han puesto de acuerdo, y se han apoyado mutuamente, ha sido en lo que de manera sarcástica denominaban reforma o saneamiento del sector financiero. Ya conocemos los efectos de dicho saneamiento, un agujero superior, según nuestros cálculos, a  200.000 millones de euros. ¿Realmente el señor Rubalcaba conoce la propuesta de Michael Rocard o del SPD, sus correligionarios políticos, respecto a la financiación de los estados y el sistema bancario? Me temo que no.

En su momento detallamos y aplaudimos la propuesta de Michel Rocard. Lo primero es rehabilitar la capacidad de generar crédito de algunos estados europeos altamente endeudados. Una solución a corto plazo es la propuesta enunciada por el ex-primer ministro francés Michel Rocard. Según Rocard, el BCE podría, sin ningún impedimento legal, prestar a un interés del 0,01% al Banco Europeo de Inversiones (BEI), en vez de comprar deuda pública en los mercados secundarios permitiendo que se encarezca el crédito y dando beneficios a los inversores privados que intermedian. De esta forma el BEI podría financiar al 0,015% a los estados castigados por los mercados financieros reduciendo drásticamente el coste de su deuda.

Los actuales estatutos del BCE no le autorizan a prestar a los estados miembros, pero los artículos 21.3 y 23 del estatuto del sistema europeo de bancos centrales establecen que el BCE puede prestar sin límite a los organismos públicos de crédito y a las organizaciones internacionales. Esta propuesta permitiría que no se extendiera la quita sobre la deuda pública griega a otros países en dificultades como Portugal, Irlanda, España e Italia. Opción que no habría que descartar en el futuro, si las cuentas de esos países quedan lastradas por las medidas de ajuste que se están imponiendo desde Berlín, así como por la exigencia de que sean sólo los estados nacionales quienes avalen la deuda de sus bancos.

¿Qué piensa el SPD alemán? En el documento publicado este mes de mayo “El camino para salir de la crisis – crecimiento y empleo en Europa”, firmado por Sigmar Gabriel, Frank-Walter Steinmeier y Peer Steinbruck, se afirma: “el rescate de los bancos infracapitalizados a través de garantías del Estado debe terminar. Los bancos que corren altos riesgos deben responder por ello y eventualmente ir a la quiebra. Es inaceptable que el Estado pague los platos rotos y responda por la ruleta financiera. Exigimos una separación de bancos comerciales y bancos de inversión; una supervisión bancaria a nivel europeo para asegurar que los bancos estén al servicio de la economía real; una regulación efectiva de la banca en la sombra; y una agencia europea de calificación que evalúe la solvencia de los países, como contrapeso a las agencias privadas de calificación, que con sus evaluaciones sentencian el futuro de los Estados”.

¿Se ha enterado de estas propuestas el señor Rubalcaba? Si es así por qué no apoya ya una comisión de investigación de Bankia en el parlamento como ya han pedido los grupos minoritarios, frente a  la oposición del PP. Los dos partidos grandes están jugando con fuego y corren el riesgo de quemarse definitivamente.


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