Desde la heterodoxia

...Y PP y PSOE se volvieron a doblar ante Merkel

El PP y el PSOE, junto con UPyD, PNV y CIU, aprobaron este jueves el pacto fiscal europeo. Recoge, entre otros puntos, la obligación a los países de la Unión Europea de cumplir con la denominada "regla de oro" destinada a limitar el déficit estructural anual al 0,5 % del PIB. La principal consecuencia de este pacto “a la griega (ND-PASOK)” será un empobrecimiento brutal de las clases medias y bajas de nuestro país, el abandono del Estado del Bienestar, y nuestra incorporación definitiva a los países emergentes.

El mismo día que la mayoría de nuestro parlamento hacía dejación de responsabilidades, el economista jefe de Nomura Richard Koo, publicó una excelente nota bajo el sugerente título “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”. Por favor, señores Rajoy y Rubalcaba y respectivos asesores, léansela y entenderán las miserables consecuencias de lo que acaban de aprobar.

El papel de bombero pirómano del BCE

Según Koo el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE. Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal.

Sin embargo el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Por el contrario aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur.

El economista de Nomura afirma textualmente que “en 2005 comenté a un alto funcionario del BCE que no era justo obligar a otros países a que rescataran a Alemania impulsando sus economías con una política monetaria laxa, sin necesidad de que Alemania implementara un estímulo fiscal, cuando fue en Alemania donde se había producido la burbuja tecnológica. El funcionario respondió que eso es lo que significa una moneda unificada: porque no se puede conceder a Alemania una excepción en el estímulo fiscal, la única opción era levantar toda la región con la política monetaria”.

En definitiva, no hubiera habido necesidad de una política monetaria tan expansiva por parte del BCE, y por lo tanto, ninguna razón para que la brecha de competitividad con el resto de la zona euro se ampliara a los niveles actuales, si Alemania hubiera utilizado el estímulo fiscal para hacer frente a la recesión de balances. Los creadores del Tratado de Maastricht no preveían una recesión de balances en la elaboración de dicho documento. El actual problema de competitividad sólo es atribuible al límite del 3% del Tratado sobre el déficit fiscal, lo que coloca exigencias poco razonables en materia de política monetaria del BCE durante este tipo de las recesiones. ¡Los países del sur de Europa no tienen la culpa!

Y ahora, cuando España está al comienzo de una intensa recesión de balances, consecuencia de una brutal deuda privada alimentada alrededor del sector inmobiliario, con el objetivo último de salvar a Alemania, el país teutón nos impone duros ajustes fiscales. Señor Rajoy y señor Rubalcaba, defiendan, de una vez por todas, nuestros intereses, empezando por derogar el recientemente aprobado pacto fiscal.

¿Qué supone la regla fiscal?

El espíritu de la regla es que España alcance el pleno empleo con un crecimiento a largo plazo del 2-2,5%. Bajo estas premisas, el mejor escenario posible, según nuestros cálculos, supondría que la tasa de paro no bajaría jamás del 10-12%, la tasa de actividad global se situaría alrededor del 60%, y la tasa de empleo no superaría el 65%. Además, la productividad aparente del factor trabajo crecería alrededor del 0,5% por año, lo cual no permitiría dar el salto de modelo de crecimiento. Los gastos educativo, sanitario, y en servicios sociales se situarían en cifras de país emergente, o incluso por debajo, sin que pudiese llegar jamás a niveles de convergencia del 80-90%. Finalmente, los gastos en I+D+i no alcanzarían los umbrales del 5%.

Si el punto de partida es este, y en un contexto estático, la evolución del gasto público e ingresos públicos, partiendo de la experiencia histórica y con la capacidad recaudatoria que tenemos, seguiría unas pautas aterradoras. Dada la elasticidad actual de los ingresos fiscales al crecimiento, algo superior a la unidad, y la de los gastos, superior a la de los ingresos, la reducción de la participación de los gastos públicos a la regla de gasto será muy drástica, por debajo del 33% del PIB, como cualquier país bananero.

En este contexto, y sin cambios en la pirámide de la población, en la natalidad y en el proceso de innovación, muy difíciles en el estado estacionario o de pleno empleo propuesto, el descenso en la cobertura sanitaria o educativa y en dependencia puede acercarse al 5% anual, un auténtico drama social. Pero ustedes no se preocupen, España ganará la Eurocopa, y todos tan contentos. ¡Porca miseria!


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