Desde la heterodoxia

PIB España: deflación e incongruencias

Frente a la interpretación optimista del Gobierno y de sus voceros mediáticos, la publicación de los datos preliminares de la Contabilidad Trimestral correspondiente al segundo trimestre de este año presentan incongruencias, discrepancias e introducen incertidumbres. Pero por encima de todo corroboran nuestro peor temor, España se encuentra en deflación por endeudamiento, y cuando los mercados financieros, claramente sobrevalorados, se den la vuelta, nuestro país experimentará una crisis de deuda soberana y de balanza de pagos.

El Producto Interior Bruto (PIB) del segundo trimestre de 2014 muestra que el único motor del crecimiento económico realpatrio es la deflación, es decir, los descensos de precios y no el incremento de volumen. Como la demanda es muy baja no queda más remedio que bajar precios para vender. El PIB repuntó en términos reales un 0,6% intertrimestral, pero en términos nominales sólo un 0,3%, es decir, el 50% del crecimiento real se debió al descenso de precios. El consumo privado, ese indicador que ahora quieren poner de moda los asesores gubernamentales, después del fiasco del sector exterior, creció en términos reales un 0,7% respecto al primer trimestre pero en términos nominales sólo un 0,2%. De nuevo los descensos de precios emergen como único estimulante.

Incongruencias con otros indicadores

Desde este blog llevamos tiempo avisando que los datos de Contabilidad Nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran una tremenda esquizofrenia. Asumimos que las cifras relativas al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) solo son estimaciones muy preliminares y que conforme se reciban los datos finales de los diferentes componentes se van revisando. Sin embargo los números correspondientes al segundo semestre de 2013 y lo que llevamos de 2014 son absolutamente incongruentes con otras partidas, y entre sí.

En su momento ya analizamos las divergencias relativas a indicadores del sector exterior, donde las cifras de aportación neta del INE en Contabilidad Nacional durante el segundo semestre de 2013 eran incompatibles con las del Ministerio de Economía, siempre mucho más certeras. También detallamos la ingeniería contable alrededor delconsumo público, cuyas cifras recogidas en la Contabilidad Nacional correspondientes al último trimestre de 2013 y el primero de 2014 eran absolutamente incoherentes con los datos de la Intervención General del Estado. Finalmente nos preguntábamos cómo era posible que el consumo privado hubiera registrado crecimientos intertrimestrales reales positivos en los tres últimos trimestres del 2013, mientras la Encuesta de Presupuestos Familiares para ese mismo año, elaborada por el propio INE, reflejaba una contracción del gasto medio por hogar del 3,7%, la segunda mayor caída durante la crisis.

Discrepancias dentro de la Contabilidad Nacional

El PIB se puede calcular de distintas maneras, todas ellas equivalentes. Se puede definir como el valor total de los bienes y servicios finales producidos dentro de un país en un período dado de tiempo. También es la suma de las rentas generadas por la economía durante ese período. La más conocida, sin embargo, es aquella donde el PIB es equivalente al gasto. Todas las formas y maneras de calcularlas están disponibles en los propios datos publicados por el INE. Pues bien, los datos del PIB del segundo trimestre de 2014 desde el lado del gasto, el valor de la producción, la evolución de rentas, o analizando las horas trabajadas o el empleo por ramas de actividad presentan tremendas incongruencias.

Ya hemos destacado con anterioridad la discrepancia entre las variables nominales y reales, que indican que estamos en una situación de deflación, ya que los deflactores del PIB siguen siendo negativos. Desde el lado de la producción es muy sorprendente la evolución de la industria que es la que más tira de la actividad, tras un primer trimestre desastroso. Es, además, la industria manufacturera la que más avanza, lo cual es incongruente con la fuerte caída de las horas de trabajo que el propio INE refleja.

Por el lado de las rentas, de nuevo hay datos contradictorios. Por un lado, la remuneración de asalariados crece con fuerza, un 1,6%, a pesar de que otras estadísticas de retribuciones (cotizaciones a la seguridad social o bases imponibles y convenios colectivos) no apuntan en esa dirección. La dispersión de las retribuciones entre sectores, con impulsos en industria manufacturera y servicios, no permite pensar en que la medición de esta variable sea muy acertada. Junto a esto, los márgenes empresariales volvieron a decrecer por segundo trimestre consecutivo, algo que tampoco coincide con los datos de la Central de Balances o el propio IBEX.

En materia de empleo, a tiempo completo, se puede observar que la creación de empleo es mínima, apenas 96.000, lo que supone un incremento del 0,8% anual, siendo especialmente relevante entre los asalariados. Sin embargo, esto es incompatible con un descenso de horas de trabajo del 0,4% anual, lo que estaría indicando un progresivo deterioro de las condiciones de trabajo. En el caso del empleo, las dudas son cada vez más notorias. Las horas trabajadas decrecen un 0,8% en el primer semestre del año, respecto al semestre anterior, frente a un avance del PIB del 0,5%, lo que en términos anualizados supone un despegue de la productividad del 3,5%. ¡Imposible! En base a todo ello anticipamos una revisión a la baja del PIB de 2013 en la primera revisión anual que se publicará este mes de septiembre. Aunque siempre les queda otra alternativa, revisar a la baja el deflactor del PIB, otra vez más. ¡Ya veremos!


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