Desde la heterodoxia

Ortodoxia económica: pidan perdón ¡ya!

Hace años, desde el inicio de este blog en 2011, que venimos avisando del riesgo de la deflación por endeudamiento. Pero erre que erre, aquellos economistas y políticos neoliberales o neoclásicos, o como quieran denominarse, que ni olieron ni previeron la deflación, ahora se atreven a hablar incluso de las bondades de la misma. Menudos caraduras. Confunden todo, con tal de mantener su rancia ideología. No saben distinguir una deflación “a la Mundell” de una deflación “a la Keynes”. Desconocen la diferencia entre una deflación benigna y una deflación por endeudamiento. ¡Simplemente, lean, documéntense!

El aparato intelectual de la teoría neoclásica hace años que viene desmoronándose, su incompetencia no alcanza parangón

El problema es que la implementación de sus recetas económicas, tras un diagnóstico erróneo, acaba arruinando a la ciudadanía. En realidad, el aparato intelectual de la teoría neoclásica hace años que viene desmoronándose, su incompetencia no alcanza parangón. Sin embargo, si se mantienen dichas políticas de manera persistente es por algo más. Ya saben nuestra explicación, es puro instinto o prerrogativa de clase, la superclase, quien es quien generosamente financia es estas escuelas, defiende sus intereses.

¿Saben ustedes que recientemente en los Estados Unidos, con la aprobación de la ley de presupuesto federal para 2015, los lobbies bancariosconsiguieron que los legisladores derogaran una parte clave de la reforma financiera Dood-Frank de 2010? Pues sí, se les permite de nuevo usar las cuentas de ahorro de los estadounidenses comunes para apostar en los mercados financieros y apalancarse. El problema, como siempre, es que han elegido un mal momento, el principio del estallido de la madre de todas las burbujas.

Se empeñan constantemente en reconstituir el sistema existente con el objetivo último de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los ciudadanos, especialmente a los más pobres, con una sensación de impotencia y desesperación política. ¡Y luego hablan de populismos!

Mentiras y más mentiras

Pero profundicemos un poco. La misma academia que fue incapaz de prever y anticipar nada, propuso, utilizó, y continúa usando, dos líneas básicas de política económica en lo que podemos calificar como una cínica perversión de las mismas, perturbando el uso para el cual fueron diseñadas. Se dice que con ello se pretende estimular la demanda, cuando en realidad se fomenta la especulación, la pobreza y la miseria. ¡Mienten de nuevo!

En la política monetaria expansiva diseñada por los Bancos Centrales está el origen de muchos de nuestros problemas. Se dicta al servicio exclusivo de las élites, especialmente las bancarias

En la política monetaria expansiva diseñada por los Bancos Centrales está el origen demuchos de nuestros problemas. Se dicta al servicio exclusivo de las élites, especialmente las bancarias, como venimos denunciando desde estas líneas. Solo genera inflación de activos, burbujas, riqueza temporal a una élite, hasta que acaba estallando. Ya van tres grandes burbujas desde 1998, la tecnológica, la inmobiliaria, y la actual, mezcla entre energética y de deuda soberana, la madre de todas las burbujas.

Paralelamente, se está produciendo una brutal expansión de la deuda pública en la práctica totalidad de las democracias occidentales. Detrás de ello no se pretende sostener el empleo, los ingresos, las pensiones, la seguridad de una vivienda, tener unos estándares salariales mínimos, o el derecho a una educación digna como elemento de mejora social. ¡No!, no hay nada de eso. Sólo se está incrementando la deuda pública para financiar a terceros, sanear sus desaguisados, pero no a todos, sólo a la superclase. Mientras, el problema de fondo continúa incrementándose: más deuda impagable, menos inversión productiva, más bancos sistémicos, menos salarios, más pobreza, más desigualdades, menos libertad.

Deflación por deuda

Las políticas económicas implementadas ya se han agotando, se encuentran al borde del fracaso más absoluto. Constituyeron una auténtica huida hacia adelante, en principio por incompetencia académica, ahora simple y llanamente por defensa de unas élites quebradas de facto, las bancarias y sus aledaños. Sin embargo, toda huida hacia adelante llega a su fin. Venimos alertando como la actual crisis sistémica está entrando ya en una nueva fase de profundización de la misma, la Segunda Fase de la Gran Recesión (2014-2016), en una depresión económica que se conoce como deflación por endeudamiento.

Cuando entremos de lleno en un ciclo de aversión al riesgo en los mercados financieros todo Occidente entrará en deflación y las economías más endeudadas (Estados Unidos, Reino Unido y España) podrían colapsar

Hay dos factores que aceleran este proceso deflacionista. Por un lado, tal como demuestran Andrew Lapthorne y Albert Edwards, contrariamente a la opinión del consenso de mercado, los balances de las empresas estadounidensesse están deteriorando rápidamente. Las empresas se dedican una vez más a un frenesí de endeudamiento y utilizan las ganancias para recomprar de nuevo su propio patrimonio. Esto ocurre siempre al final del ciclo económico.

Por otro, la deflación que China conscientemente está exportando. Su restricción crediticia, unido a la fortaleza de sus divisa, una vez alcanzado su objetivo de generación de empleo, pretende desinflar su crecimiento económico. Con ello exportan a propósito más deflación. Cuando entremos de lleno en un ciclo de aversión al riesgo en los mercados financieros todo Occidente entrará en deflación y las economías más endeudadas (Estados Unidos, Reino Unido y España) podrían colapsar.

Espero equivocarme, que mi blog de hoy sea consecuencia de un mal sueño. Pero si no fuera así, por favor, todos ustedes, defensores y promotores de las actuales políticas económicas, deberían preparar su discurso de petición de perdón.


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