Desde la heterodoxia

Olvídense, la política monetaria es inefectiva e injusta

Desde que comenzó la actual crisis sistémica, la ortodoxia económica confió en la política monetaria y en los Bancos Centrales para reactivar el ciclo económico. Incluso, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, afirmó, sin despeinarse, que los verdaderos héroes de la crisis económica que estalló en el 2008 eran los banqueros centrales. Ello demuestra o un desconocimiento profundo de cuáles son los problemas que afligen a la economía global, o algo todavía peor, la protección de aquellas élites que nos han llevado hasta aquí.

La política de tipos de interés próximos a cero o de compra de activos en mercado secundario no está teniendo ningún impacto en la economía real, y sólo está generando una brutal inflación de activos que cuando estalle hará de la burbuja inmobiliaria un juego de niños. Además esta política monetaria es tremendamente injusta, ya que incrementa y acelera las desigualdades sociales. Por eso, la bajada de los tipos de interés al 0,50% por parte del BCE no tendrá ningún impacto en la economía real, ni permitirá que vuelva a circular el crédito a familias o empresas.

El último artículo de Richard Koo

En un artículo publicado recientemente, “Central Banks in Balance Sheet Recessions: A Search for Correct Response”, el economista jefe de Nomura, Richard Koo, uno de los pocos que anticipó y entendió la naturaleza de la actual crisis sistémica, utilizando nuestros mismos argumentos, explica porqué la actual política monetaria en plena recesión de balances es inefectiva.

Christine Lagarde, afirmó, sin despeinarse, que los verdaderos héroes de la crisis económica eran los banqueros centrales

En el resumen de dicho artículo, publicado a finales de marzo de 2013, Koo no puede ser más claro: “Son tiempos extraordinarios para los Bancos Centrales. Los tipos de interés próximos a cero y las inyecciones masivas de liquidez están fracasando a la hora de reactivar a las distintas economías de los países desarrollados. Si establecemos en 100 el nivel previo al colapso de Lehman, la Reserva Federal ha incrementado la base monetaria a 347 hoy, mientras el Banco de Inglaterra ha aumentado su base monetaria a 433 durante el mismo período, y todo bajo los tipos de interés más bajos de la historia moderna. A pesar de ello Estados Unidos todavía sufre una tasa de paro del 7,7% después de cuatro años de tipos de interés cero, y Reino Unido está en medio de una recesión. El Banco de Japón ha incrementado su base monetaria desde el nivel 100 en 1990 a 363 hoy pero en vez de vez de tener una inflación de tres dígitos, sigue teniendo deflación. El Banco Central Europeo ha llevado los tipos de interés a mínimos históricos desde la introducción del Euro y la tasa de paro no deja de crecer, hasta situarse en el 11,9% (el último dato está ya por encima del 12%)”.

La trampa de la liquidez

Por mucho que los bancos centrales inyecten liquidez a bancos zombies, o compren deuda pública o privada en el mercado secundario, el impacto en la economía real es nulo, el dinero no circula, se queda en el circuito bancario para otros propósitos. La velocidad de circulación se hunde.

Utilizando los datos que aporta Koo en su artículo, mientras la base monetaria de Estados Unidos creció desde 100 a los niveles de 347 de la actualidad, la oferta monetaria solo se expandió desde 100 a 135 en dicho período. Exactamente igual en Reino Unido, cuya base monetaria pasa de 100 a 433, mientras su oferta monetaria se sitúa en un pírrico 110.

El padre intelectual de la actualpolítica monetaria implementada por la FED, el BCE, Banco de Japón, o el Banco de Inglaterra es Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, y que desde que llegó al Banco Central viene aplicando su hoja de ruta recogida en su discurso ante el Club Nacional de Economistas, el 21 de noviembre de 2002:Deflation: making sure it doesn’t happen here.”

El padre intelectual de la

actual política monetaria implementada por la FED, el BCE, Banco de Japón, o el Banco de Inglaterra es Ben Bernanke

Se trata de la percepción errónea de que aplicando una política monetaria ultraexpansiva, inundando de dinero al sistema se reactivará el ciclo económico. Esta política irresponsable se basa en la Teoría Monetaria de Milton Friedman, cuyas hipótesis de partida son falsas. Lo estamos comprobado ex-post. El principal efecto de un cambio en la base monetaria, como consecuencia de la expansión cuantitativa de los balances de los Bancos Centrales, es cambiar la velocidad monetaria y los tipos de interés a corto plazo. Sin embargo, una vez que los tipos de interés a corto plazo caen a cero, las expansiones adicionales en la base monetaria simplemente inducen un colapso proporcional en la velocidad de circulación del dinero, y la economía entra en la trampa de la liquidez.

El limitado efecto riqueza

Como señala Koo, “el único camino en el que la expansión cuantitativa puede tener un impacto positivo en la actividad económica es si las autoridades monetarias compran activos del sector privado para aumentar el precio de los mismos, hacienda creer a la gente que es más rica, animándoles así a consumir. Se trata del efecto riqueza, denominado por Bernanke como el efecto de rebalanceo de carteras, pero cuyo impacto, asumido por el propio Bernanke, tiene un efecto muy limitado:::”

Las expansiones cuantitativas benefician sólo a los más ricos

Además, las expansiones cuantitativas, como detalla también Koo, benefician sólo a los más ricos. Tras la orgía de liquidez de los Bancos Centrales durante la última semana, como señala esta pieza de Bloomberg, las 200 personas más ricas del mundo añadieron casi 45.000 millones de dólares a la ya de por sí inmensa fortuna. Por el contrario la mayoría de la ciudadanía ve menguar sus salarios, sufren aumentos de impuestos, y ven recortados servicios básicos como la educación, la sanidad, o dependencia.

Como afirma Koo “hubo un período en la profesión económica, desde finales de los 80 hasta principios de los 2000, donde muchos académicos notables intentaron reescribir la historia argumentando que fue la política monetaria y no la fiscal la que permitió a los Estados Unidos salir de la Gran Depresión. Para ello utilizaron el argumento de que la oferta monetaria se incrementó significativamente desde 1933 a 1936. Sin embargo, ninguno de estos académicos se tomó la molestia de mirar que ocurrió en el lado de los activos de los balances bancarios”.


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