Desde la heterodoxia

Mercados financieros bajistas en 2015

Recientemente, Chris Powell, secretario y tesorero del organismo que vela por la defensa de la competencia en el mercado del oro, conocido por sus siglas en ingles GATA (Gold Anti-Trust Action Committee), se quejaba amargamente de las masivas intervenciones de los Bancos Centrales en los mercados de derivados. Afirmaba textualmente que "la economía de mercado había sido destruida". Dichas afirmaciones en realidad no suponen nada nuevo en el horizonte, simplemente constatan dos hechos que venimos denunciando desde estas líneas.

En primer lugar la generación de burbujas financieras vinculadas a la política monetaria irresponsable de los Bancos Centrales. En segundo lugar, la creciente fragilidad oculta bajo dinamismo de los mercados. Tras más de seis años perdidos seguimos igual, aplicando recetas económicas basadas en teorías inservibles simplemente porque sus hipótesis de partida son falsas. ¡Menos Milton Friedman o Ben Bernake, y más Hyman Minsky!

Lo peor es escuchar y leer a estrategas y/o responsables de gestoras de fondos que justifican posiciones de riesgo confiando exclusivamente en ese elixir suministrado por los bancos centrales, la expansión cuantitativa. Como siempre, se olvidan del riesgo precio que asumen a los distintos niveles que compran esos activos.

Con estos mimbres el objetivo del presente blog es trasladar una idea completamente contraria al consenso de mercado. Todos los mercados financieros de riesgo, especialmente los occidentales, están tremendamente sobrevalorados, y tácticamente nos encontramos en una situación parecida al momento previo a los colapsos de 2000-2002 y 2008.

La madre de todas las burbujas

Desde la crisis dedistintos países emergentes en el período 1997-1998 la economía global no ha hecho otra cosa que moverse de burbuja en burbuja de activos, con el agravante de que a cada inflación de activos, cuando estallaba, le seguía otra todavía más perniciosa, de manera que cuando ésta nueva explotaba el impacto macroeconómico negativo se acrecentaba.

Detrás del origen, expansión, y estallido de todas y cada una de las burbujas o inflaciones de activos se encuentran los bancos centrales. Temerosos de caer en un proceso de deflación por endeudamiento se han dedicado a gestionar el riesgo. Para ello relajaban excesivamente la política monetaria como consecuencia de la preocupación que les generaba determinados eventos. En la actualidad, los mercados financieros en realidad solo se mantienen por la droga suministrada por estos nuevos traficantes de sueños, los Bancos Centrales.

Tras la generación y estallido de las burbujas puntocom e inmobiliaria, los Bancos Centrales, mediante el suministro de un nuevo y potente somnífero denominado expansión cuantitativa, han presionado fuertemente a la baja a los rendimientos de los bonos soberanos de referencia, llevándolos a mínimos extraordinarios. Las primas por plazo han entrado incluso en territorio negativo. Además han facilitado un nuevo apalancamiento alrededor de un nuevo humo, el sector energético. Otro sueño que acabará en pesadilla.

No hay posibilidad de diversificación

En la actualidad, a diferencia de principios del año 2000, todos los mercados de riesgo están caros, exactamente igual que en 2007. Por lo tanto, no hay posibilidad de diversificación. Como pusimos de manifiesto en un blog previo, las bolsas occidentales están sobrevaloradas, vean los análisis de GMO, también lo estarían las emergentes, y no hay posibilidad de diversificación según estilos bursátiles (“value/growth”; “small/large”). Algo parecido ocurre con los bonos corporativos y soberanos.

Lo más interesante es que la dinámica táctica en las últimas semanasse parece mucho a los momentos previos a los mercados bajistas del 2000-2002 y 2008. Por un lado, un descenso abrupto del precio de materias primas industriales y del petróleo; por otro, una depreciación de algunas divisas de tipos de interés más altos y que suelen constituir la parta larga de ciertas estrategias 'naive' de traders en divisas -carry trade-. Y si faltaba un nuevo ingrediente, ahí tienen ustedes el brutal aplanamiento de la curva del Tesoro estadounidense (el diferencial entre los tipos de interés de la deuda soberana a 30 años respecto a la de 5 años).

Si al final todo acaba estallando, la economía global entraría en recesión, lo que en su momento denominamos La Segunda Fase de la Gran Recesión. Obviamente más de un banco sistémico global podría quebrar, y otra vez habría problemas de liquidez y solvencia. Sin embargo hay algo tremendamente frustrante en esa dinámica. La crisis en realidad fue aprovechada por quienes la generaron -gerencia bancaria y sus acreedores- para hacer un ajuste de cuentas con la ciudadanía.

Si se hubiese reestructurado el sistema bancario y reducido su tamaño acorde con la economía real, hubiesen sido los más ricos y poderosos los grandes perdedores. Pero ha sucedido todo lo contrario, se diseñó desde los Bancos Centrales una estructura de ahorro donde la riqueza de los más ricos se mantenía. Y lo hicieron a costa de un empobrecimiento masivo de la ciudadanía. Existía, en última instancia, una relación causa efecto entre rescates bancarios, la subida de los mercados financieros y el empobrecimiento masivo de la población. Pero toda esa estructura está a punto de estallar.


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