Desde la heterodoxia

Lúgubre aniversario de la reforma del mercado laboral

Durante las dos últimas semanas ha tenido lugar una confabulación de los astros alrededor de nuestro maltrecho mercado laboral. La publicación de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2012 se produjo unos días antes del primer aniversario de la reforma del mercado laboral impulsada por el actual ejecutivo, que casi coincidió en el tiempo con las desafortunadas declaraciones de Joan Rossell.

La EPA confirmó las peores expectativas, la reforma del mercado laboral está siendo un completo desastre, y el señor Joan Rossell, con sus declaraciones, muestra un profundo desconocimiento de cómo se forman los beneficios empresariales, y eso es muy grave. Pero hay algo peor que todo ello, el diagnóstico de las élites extractivas patrias sobre nuestra crisis económica sistémica es absolutamente erróneo. Desconocen lo qué es una recesión de balances privados, y cómo se puede tratar. Además, o no saben leer los datos, o mienten a la hora de explicarlos.

La EPA del cuarto trimestre

Joan Rossell, en unas declaraciones que lo inhabilitan como interlocutor social, descalificó la EPA como sistema para calcular el paro de nuestro país, creyendo más fiable el paro registrado en el INEM. Dicha opinión contradice a la de todos los técnicos en la materia, al ser la EPA la única homologable por criterios internacionales y la que ofrece la mejor radiografía de nuestro mercado laboral, según la propia Eurostat. En el fondo recoge la impotencia de las élites extractivas al ver como su reforma del mercado laboral ha sido un completo fiasco.

La publicación de la EPA del cuarto trimestre de 2012 confirmaron las peores perspectivas. La tasa de paro alcanzó el 26% de la población activa, y solo se corrigió por la brusca caída de la población activa. El número de desempleados se acercó a los 6 millones de trabajadores y el número de ocupados descendió en 850.000 personas, un 4,8% anual. La tasa de actividad se situó por debajo del 60%, lo cual indica que la población activa está en una fase de abandono, no solo vía la exportación de capital humano, sino porque una buena parte de los activos ha pasado a ser inactivos. Para rematar la faena, la tasa de empleo apenas supera el 55% de la población activa, lo que marca un mínimo de los últimos años. El gobierno y sus voceros aún no saben cuáles son las consecuencias de todo ello. Se están cargando el crecimiento potencial de nuestra economía lo que ralentizará, aún más, la salida de la profunda recesión de balances en la que estamos inmersos. Por lo menos, que se callen.

El fracaso de la reforma del mercado laboral

El gobierno Rajoy y sus asesores, bajo la creencia de que los costes relativos mueven la economía, defendían y defienden, a capa y espada, una rebaja salarial como salida de la crisis. Con la reforma laboral del PP, en nombre del internacionalismo moderno y de las mentiras de la competitividad, además de abaratarse el despido, los trabajadores perdían la mayoría de sus derechos. La élite política y económica en vez de promover el talento, la innovación y el emprendimiento, decidieron para el futuro de nuestros hijos, otra cosa bien distinta, la miseria.

Las dos consecuencias lógicas de la reforma laboral del gobierno Rajoy eran muy claras, sueldos aún más bajos y una mayor precariedad. Si a eso unimos los aumentos impositivos, el recorte en infraestructuras, la contracción del gasto social, y la ausencia total de crédito al sector privado, ¿qué cabría esperar? Obviamente una fuerte caída del crecimiento real y nominal de la economía española, vía descenso demanda efectiva, en un contexto de deflación por endeudamiento. Se equivocaron en el diagnóstico. La economía es dirigida por la demanda, no por las restricciones que dependen de la oferta y de las dotaciones existentes.

En la actual crisis económica, la flexibilidad de precios y salarios es desestabilizadora ya que en vez de ayudar a enderezar la economía hacia el pleno empleo, en realidad reduce la demanda efectiva. Sin embargo Rajoy, guiado por sus asesores económicos, aún no se han enterado, y para cuando se enteren ya será demasiado tarde. Entonces sus economistas le explicarán y le alertarán de una crisis que se aceleró con sus reformas, la del factor trabajo.

Fuera de nuestras fronteras hacen lo contrario

El análisis aún resulta más frustrante cuando se analizan las propuestas en otros lares. Hace unos días, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, urgió a las compañías japonesas a incrementar los salarios de los trabajadores para luchar contra la deflación. Pero es que la tasa de inflación de nuestro país sin IVA e impuestos especiales se situó a finales de 2012 en el 0,9%, y la de la subyacente en el 0,2%.

En esta misma línea destaca la propuesta que baraja el gobierno Obama desde finales de 2012. Se trata de un estímulo económico, cifrado en más de 25.000 millones de dólares, mediante recortes de impuestos para aquellas pequeñas empresas que contraten a trabajadores o les paguen salarios más altos. Uno de los grandes problemas de la economía estadounidense, exactamente igual que la española, es la desigualdad de la distribución de la renta y de la riqueza, y los bajos salarios de los trabajadores. Obama lo sabe, pero Rajoy no dice ni mu.

A la vez que al actual ejecutivo preparaba su reforma laboral, Finlandia presentó la suya a finales de 2011, y que ya en su momento comentamos. Las autoridades de este país nórdico, preocupadas por el desplome en la confianza de las familias, optaron por proteger mejor a sus trabajadores. Los asalariados temporales disponen en la actualidad de las mismas condiciones y términos de protección que los empleados de las empresas a las que han sido incorporados. Se buscó una mayor protección sanitaria y mayor seguridad de los trabajadores, con el objetivo de ayudar a los empleados a quedarse el mayor tiempo posible como población activa. Y se subió fuertemente el subsidio de desempleo.

También en Alemania, tras dos semanas de huelgas ininterrumpidas en el sector público y en el sector servicios, el Gobierno federal optó finalmente por subir en 2012 fuertemente los salarios, por encima del 6%. Igualito que en España.

Intereses de clase e insolvencia bancaria

Si el problema de la economía española es la deuda privada y como corolario la insolvencia bancaria, por qué narices se opta por restricciones fiscales o ajustes salariales. Por qué, además, existiendo ejemplos de reformas del mercado laboral exitosas, véase por ejemplo la danesa, se optó por semejante estafa.

Básicamente por ideología y por la presión de la clase dominante. Nuestros acreedores, las élites financieras e inmobiliarias patrias, insolventes, de la mano de los antiguos monopolios naturales, pactaron con nocturnidad y alevosía que fuera la sociedad quien pagara sus desaguisados. Y el poder político, por enésima vez, haciendo dejación de sus responsabilidades, volvió a arrodillarse ante las élites extractivas. Las consecuencias ya las sufrimos todos, ¡miseria!.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba