Desde la heterodoxia

Insisto, el BCE es irrelevante

La ortodoxia económica confió en la política monetaria para reactivar el ciclo económico. No contentos con la incapacidad de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) y del Banco de Inglaterra (BOE) para reavivar la actividad económica, “convencieron”, a principios de 2013, al Banco de Japón (BOJ) para que implementara también una masiva expansión de su balance mediante la compra de bonos y bolsa. El impacto en los mercados financieros, vía subida bursátil –Nikkei 225- y depreciación del yen, apenas duró unos meses.  

Pero faltaba el Banco Central Europeo (BCE). Y en la reunión del el 4 de julio Mario Draghi, anunció que mantendría los tipos de interés en su actual mínimo histórico “por un periodo de tiempo prolongado”, durante el cual no descartó nuevas rebajas. Ese mismo día el Fondo Monetario Internacional (FMI) instó al BCE para que hiciera directamente expansión cuantitativa -comprar en mercado secundario bonos públicos y privados-, y concediera una nueva ronda de préstamos a largo plazo a la banca a tipos de interés muy bajos (LTROs).

Resulta que aquellos que reclaman políticas de oferta para salir de la crisis, puro eufemismo con el que se refieren a recortes salariales y pérdidas de derechos de los trabajadores, están tirando a la basura billones de euros con los que mantener a una banca, en el mejor de los casos  zombi, sino insolvente, incapaz de implementar el papel que tiene asignado, la concesión prudente de préstamos y créditos a familias y empresas.

Política monetaria irrelevante

Pero el impacto en mercados de las palabras de Draghi apenas duró un día. La primera lección que sacamos es que la repercusión de la política monetaria expansiva de los bancos centrales en los mercados financieros, tanto en duración temporal como en intensidad, va disminuyendo con el paso del tiempo, y se reduce a un mero cierre de posiciones cortas. Al final los mercados, con retraso, han aprendido la lección. La política monetaria en recesión de balances, o crisis de deuda privada, es irrelevante.

Es cierto, sin embargo, que también hay una cuestión de precio. Cuando empezó a implementarla la Reserva Federal en marzo de 2009, los mercados de riesgo estaban baratos. Ahora, la inmensa mayoría están sobrevalorados, con muchas posiciones apalancadas alrededor de los mismos, y, por lo tanto sobrecomprados.

El padre intelectual de esta nueva forma de implementar la política monetaria es la Reserva Federal de los Estados Unidos. La FED, desde el estallido de la burbuja tecnológica, viene aplicando la hoja de ruta de su actual presidente, Ben Bernanke, recogida en su discurso ante el Club Nacional de Economistas, el 21 de noviembre de 2002: “Deflation: making sure it doesn’t happen here.” Se trata de la percepción errónea de que aplicando una política monetaria ultraexpansiva, inundando de dinero al sistema se reactivará el ciclo económico. Lo único que hacen es ir de burbuja en burbuja, de la tecnológica a la inmobiliaria, y de ésta a la actual, donde la inmensa mayoría de activos de riesgo están sobrevalorados. Esta política irresponsable se basa en la Teoría Monetaria de Milton Friedman, cuyas hipótesis de partida son falsas. El dinero es endógeno, por mucho que les pese.

Aprender y corregir los desequilibrios

En realidad, además de incompetenciahay un instinto de supervivencia de las élites. En vez de aprender y corregir los desequilibrios, básicamente reducir y reestructurar el tamaño del sistema bancario acorde con la economía real, se inicia una nueva huida hacia adelante a través de las expansiones cuantitativas de los balances de los Bancos Centrales. Éstos aumentan el tamaño de sus balances considerablemente, bien financiando bancos zombis insolventes, o bien comprando en mercado secundario deuda pública o privada, y, si hiciera falta, bolsa.

Los Bancos Centrales se convierten en la nueva centrifugadora del riesgo de mercado. Pasamos de la burbuja inmobiliaria y bancaria, a la madre de todas las burbujas. Los inversores, en una fase donde el activo libre de riesgo no da nada, se endeudan en las monedas correspondientes a los Bancos Centrales con tipos de interés cero y que expanden sus balances,  y toman riesgo a nivel mundial.

En el fondo todo este planteamiento obedece a una perversión de la profesión económica. Desde finales de los 80 muchos académicos notables intentaron, y continúan intentando, reescribir la historia argumentando que fue la política monetaria y no la fiscal la que permitió a los Estados Unidos salir de la Gran Depresión. Para ello utilizaron el argumento de que la oferta monetaria se incrementó significativamente desde 1933 a 1936. Sin embargo, ninguno de estos académicos se tomó la molestia de mirar qué ocurrió en el lado de los activos de los balances bancarios. En definitiva, y perdonen la expresión, “ni  idea”.

Cuando la economía se basa en una serie de dogmas, derivadas de una concepción antropomórfica de la misma, es cuando toma sentido la afirmación del filósofo francés Edgar Morin: "La economía, que es la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la ciencia social y humanamente más retrasada, pues ha abstraído las condiciones sociales, históricas, políticas, psicológicas y ecológicas inseparables de las actividades económicas… Quizá la incompetencia económica haya pasado a ser el problema social más importante“.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba