Desde la heterodoxia

Del “Graccident” a la descomposición del Euro

Debo reconocer mi hartazgo, mi hastío, mi cansancio, cuando trato de entender que puede haber detrás de los comentarios, análisis, opiniones, incluso editoriales, de los voceros mediáticos patrios sobre Grecia. Sinceramente no entienden nada, no saben nada, no comprenden nada. Occidente está carcomido por la deuda, sumido en una profunda crisis sistémica, más allá de la meramente económica. Y nuestra querida Europa sigue sin reaccionar, a punto de que todo explote, paralizada, petrificada, genuflexa al dictado de lobbies, oligopolios y grandes corporaciones.

Los datos económicos y financieros muestran una parálisis del ciclo de inversiones productivas en occidente; el inicio de una profunda desaceleración, sino recesión, en los Estados Unidos

Pero es queno solo es Grecia. Los datos económicos y financieros muestran una parálisis del ciclo de inversiones productivas en occidente; el inicio de una profunda desaceleración, sino recesión, en los Estados Unidos; la inefectividad de la política monetaria global, incapaz de generar rentas, mientras activa burbujas de activos de riesgo por doquier. Y todo ello,absolutamente todo, regado con más deuda, impagable, insostenible, aquí y allá, en Grecia, en Estados Unidos, y en España. ¿Acaso conocen estos voceros mediáticos la evolución de la deuda –privada y pública- en España? ¿Saben realmente que nuestra deuda externa está en máximos históricos?

En éste contexto, ¿qué sentido tienen editoriales sobre Grecia como la de El País del 11 de mayo? ¿No entienden aún la situación de emergencia social que vive Grecia? ¿Acaso se han leído el estudio encargado por el Instituto alemán de Investigación Macroeconómica (IMK),afiliado a la Fundación Hans Böckler, sobre las consecuencias de las políticas europeas en Grecia? Sencillamente son dramáticas, vergonzosas, humillantes. Ya las analizamos, pero siempre les remarco un dato desolador: los hogares más pobres del país heleno perdieron casi el 86% de sus ingresos, y la presión fiscal sobre los pobres aumentó un 337%. ¿Son insensibles al sufrimiento?

La carta de Mohamed El-Erian

Es curioso, tenemos que irnos al otro lado del Atlántico para encontrar cierto grado de compasión por parte de las élites. Pocos días después de publicar en este blog “Mi apoyo a Yanis Varoufakis”, Mohamed El-Erian, sin duda uno de los estrategas más reputados en Wall Street, y asesor de Obama, mostró también su apoyo y respeto profesional a Yanis Varoufakis.

Varoufakis fue un soplo de aire fresco en este drama económico griego prolongado y agotador, que implica costos humanos alarmantes en términos de desempleo, pobreza y pérdida de oportunidades

El-Erian, a diferencia de las barbaridades que se leen en los medios patrios, señalaba al comienzo de su blog en Bloomberg: “Nunca he conocido o hablado con Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas de Grecia. Sin embargo, siento que he llegado a conocerlo a través de sus escritos y entrevistas, y leyendo acerca de sus interacciones con los sectores oficiales y privados en Europa... Varoufakis fue un soplo de aire fresco en este drama económico griego prolongado y agotador, que implica costos humanos alarmantes en términos de desempleo, pobreza y pérdida de oportunidades. Respaldado por una considerable lógica económica y el deseo de hacer lo mejor, presionó para obtener más realismo en las condiciones de política económica exigidas por los acreedores de Grecia. Y él no se cansaba de recordar a la gente que la recuperación de Grecia no era solo responsabilidad de ese país”.

El-Erian, tras la decisión de Tsipras de apartar momentáneamente a Yanis del foco de las negociaciones, terminaba su blog de manera contundente: “Pero a menos que este tiempo sea utilizado por los acreedores del país a aceptar una verdad que Varoufakis trató constantemente de imponer -que las reformas económicas griegas, por muy audaces que sean, no tendrán éxito a menos que las condiciones de austeridad presupuestaria se relajen y haya un mayor alivio de la deuda-, el ministro de Finanzas podría volver a la primera línea. Esta vez, tendría una misión diferente: la de tratar de restaurar el orden después de una "Graccident”, unaccidente económico y financiero tan grande que haría imposible la continuidad de Grecia en la zona euro.”

Del “Graccident” a la descomposición del Euro

Si Europa quiere imponer sus tesis a Grecia, al país heleno no le quedará más remedio, en aras de vencer a la austeridad, que liberarse del euro. Ello supondría una devaluación que haría necesarias la suspensión de pagos, la reestructuración de la deuda, controles de capital, y la nacionalización de la banca. Paralelamente debería introducir una política industrial con la implementación de un programa nacional de inversión pública y privada. El objetivo sería muy claro, alejarse del consumo, el bajo nivel de ahorro e inversión, el endeudamiento individual y las burbujas especulativas a las que el Euro sumió al Sur de Europa.

Grecia sería la chispa que encendería la explosión incontrolada de unos mercados financieros sobrevalorados y sobrecomprados, por obra y gracia de los Bancos Centrales

Pero además, Grecia deberá abordar su papel en una economía globalizada. Y todas las direcciones, tras una hipotética salida del Euro, apuntan hacia losBRICS. Hace tiempo que algunos sostenemos que la búsqueda de un nuevo equilibrio global post-crisisrequería reforzar e intensificar las agendas y reuniones entre Eurolandia y los países BRICS. No se ha hecho nada, al revés, Europa, sin voz propia –políticos bien “alimentados”-, se ha posicionado, sin analizar las consecuencias, del lado de los Estados Unidos.

Esta alternativa extrema griega, a la que forzosamente le arrastrarían los burócratas que pululan por Bruselas, sería socialmente mucho más provechosa que el estrangulamiento actual. Pero es que además si pasa esto, Grecia sería la chispa que encendería la explosión incontrolada de unos mercados financieros sobrevalorados y sobrecomprados, por obra y gracia de los Bancos Centrales. Inmediatamente después empezaría un ataque especulativo hacia países con una deuda insostenible, entre ellos el nuestro, para generar otras nuevas Grecia. En ese caso, el Euro finalmente colapsaría. Conforme pasa el tiempo, y ante la negativa a un proceso de reestructuración de la deuda, hasta aquellos que defendíamos nuestra permanencia en el Euro, porque en realidad el problema son las políticas, empezamos definitivamente a tener serias dudas.


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