Desde la heterodoxia

Francia sí que reduce su prima de riesgo

Francia es un país con una economía muy intervenida, donde el gasto público juega un papel predominante. Siempre, desde posiciones ortodoxas neoclásicas, se ha considerado al país galo como una economía en declive o decadencia. Sin embargo, y paradójicamente, es el peso del sector público francés, en una recesión de balances privados como la actual, el que ha evitado hasta ahora una más que segura intensa contracción económica.

Si bien el problema o talón de Aquiles de la economía francesa es otro, la deuda bancaria, la situación de Francia se complicaría de manera notoria si su deuda pública sufriera ataques especulativos similares a España o Italia. En ese caso, el peso del gasto público, superior al 50% del PIB, haría muy difícil manejar la economía gala en una coyuntura de estancamiento económico como la actual.

Fuerte descenso de la prima de riesgo

Sin embargo, desde la llegada de François Hollande al poder, la prima de riesgo de Francia se ha reducido de manera notoria, y la carga financiera se ha situado en mínimos históricos. La prima de riesgo ha pasado de niveles máximos alrededor de 180 puntos básicos a finales de 2011 a los 60-65 actuales. El tipo de interés del bono del gobierno francés a 10 años se sitúa próximo al 2,00% frente al 3,75% a finales de 2011.

Al ser la carga financiera, nominal y real, inferior al crecimiento económico, la deuda se encuentra en una senda de sostenibilidad. Por el contrario, en el caso español, los tipos de interés nominales están claramente por encima de nuestro crecimiento económico nominal, de manera que la acumulación de deuda pública no es sostenible, al no ser que se recupere la actividad económica, lo cual en el actual escenario de austericidio es imposible.

A diferencia de España u otros países intervenidos o rescatados, el país galo no ha implementado duras medidas de austeridad fiscal que al final acaban hundiendo el crecimiento económico, y aumentando el déficit público. Si hubiera optado por la austeridad fiscal, la prima de riesgo habría repuntado, se habría forzaría a una reducción del gasto público, y la economía gala habría entrado en una profunda recesión económica.

El arraigo social de las políticas públicas que tienen su estrella en la educación, con un 21% del PIB, hacen complejo diseñar un escenario de adelgazamiento y una política de austeridad expansiva que se está demostrando inútil y dañina.

Finanzas públicas

La estructura del gasto público en Francia, así como su nivel de deuda pública complicarían futuros ajustes en sus finanzas públicas. La propia estructura del presupuesto, al ser un país centralizado, revela que es el Estado el que realiza el grueso del gasto. Solo una drástica reducción de partidas como educación, defensa o investigación tendría un efecto significativo. Y los franceses, con buen criterio, se rebelarían, y menudos son.

Sin embargo, la gran ventaja del país vecino es la tremenda estabilidad de los ingresos públicos, al margen del ciclo económico. Francia ha tenido tradicionalmente una elevada presión fiscal, lo que ha permitido mantener una recaudación estable alrededor del 50% del PIB, concretamente del 50,7 % en 2011. Por el contrario en España, la recaudación de impuestos apenas alcanza el 35% del PIB, la segunda menor de la Eurozona, y que se ha mantenido desde hace décadas entre 4 y 8 puntos de PIB por debajo de la presión fiscal media de la zona del euro. A ello contribuyó la política fiscal laxa, sobre todo desde 1996, pero también la elevada economía sumergida española y, recientemente, el desplome inmobiliario y la recesión.

Un ajuste presupuestario distinto al español

A principios de octubre, se aprobó el presupuesto más restrictivo que haya conocido Francia en 30 años. El plan del ejecutivo de François Hollande con este presupuesto es reducir el déficit del gobierno en aproximadamente 30.000 millones de euros, alrededor del 1,5% del PIB. Las dos terceras partes de esta reducción provienen de nuevos impuestos, y solo un tercio de los recortes de gastos.

El ejecutivo de Hollande optó por una subida selectiva de impuestos para concentrar la captación de nuevos recursos fiscales en las rentas más altas y las grandes empresas. Concretamente, el Consejo de Ministros francés aprobó una subida de impuestos para captar 24.400 millones adicionales, que solo afectará a 1 de cada 10 ciudadanos y a las empresas más grandes. En España, por el contrario, los aumentos impositivos afectan a las rentas bajas y medias.

A diferencia del gobierno Rajoy, el ejecutivo Hollande eliminó la subida que tenía prevista el gobierno Sarkozy en el impuesto sobre el valor añadido, el llamado TVA social. El IVA se mantendrá así en el 19,6% actual y no escalará hasta el 21% inicialmente previsto. Además de mantener la tasa, la que se aplica sobre los libros y los espectáculos, ahora en el 7%, se reducirá al 5,5%. El peso en el PIB francés de la cultura es muy elevado. ¡Qué diferencia con nuestro país! Aquí jamás se ha entendido el enorme potencial económico de la cultura

El problema es la deuda bancaria

La deuda total de Francia se sitúa sobre el 300% del PIB, casi 100 puntos porcentuales menos que en España. Se observan importantes diferencias respecto a las dinámicas de deudas entre España y Francia.

El sector público francés presentará a finales de 2012 un volumen de deuda pública muy parecido al español, alrededor del 90%, debido al espectacular incremento de la deuda pública española por la intensidad de nuestra crisis económica y un rescate bancario a costa de los contribuyentes.

Por el contrario, en Francia los sectores privados no financieros están mucho menos endeudados que en España, tanto familias como empresas. Mientras que las familias francesas tienen una deuda sobre PIB alrededor del 55%, en nuestro país es superior al 80%. Por otro lado, las empresas no financieras francesas están mucho menos endeudadas (65% del PIB) que sus homólogas españolas (134%). Mientras la deuda del sector financiero de ambos países es muy parecida. En España alcanza el 110% del PIB, y en Francia alrededor del 100%.

La deuda pública de España superará a la francesa

Francia es una economía fuertemente intervenida desde el sector público, con una participación del gasto público sobre PIB del 56%, más de 16 puntos porcentuales por encima de España, y que no ha bajado nunca del 50% en toda la última década. En términos de déficit público no ha tenido equilibrio presupuestario desde 1974. En el punto más álgido del ciclo, el desequilibrio público alcanzó los 2,3 puntos porcentuales del PIB, reflejando las dificultades para poder cumplir con Maastricht, incluso en fases de fuerte crecimiento.

A pesar de ello el volumen de deuda pública sobre PIB de ambos países se situará a finales de 2012 en cifras muy parecidas, alrededor del 90%. Si el volumen de gastos es muy superior en Francia por qué la deuda ha crecido mucho más en nuestro país en los últimos años. Básicamente por tres factores.

En primer lugar, Francia se financia de manera adecuada en los mercados financieros, alcanzándose las TIR de los bonos soberanos mínimos históricos. En segundo lugar, los ingresos fiscales son muy superiores en el país galo, por encima del 50% del PIB. En España se han hundido, situándose alrededor del 35%. Finalmente, el rescate del sistema bancario español se ha hecho a costa del erario público, computando como deuda y déficit público.


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