Desde la heterodoxia

La FED en su propia trampa

La Reserva Federal (FED) no se atrevió finalmente a anunciar una retirada paulatina del programa de expansión de su balance, vía compra de bonos soberanos y/o privados, tal como esperaba la mayoría de los analistas del mercado. La FED entiende, de manera acertada, que la incipiente recuperación de la economía estadounidense no puede sobrevivir sin los estímulos masivos, tanto fiscales como monetarios.

Demuestra, además, la miopía de la inmensa mayoría de los economistas convencionales. Por un lado han sobreestimado el crecimiento económico futuro de la economía norteamericana. Por otro, han confundido los síntomas de la expansión monetaria de la FED, aumento del precio de los activos financieros e inmobiliarios, con signos de una recuperación sostenible del crecimiento económico real. La inacción de la FED en realidad da una señal muy clara al mercado, la economía está muy débil.

Los estímulos monetarios no han tenido ningún impacto en la economía real, únicamente en los precios de los activos que a fecha de hoy se encuentran claramente sobrevalorados. La Reserva Federal de los Estados Unidos ha creado las bases para una fuerte corrección dolorosa en los mercados financieros que hará de la burbuja inmobiliaria un juego de niños.

Al margen de la FED los mercados colapsarán

Y eh aquí la paradoja. La FED sabe que si retira esa droga o respiración asistida en que se ha convertido la expansión cuantitativa, los mercados financieros colapsarán. Véase a modo de ejemplo la reacción bajista de los mismos a finales de mayo tras el testimonio al Congreso de Ben Bernanke, presidente de la FED, donde simplemente insinuó, sin fijar fechas, que podrían empezar a ralentizar la compra de bonos. La FED está atrapada en su propia trampa. Sin embargo, los mercados acabarán colapsando al margen de lo que haga la propia FED.

Ya perdieron en su momento el control del mercado de bonos y, en general, del resto de instrumentos financieros ligados a los tipos de interés. Según Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, el objetivo de la FED es bajar los tipos de interés de largo plazo, especialmente los hipotecarios. Sin embargo, desde el 14 de septiembre de 2012, cuando la FED anunció la tercera oleada de expansión cuantitativa (QE3), que luego se extendió a QE4, los tipos de interés de los bonos soberanos estadounidenses y los hipotecarios no han hecho otra cosa que subir.

Hace un año el tipo de interés del bono soberano estadounidense a 10 años era del 1,43%. Desde entonces más que se ha duplicado. La FED, en definitiva, ha perdido el control del mercado de bonos. Ahora hay que ver cuando pierde el control del resto de activos de riesgo. Yo lo tengo claro, cuando el mercado entienda que no hay tal recuperación económica, y entonces asuma que los mercados de riesgo globales están sobrevalorados. Entonces se producirá una estampida y huida de la mayoría de activos financieros de riesgo -materias primas; bolsas, especialmente las occidentales; bonos corporativos; bonos soberanos periféricos…- que hará del estallido de la burbuja inmobiliaria un juego de niños.

Nuevo fracaso de la ortodoxia

El fracaso de la política monetariase une asía la del resto de políticas económicas promovidas desde la ortodoxia, básicamente las políticas restrictivas fiscales y salariales. Por un lado, el impacto negativo de las restricciones presupuestarias sobre el crecimiento económico ha sido casi cuatro veces superior a lo estimado por los modelos del FMI. Por otro, el abaratamiento generalizado de los salarios y del despido ha acabado hundiendo la demanda efectiva, es lo que se conoce como paradoja de costes.

El padre intelectual de esta nueva forma de implementar la política monetaria es la Reserva Federal de los Estados Unidos. La FED, desde el estallido de la burbuja tecnológica, viene aplicando la hoja de ruta de su actual presidente, Ben Bernanke, recogida en su discurso ante el Club Nacional de Economistas, el 21 de noviembre de 2002: “Deflation: making sure it doesn’t happen here”. Se trata de la percepción errónea de que inundando de dinero al sistema se reactivará el ciclo económico. Lo único que hacen es ir de burbuja en burbuja, de la tecnológica a la inmobiliaria, y de ésta a la actual, donde la inmensa mayoría de activos de riesgo están sobrevalorados. Esta política irresponsable se basa en la Teoría Monetaria de Milton Friedman, cuyas hipótesis de partida son falsas.

Pero no se dan cuenta que derivado de la aplicación de tales políticas se está haciendo un daño irreparable a la ciudadanía. La actual política monetaria, en particular, favorece a los más ricos, mientras los ajustes fiscales y salariales perjudican a los más débiles. Parafraseando al filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, "La economía, que es la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la ciencia social y humanamente más retrasada, pues ha abstraído las condiciones sociales, históricas, políticas, psicológicas y ecológicas inseparables de las actividades económicas… Quizá la incompetencia económica haya pasado a ser el problema social más importante“.

¿Cuándo se enterarán Rajoy y compañía que la mejora de nuestra prima de riesgo forma parte de esta dinámica de mercados, a punto de estallar? Me imagino que, como siempre, tarde.


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