Desde la heterodoxia

España, en el trasfondo de la crisis griega

No le dieron alternativa, Grecia hizo lo que tenía que hacer. La Troika y el Eurogrupo siguen sin entender aún el origen de la actual crisis sistémica, un volumen de deuda impagable y un sistema financiero occidental insolvente. Son parte del problema. Para ellos, el euro se reduce a una mera relación acreedor-deudor, donde el sur de Europa está condenado a la miseria. Quisieron humillar al nuevo gobierno heleno por razones estrictamente políticas. No son conscientes de la que se avecina sobre sus sistemas bancarios, no están preparados.

No se dan cuenta de que tanto en el rescate de Irlanda como en el drama griego el problema real es España

Pero lo más hilarante es la reacción de los “mass-media” patrios. ¿Cómo definirla? ¿Ocultamiento? ¿Mentira? ¿Servilismo? ¿Ausencia de verificación de la realidad? Uno de esos “mass media” tiene, de vez en cuando, como ilustres articulistas a dos premios Nobel de economía, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, que argumentan estos días por qué votarían no en el referéndum griego. Las razones, brutales. Pero a ese medio en cuestión le da igual, a lo suyo, mejor dicho a lo que digan sus acreedores. De nuevo la situación política como trasfondo real. ¿Pero no se dan cuenta que tanto en el rescate de Irlanda como en el drama griego el problema real es España?

Zona Euro, mera relación acreedor-deudor

Pero déjenme desarrollar un poco más alguna de estas ideas. Empezaremos primero por aquello en qué se ha transformado la zona Euro, unamera relación acreedor-deudor. El euro está mal diseñado desde un principio. Alemania de manera persistente presenta una insuficiencia crónica de demanda, y su objetivo es colocar fuera sus excedentes de producción para alcanzar el pleno empleo (superávits por cuenta corriente), mediante mejoras de su competitividad a través de una disciplinada clase trabajadora. Estos superávits se traducen en déficits para el resto de países, que reciben el ahorro alemán, generándose burbujas financieras y procesos de endeudamiento en los países del sur.

Al final las burbujas acaban estallando, pero conforme los individuos del sur pagan sus deudas y no contratan nuevas, se debilita la demanda agregada, pero no sobre la producción alemana, sino sobre la propia, y este proceso de desendeudamiento tiene efectos negativos sobre los países del sur. Empiezan a funcionar los estabilizadores automáticos, caen los ingresos fiscales y aumentan los gastos, disparándose el déficit público como respuesta al desendeudamiento privado. Como consecuencia se incrementa la deuda pública. Hay un momento en el que los inversores se resisten a comprar esa deuda, pura cuestión de confianza, y desde el norte se impone austeridad fiscal.

El denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE

El economista jefe de Nomura, Richard Koo, lo explicó muy claro a mediados de 2012 en una excelente pieza bajo el sugerente título “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”. Según Koo el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de unapolítica monetaria excesivamente expansiva del BCE. Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Sin embargo, el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Por el contrario aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur.

No hubiera habido necesidad de una política monetaria tan expansiva por parte del BCE, y por lo tanto, ninguna razón para que la brecha de competitividad con el resto de la zona euro se ampliara a los niveles de 2008, si Alemania hubiera utilizado el estímulo fiscal para hacer frente a la recesión de balances. Los creadores del Tratado de Maastricht no preveían una recesión de balances en la elaboración de dicho documento.

España en el fondo de todo

En el rescate del sistema bancario irlandés, el Fondo Monetario Internacional bajo Strauss Kahn, propuso quitas. Pero hete ahí que el BCE y el hombre de Wall Street, Timothy Geithner, se opusieron. Defendieron a los acreedores bancarios, y como explicaba Morgan Kelly, un académico irlandés que participó en las discusiones sobre el rescate irlandés de finales de 2010, lo que realmente subyacía en el mensaje de Irlanda eralanzar un aviso a España de no tocar a los acreedores bancarios. En aquel año nuestra deuda externa era básicamente bancaria. Teníamos que haber aplicado un mecanismo de resolución donde la juerga bancaria no la pagaran los contribuyentes (bail-out) sino la gerencia y los acreedores (bail-in).

Los alemanes no quisieron asumir ni un solo euro de las malas inversiones de sus bancos

Los alemanes, los mismos que especularon en torno a la vivienda y suelo patrio, no quisieron asumir ni un solo euro de las malas inversiones de sus bancos. Como consecuencia se socializaron pérdidas privadas, aumentando exponencialmente la deuda pública. España, cuya deuda externa está en niveles récord, siendo ahora mayoritariamente soberana, no va a poder pagar el volumen de deuda pública actual, donde 600.000 millones de incremento corresponden al inefable Rajoy “el austero”. Y la situación en términos de desequilibrios se parece enormemente a Grecia. Si Grecia consigue una quita de deuda, y lo conseguirá, España iría detrás y el partido actualmente en el poder sería barrido. ¡Tan fácil, tan sencillo!


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