Desde la heterodoxia

España y los mitos del capitalismo contemporáneo

Esta semana el economista Alejandro Hidalgo publicó en este medio un muy interesante blog, Mi querida España. A partir de distintos datos aportados por el autor se concluía que la productividad total de los factores creció en nuestra querida España desde los años 50 hasta la segunda mitad de los 80. Desde esa fecha se observa una caída continuada que se acelera a partir de 1996, inicio de la burbuja inmobiliaria. El autor sigue inmerso en un trabajo de investigación sobre las causas que explican este desplome que serán de enorme interés para nuestra economía. Pero déjenme ser un poco provocativo e introducir posibles explicaciones. Para ello utilizaré los estudios del economista coreano Ha-Joon Chang, posiblemente el mayor experto mundial en Economía del Desarrollo, y sin duda alguna uno de los economistas heterodoxos más relevantes en el panorama actual.

Se exigió a España una reconversión industrial y una liberalización y apertura de sus mercados de bienes y servicios, que unidos a la libre movilidad de capitales, acabó siendo absolutamente nefasta para nuestro devenir futuro

Siguiendo el análisis del economista Ha-Joon Chang, España desde mediados de los 80, justo con la entrada en vigor del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea, es un ejemplo de por qué el libre mercado y la globalización, tal como se ha diseñado no funciona. Se exigió a España una reconversión industrial y una liberalización y apertura de sus mercados de bienes y servicios, que unidos a la libre movilidad de capitales, acabó siendo absolutamente nefasta para nuestro devenir futuro. El papel que nos “asignaron” implicaba una desindustrialización masiva, una tercerización de la economía y una bancarización excesiva. 

Las propuestas de Chang no son anti-capitalistas, sino críticas con un tipo particular de capitalismo, el de libre mercado. Su flanco principal de ataque son las políticas ortodoxas promovidas por las instituciones financieras internacionales -FMI, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio-. Contrario a la ortodoxia económica Chang propone que los países en desarrollo, tal como era España a principios de los ochenta, se debían integrar en la economía mundial con políticas industriales selectivas, protegiendo industrias nacientes y regulando las finanzas nacionales e internacionales. Justamente lo contrario a lo que finalmente acabó haciéndose y que terminó con un intenso proceso de desindustrialización de nuestro país, salvo esa isla llamada País Vasco. Y de aquellos barros estos lodos. 

Las ideas básicas de Chang

Chang forma parte de la heterodoxia económica y como tal, como era de esperar, da clases en Reino Unido, concretamente imparte Economía del Desarrollo en la Universidad de Cambridge. Sus libros más impactantes se encuentran sin duda alguna entre las obras económicas más relevantes dentro de la Economía del Desarrollo. Destacan Kicking Away the Ladder, Bad Samaritans y23 Things they dont tell you about capitalism.

En Kicking away the ladder (2003)Chang sostiene que los países desarrollados que hoy claman por la apertura de los mercados y la desregulaciónReino Unido, Estados Unidos, y el G7- históricamente utilizaron políticas proteccionistas para desarrollar sus industrias y aprovechar sus ventajas comerciales. Sin embargo, una vez que lograron posiciones de privilegio, se “olvidaron” de cómo ellos alcanzaron la riqueza, evitando que otros países en desarrollo sigan el mismo camino. La protección de industria locales, la regulación del comercio y la inversión extranjera, fueron las prácticas que estos países aplicaron durante años, y que sólo desde la segunda mitad del siglo XX cambiaron de posición. 

Chang destroza una de las hipótesis centrales de la economía clásica: la creencia que la libertad de comercio, los mercados privados y la inversión internacional mejoran los niveles de vida

En Bad Samaritans. The myth of free trade and the secret history of capitalism (2007), Chang destroza una de las hipótesis centrales de la economía clásica: la creencia que la libertad de comercio, los mercados privados y la inversión internacional mejoran los niveles de vida. Aquí su crítica es brutal, irónica. Tal como señala, es totalmente ingenua y simplista la manera en que las instituciones financieras internacionales establecen recetas homogéneas para el desarrollo económico en todo el mundo. Chang cuestiona la comprensión ideológica del libre mercado dominante, lo que unido a la poca atención que prestan a la historia la mayoría de los economistas, les lleva a imponer políticas erróneas. La propuesta uniforme de reducción del tamaño del gobierno, privatización de empresas públicas, inflación baja, y disciplina fiscal que promueve el FMI, hacen un flaco favor a países en desarrollo, y un tremendo favor a los  “malos samaritanos”. Sólo Asia, muy especialmente países como China, Corea o Singapur, lo entendieron. De ahí su desarrollo actual.

Su libro más reciente, 23 Things they dont tell you about capitalism (2010), supone un crudo diagnóstico sobre cómo funciona el capitalismo contemporáneo, refutando varios de sus supuestos y premisas. Repasando la historia del desarrollo económico en diversas partes del mundo, Chang extrae ideas concretas. Rara vez las políticas de libre mercado han hecho más ricos a los países pobres. Las corporaciones trasnacionales tienen raíces nacionales, y velan por sus intereses locales. Más educación superior no supone de por sí mayor prosperidad ya que ésta viene con la capacidad de las naciones para promover empresas con alta productividad. Los mercados financieros necesitan ser menos, no más eficientes. La economía del conocimiento es un mito, el sector industrial sigue siendo el factor crucial para el desarrollo. En 23 postulados discute aspectos del discurso económico liberal, que luego contrasta teórica y empíricamente con ejemplos históricos e implicaciones de aplicar el discurso liberal. 

Corea hizo crecer diversas industrias nacientes gracias a aranceles, subsidios y otras formas de apoyo hasta que fuesen lo suficientemente fuertes para soportar la competencia internacional

Corea frente a España

Chang analiza el caso de su país de origen, y concluye que, a diferencia de España, Coreaen las últimas décadashizo crecer diversas industrias nacientes gracias a aranceles, subsidios y otras formas de apoyo hasta que fuesen lo suficientemente fuertes para soportar la competencia internacional. Todos los bancos estaban en poder del gobierno, por lo que podía dirigir el crédito a los distintos sectores productivos. Algunos grandes proyectos fueron ejecutados directamente por las empresas estatales, aunque el país tenía un enfoque pragmático, más que ideológico, en lo que respecta a la propiedad estatal de los medios de producción. Si las empresas privadas trabajaban bien, perfecto. Pero si no invertían en sectores importantes, el gobierno no tenía ningún reparo en crear empresas estatales. Y si las empresas estaban mal dirigidas, el gobierno las adquiría, las reestructuraba, y por lo general luego las vendía.

El gobierno coreano también tenía el control absoluto sobre el comercio exterior. También controlaba fuertemente la inversión extranjera, acogiendo con los brazos abiertos las inversiones en algunas áreas y cerrando completamente sus puertas a otras, de acuerdo con los imperativos del plan nacional de desarrollo. Como señala Chang, "el milagro coreano fue el resultado de una mezcla, inteligente, pragmática, entre el aguijón del mercado y el dirigismo económico. El gobierno coreano no mató al mercado como lo hicieron los estados comunistas. Pero tampoco tenía una fe ciega en el mercado. Aún tomando el mercado en serio, la estrategia coreana le aplicaba correctivos gracias a la acción pública.” Todas estas lecciones básicas fueron olvidadas por nuestros dirigentes y así nos ha ido.


Fotografía: Jschnalzer.


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