OPINIÓN

Enésima burbuja, la política de volatilidad cero

Los banqueros centrales tratan de apagar los pequeños incendios del sistema capitalista, mientras que son incapaces de reconocer que ellos son los responsables últimos de las grandes deflagraciones.

Enésima burbuja, la política de volatilidad cero.
Enésima burbuja, la política de volatilidad cero. EFE

En el año 2008 la Reserva Federal se embarcó en su programa de expansión cuantitativa, que junto con su política de tipos de interés cero ha reprimido tanto la volatilidad bursátil, medida por el archiconocido índice VIX, como la volatilidad de los bonos soberanos, representada por el menos extendido índice TYVIX. Se trata del mayor ejercicio de manipulación histórica de los mercados financieros para generar una sensación de riqueza y euforia que reactivara el ciclo económico. Sin embargo, ha sido incapaz de generar rentas, pero nos ha llenado de burbujas, a cuál más peligrosa, mediante una política de volatilidad cuasi nula.

El regulador estadounidense simplemente puso en marcha la hoja de ruta diseñada por Ben Bernanke, y recogida en su famoso discurso de 2002, “Deflation. Making sure It doesn’t happen here”. Y de aquellos barros estos lodos. En 2017 el nivel promedio del índice de volatilidad VIX para las acciones estadounidenses ha registrado el mínimo histórico desde que se creará hace tres décadas. Concretamente su nivel promedio ha sido del 11.11%, aproximadamente un 10 por ciento inferior al nivel promedio anual más bajo previo.

Es muy tentador sugerir que nadie piensa que va a durar el actual entorno de volatilidad mínima, pero eso sería ignorar las ingentes cantidades de dinero que permanecen apiladas en apuestas cortas contra el VIX

Si bien los inversores no ignoran la posibilidad de un resurgimiento, o al menos una reversión a la media, en la volatilidad del mercado, lo más alucinante es que en su conjunto la posición corta en volatilidad es una de las apuestas más extendidas a fecha de hoy. Es muy tentador sugerir que nadie piensa que va a durar el actual entorno de volatilidad mínima, pero eso sería ignorar las ingentes cantidades de dinero que permanecen apiladas en apuestas cortas contra el VIX.

La protección contra una subida del VIX

El nerviosismo sobre lo que pueda suceder el próximo año 2018 es visible en el coste relativo de apostar a un aumento en la volatilidad, que se ha incrementado respecto a aquellas apuestas por una disminución. Alguien, en alguna parte, está gastando dinero para capitalizar un rebote en el indicador de volatilidad. Pero es lo más alejado de una apuesta unidireccional. Las apuestas cortas en volatilidad superan los 2 billones de dólares en diversas estrategias. Y eso que en la actualidad el VIX está cerca de mínimos históricos. La realidad es que a lo largo de 2017 las apuestas contra la volatilidad han funcionado. Por el contrario, analizando distintos ETF, siete de los 20 valores negociados en bolsa de peor desempeño este año fueron largos VIX y otras medidas de volatilidad.

Entre el aumento de las ganancias corporativas, un repunte en el crecimiento global y una loable gestión del riesgo por parte de los bancos centrales, la volatilidad ha tenido pocos catalizadores

Entre el aumento de las ganancias corporativas, un repunte en el crecimiento global y una loable gestión del riesgo por parte de los bancos centrales, la volatilidad ha tenido pocos catalizadores. El problema es que las acciones están claramente sobrevaloradas y la aversión al riego llegará un día, de repente, y la volatilidad repuntará. Como condiciones necesarias o catalizadores para anticipar dicho incremento recuerden nuestras ideas: debe depreciarse las monedas de tipos de interés más alto, caer el precio de las materias primas y aumentar el diferencial entre los tipos de interés de los depósitos bancarios y las letras del Tesoro (TED Spread). Cualquier persona con una posición de volatilidad corta debe ser consciente de que cuando llegue un nuevo ciclo de aversión al riego por lo general no suele avisar y se produce de manera muy rápida, sin tiempo para actuar.

Cabe esperar que para 2018 el incremento de la volatilidadvendrá de condiciones macroeconómicas globales menos benignas. Un entorno de crecimiento global no tan favorable, unido a un endurecimiento de la política monetaria debería producir una dispersión más amplia en los datos económicos y los beneficios empresariales, lo que debería traducirse en una mayor volatilidad. En parte eso es lo que nos indica la curva de volatilidad. A pesar de estar mucho más extendidas las puestas contra un aumento de la volatilidad, los inversores están pagando notablemente más para protegerse contra las oscilaciones de precios dentro de un año que para la volatilidad a corto plazo. La diferencia entre la volatilidad implícita a un mes y a un año es aproximadamente tres veces más pronunciada de lo normal.

La falta de reversión a la media en la volatilidad se debe en gran parte a que los bancos centrales, empezando por la FED, están subiendo muy lentamente los tipos de interés y apenas están reduciendo su balance. Y aquí está la gran contradicción. Saben que si normalizan la política monetaria los mercados se hundirán, y tendrán de nuevo que implementar más expansión monetaria. De ahí que no lo vayan a hacer, de manera que las políticas de tipos de interés cero han sido reemplazadas en realidad por políticas de volatilidad cero-

Las élites y sus caprichos detrás de la fragilidad financiera

Ya conocen nuestra hipótesis de partida. Tras el ascenso de Allan Greenspan a la presidencia del Banco Central más poderoso del mundo, la Reserva Federal, se produjo un cambio de paradigma en la política monetaria global. Los banqueros centrales adoptaron públicamente el paradigma de gestión del riesgo en su aproximación a la política monetaria. Y ello generó un tremendo problema de riesgo moral, la famosa “Greenspan-Bernanke-Yellen Put”, que continúa en el momento actual. Los mercados perdieron el miedo a la asunción de riesgos excesivos.

La idea de la “Greenspan-Bernanke-Yellen Put”, bajo una visión monetarista del mundo errónea, es muy sencilla: los bajos tipos de interés acabarán curando siempre los problemas del mercado. Desafortunadamente, los banqueros centrales de medio mundo han caído en un patrón por el cual los períodos de bajos tipos de interés, incluso al 0%, son cada vez más largos, pero ello lleva implícitamente al exceso financiero del mañana. Los banqueros centrales tratan de apagar los pequeños incendios del sistema capitalista, mientras que son incapaces de reconocer que ellos son los responsables últimos de las grandes deflagraciones.


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