Desde la heterodoxia

Desinformación económica generalizada

Leyendo los medios de comunicación patrios no salgo de mi asombro. Las noticias financieras de la mayoría de los “mass media” atribuyen la abrupta venta masiva de activos de riesgo global de este viernes a factores tan peregrinos como una caída de las terminales de información financiera Bloomberg o a un informe según el cual China ha ampliado la lista de acciones disponibles del gigante asiático sobre las que los inversores podrán tomar posiciones cortas, es decir, bajistas. ¡Cuántas sandeces hay que leer! Ah, se me olvidaba, como no, y a Grecia. ¡Qué osados estos griegos por negarse a pagar una deuda impagable! No les queda otra opción, salvo que quieran matar de hambre a sus ciudadanos. Pero hete aquí que el país heleno está siendo usado como comodín para explicar descensos abruptos del mercado.

El problema de fondo es que los medios de comunicación están poblados por periodistas y economistas educados bajo el paradigma neoclásico. No conocen otra cosa. Asumen una serie de recetas económicas basadas en un conjunto de “verdades indiscutibles”, cuando en realidad no representan nada más que juicios metodológicos previos, de carácter ideológico.

La actual crisis sistémica, esconde un profundo vacío intelectual de la teoría económica administrada en los últimos 40 años

La actual crisis sistémica, esconde un profundo vacío intelectual de la teoría económica administrada en los últimos 40 años. La decadencia en cuestión es consecuencia de la ausencia de una visión, de un conjunto de aquellos conceptos políticos y sociales compartidos, de los que depende, en última instancia, la economía. A la decadencia de la perspectiva económica le han seguido diversas tendencias cuyo denominador común era una impecable elegancia a la hora de exponer los términos, acompañada de una absoluta inoperancia en su aplicación práctica. Digámoslo claramente, se montaron teorías neoliberales para imponer políticas. El problema de fondo es que las hipótesis de partidas ¡eran falsas!

Mercados sobrevalorados y sobrecomprados

La fe ciega en la eficiencia de los mercados de capitales y en la perfecta racionalidad de los inversores espoleó toda una corriente económica, política y académica que, entre otras cosas, defendió a toda costa la desregulación y unos modelos de remuneración salarial de los ejecutivos absolutamente ineficientes, injustos, y que favorecieron un masivo fraude contable. Las consecuencias ya las conocemos todos: la mayor crisis económica sistémica desde la Gran Depresión. Los mercados financieros son irracionales, dirigidos por sistemas complejos o caóticos. Solamente aquellos que especulan en base a estas ideas obtienen beneficios de manera recurrente.

¿Dónde estamos ahora? Los mercados financieros globales se encuentran sobrevalorados, sobrecomprados, y el optimismo de los inversores es irracional. Los bancos centrales están tratando un problema de solvencia como si fuera de liquidez. Como ya detallamos en un blog previo, cuando aumente la aversión al riesgo el nuevo esquema Ponzi global estallará. La economía mundial se está adentrando en un nuevo territorio que activará en los siguientes trimestres una crisis de deuda y de solvencia global. La crisis actual ha desmontado muchos mitos. Se ha cargado toda la teoría monetaria que subyacía detrás de la actitud de los bancos centrales. ¡El dinero es endógeno y los tipos de interés exógenos! ¿Tanto cuesta entenderlo? Puro análisis postkeynesiano –Hyman Minsky; Randall Wray; Steve Keen…-.

Los medios de comunicación y Ciudadanos

Durante las últimas semanas uno de los dos nuevos partidos emergentes, Ciudadanos, que está comenzando a desgranar su programa económico. Tratan de presentarlo, desde la mayoría de los medios patrios, como algo novedoso, fresco, innovador, avanzado. A diferencia de los actuales gobernantes, que tratan de compensar nuestra pérdida de competitividad vía salarios más bajos y duros ajustes fiscales, el partido emergente aparentemente intenta recurrir a la educación y a la innovación. Sin embargo, su diagnóstico es exactamente el mismo que el partido en el poder, y, por lo tanto, totalmente erróneo.

Varias ideas sobre este diagnóstico. Primero, el hundimiento de la productividad total de los factores en España, que se produce desde mediados de los ochenta, siguen sin entenderlo muchos economistas neoclásicos, incluidos quienes asesoran a Ciudadanos. España se debería haber integrado en la economía mundial con políticas industriales selectivas, protegiendo las industrias nacientes y regulando las finanzas nacionales e internacionales, hasta que dichas empresas fuesen lo suficientemente fuertes, que no es sinónimo de grandes, como para soportar la competencia internacional.

Si analizamos Corea, por ejemplo, observamos que además de proteger sus industrias, todos los bancos estaban en poder del gobierno, por lo que podía dirigir el crédito a los distintos sectores productivos. Algunos grandes proyectos fueron ejecutados directamente por las empresas estatales, bajo un enfoque pragmático, más que ideológico, en lo que respecta a la propiedad estatal de los medios de producción. Aquí en España se hizo lo contrario. Como consecuencia se produjo un intenso proceso de desindustrialización, una financiarización récord mundial, y una tercerización de la economía. Y de esa dinámica, la mayor burbuja inmobiliaria de la historia, una deuda impagable (4,3 billones de euros), y un sistema bancario inservible, cada día más sistémico.

Resumiendo, para entender el hundimiento de la productividad total de los factores simplemente había que estudiar la Tercera Ley de Kaldor: “Cuanto más rápido es el crecimiento del producto manufacturero más rápida es la tasa de transferencia de trabajo de sectores no manufactureros a la industria, de modo que el crecimiento de la productividad total de la economía está asociada positivamente con el crecimiento del producto y del empleo industrial, y negativamente correlacionado con el crecimiento del empleo fuera del sector manufacturero”.

Por otro lado, la razón de la ausencia de inversión productiva es la debilidad generalizada de la actividad económica. Por mucho que mejoren los beneficios empresariales la inversión productiva no despega por falta de demanda. De nuevo volvamos a los economistas postkeyenesianos: ¡es el principio de demanda efectiva y la ecuación de Cambridge, estúpidos! De ello ya hemos hablado largo y tendido.

Lo más urgente para una reactivación económica en el largo plazo pasa por una reordenación y reducción del tamaño del sistema bancario mundial, que además conlleve una reestructuración de la deuda. Sin embargo, me temo que los economistas del nuevo partido emergente no lo entienden.


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