Desde la heterodoxia

Descaro, sinvergonzonería y mentiras

El descaro, la sinvergüencería y las mentiras se han adueñado definitivamente de los mentideros políticos, económicos y mediáticos europeos. Los de siempre - el FMI, la Comisión Europea y el Gobierno alemán- aprovechan todas las reuniones del Eurogrupo y Ecofin para continuar protegiendo a todos aquellos que nos han llevado hasta aquí. Bajo la apariencia de un recetario ideológico rancio presionan a España para que siga implementando lo que ellos denominan políticas de oferta o reformas estructurales. Quieren eliminar todo tipo de protección al trabajador, quieren equiparar la protección de los contratos temporales a los contratos indefinidos. Claro está, rebajando la escasa protección que aún existe en los fijos. Pero, ¿por qué tenemos que aguantar a todos estos individuos que desde sus atalayas perciben remuneraciones salariales excesivas para sus méritos?

¿Realmente no se dan cuenta de que el problema de Españano es de competitividadsino de una deuda total atroz impagable y un sistema bancario insolvente? ¿Realmente son tan ignorantes de no entender que nos encontramos ante una recesión de balances? ¿Aún no les basta con que sus recomendaciones hayan llevado a países como Grecia o España a tasas de paro insoportables por encima del 25%? ¿Aún no han entendido que sus políticas han aumentado la miseria y pobreza en todos y cada uno de los países donde han metido sus manazas?

No, ¡quieren más sangre! Es como si un médico después de errar en su diagnóstico, en vez de rectificar y tratar de buscar las causas reales de la enfermedad del paciente, continuara implementado la misma medicina hasta que, claro, un día el paciente ya no puede más y se extingue.

Tasa de paro de Islandia hacia el 2%

Mientras todos estos incapaces – Christine Lagarde, Wolfgang Schäuble, Olli Rehn,…- siguen con su predicamento, resulta que el país que dejó caer a sus bancos, Islandia, la tasa de paro ha descendido desde el 9,3% en plena crisis al 4% actual, y el objetivo de su primer ministro, Sigmundur D. Gunnlaugsson, es situarla en el 2%. Además de no rescatar a los bancos y que sus acreedores asumieran las consecuencias de los riesgos tomados, los sucesivos gobiernos islandeses han obligado a los bancos de este pequeño país vikingo a cancelar deudas hipotecarias para ayudar a los hogares.

Pero no solo eso, en realidad Islandia hizo todo lo contrario a lo que se nos exige a nosotros. Hubo subidas salariales reales desde 2011 y además se mantuvo el Estado del Bienestar. El presupuesto del Gobierno de 2014 destina casi un 45% de su gasto al Ministerio de Bienestar, un nivel casi igual a antes de la crisis. Y todo ello ha sido clave para la recuperación del crecimiento.

Lucha de clases e ideología

Rajoy, al igual que antes Zapatero, hace lo que le marcan nuestros acreedores y las élites bancarias patrias, que son quienes en realidad acabaron imponiendo la austeridad económica para mantener sus privilegios. Son los ciudadanos quienes están pagando en última instancia los excesos de estas castas a través de recortes salariales, aumentos de impuestos, y un deterioro sin parangón en nuestra historia reciente de los servicios públicos básicos, como la salud y la educación. Se trata de una pura y dura lucha de clases.

El problema de la economía española es el de un endeudamiento privado ypúblico que no se va a poder pagar, y, como corolario, la insolvencia de nuestro sistema bancario. Por lo tanto, la condición necesaria para una recuperación económica de nuestro país pasaba por el saneamiento de nuestro sistema bancario y una restructuración de la deuda privada. Sin embargo, de las distintas opciones existentes nuestros gobiernos optaron por la peor posible, ¡que paguen los contribuyentes! Llevamos tirados a la basura más de 200.000 millones entre FROB, Sareb y otras chapuzas. A pesar de ello, la banca sigue siendo insolvente, sigue sin dar crédito. Y la situación ya está fuera de control.

Las milongas del sector exterior

Y además, las medidas implementadas ni siquiera mejoran nuestro sector exterior. La evolución de las exportaciones españolas en el último mes publicado, noviembre, a precios constantes y corregidas por estacionalidad, bajan un 1,16% respecto a hace un año. Donde más caen nuestras exportaciones es fuera de la zona Euro, casi un 6,5% de descenso. Pero ¿cómo es posible esto, cuando todas las medidas económicas iban encaminadas a mejorar nuestra competitividad? ¿Por qué las aportaciones del sector exterior al crecimiento del PIB descienden a marchas aceleradas? Básicamente porque no se ha analizado bien cómo y qué mueve a nuestro sector exterior.

La probabilidad de exportar o no de las empresas españolas depende de factores idiosincráticos de las propias empresas, pero no de la evolución de variables como la productividad o costes unitarios laborales. Por el contrario, la intensidad a la hora de exportar sí que se ha visto afectada por el hundimiento de la demanda interna y por el crecimiento del comercio mundial. Pero todo este tipo de análisis da igual cuando el objetivo último de la política económica es el de proteger a una superclase. ¡Y así nos va!


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