Desde la heterodoxia

¡Cuidado con las pruebas de resistencia bancaria!

La semana pasada analizamos desde un punto de vista estrictamente económico, a través de la naturaleza endógena del dinero, y bajo el principio de demanda efectiva, por qué la financiación a empresas y familias continúa estancada, especialmente los préstamos de las entidades de crédito. Sin embargo no entramos a analizar las pruebas de resistencia realizadas por el propio Banco Central Europeo (BCE).

Debo reconocer que el BCEestaba sometido a un dilema. En el contexto actual de tremenda debilidad económica el reconocer las necesidades de capital que hubiesen necesitado las entidades europeas en su conjunto, bajo otras premisas más pesimistas, hubiera tenido un impacto negativo en los mercados muy importante, acelerando así el proceso de entrada en una triple recesión de la Unión Europea. Sin embargo, si vuelve a ocurrir lo mismo que en las pruebas de resistencia anteriores, y se dan casos como los de Dexia, los bancos irlandeses intervenidos -sobretodo el Banco Anglo Irish-, o Bankia, todos ellos bien capitalizados en su momento, según pruebas de resistencia anteriores, la credibilidad en el propio BCE quedará tremendamente dañada.

La ciudadanía, harta de ver como se rescata todo un sistema financiero con dinero de los contribuyentes, se entera ahora que nuestros bancos, aparentemente, están requetebién

Bajo este dilema, la ciudadanía, harta de ver como se rescata todo un sistema financiero con dinero de los contribuyentes, se entera ahora que nuestros bancos, aparentemente, están requetebién. El Banco Central Europeo asegura que nuestro sistema bancario se encuentra razonablemente capitalizado. Incluso si nos comparamos con nuestro entorno la foto relativa todavía es mejor. Entonces, ¿por qué no prestan los bancos?, se preguntan muchos de nuestros conciudadanos. Ya aportamos en el blog anterior argumentos económicos relacionando salarios, deuda pública y banca. Sin embargo, déjenme ahora mostrar mi escepticismo respecto a las pruebas de resistencia del BCE, los famosos “stress test”.

La hipótesis de inestabilidad financiera y la banca

En primer lugar introduciré un poco de teoría económica. Ya saben mi predilección por Hyman Minsky y su hipótesis de inestabilidad financiera. Bajo un análisis sucinto de la misma, los precios de los activos, la confianza, y la actividad de inversión forman un sistema de retroalimentación positivo que se va auto reforzando: una vez que se inicia un movimiento alcista en los mercados financieros, éste continuará llevando los precios de los activos y la actividad económica hasta niveles arbitrariamente altos, pero una vez que comienza el movimiento a la baja, desplazará los precios de los activos y la actividad económica hasta niveles arbitrariamente bajos.

En definitiva, un aumento de la prima de riesgo activa pérdidas de capital, elevando los ratios de apalancamiento, dañando la confianza, y aumentando aún más la prima de riesgo. Como consecuencia, el balance y la cuenta de resultados de las empresas no permiten identificar burbujas financieras ni procesos de sobreinversión. Y ahora estamos en una burbuja financiera de manual, creada por los principales Bancos Centrales occidentales.

La banca es vulnerable a un cambio en el ciclo de aversión-propensión al riesgo en los mercados financieros, y a una nueva recesión económica

En este contexto, la banca es vulnerable a un cambio en el ciclo de aversión-propensión al riesgo en los mercados financieros, y a una nueva recesión económica. Cualquier prueba de resistencia en un contexto de tremenda burbuja financiera como la actual debería contemplar cómo se comportan el balance y la cuenta de resultados de las entidades financieras ante un escenario muy negativo. Sin embargo no ha sido así.

Los supuestos del Banco Central Europeo

Los principales puntos débiles de las pruebas de resistencia del BCE sobre la banca española son, por un lado, la laxitud en la definición de los escenarios adversos, y, por otro, el tratamiento final de los créditos fiscales y las carteras de deuda pública. Me centraré exclusivamente en el escenario adverso, los otros puntos débiles los analizaremos en otro blog

Los supuestos contemplados no se pueden definir como escenarios adversos. Hubiese bastado con recoger episodios históricos recientes, significativamente más negativos desde un punto de vista estadístico, de cara a fijar un escenario adverso de las distintas variables macroeconómicas y financieras que se van a utilizar para analizar su impacto en la cuenta de resultados, balance y necesidades de capital de las entidades sometidas al examen.

En el caso español se asumieron unos escenarios adversos demasiado indulgentes para distintas variables financieras y macroeconómicas. Respecto a los tipos de interés a largo plazo de la deuda soberana se presenta un repunte en los mismos derivado de los supuestos asumidos en dos componentes. En primer lugar el repunte en los tipos de interés de los bonos alemanes, considerado como el bono más seguro, (entre un 0,80% y 1,10% según el año considerado), y, en segundo lugar, el aumento del diferencial de crédito de nuestro bono respecto al alemán (entre un 0,60% y 0,90%). Siendo escenarios estresados, en la historia reciente ha habido casos de un mayor deterioro al contemplado.

Bajo nuestro diagnóstico de recesión de balances, el escenario adverso contemplado sobre la evolución del PIB es excesivamente optimista

Los escenarios de caídas bursátiles asumidos según los distintos años oscilan entre un 21% y un 24%. La crisis reciente demuestra que en períodos de aversión al riesgo y teniendo en cuenta la sobrevaloración general de las bolsas occidentales, especialmente la estadounidense, un escenario adverso debería haber reflejado descensos próximos al 50% en un año. El escenario recogido para la evolución de los tipos de interés interbancarios es también excesivamente suave, cuando en una fase de aversión al riesgo y deterioro de balances bancarios como el que se produjo en el período 2007-2009, el diferencial “depo-repo” se disparó a niveles muy superiores al asumido como escenario adverso (casi del triple). Finalmente, bajo nuestro diagnóstico de recesión de balances, el escenario adverso contemplado sobre la evolución del PIB (crecimiento del PIB del -1,0% en 2015 y 0,1% en 2016) es excesivamente optimista si al final, como pensamos, los mercados financieros se desploman y se entra en una triple recesión. Bastaría simplemente contrastar que pasaría si se diera una situación como el 2009. Estamos hablando de escenarios realmente adversos que es lo que se pretende en las pruebas de resistencia.

Por lo tanto, tenemos que ser prudentes y contemplar cálculos alternativos más pesimistas, como, por ejemplo, los del Centre for Risk Management HEC, ubicado en Laussane. En ese caso, vean el link adjunto, para cuatro de nuestros cinco grandes bancos el déficit de capital bajo un escenario más adverso se aproxima a los 34.000 millones de euros.


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