Desde la heterodoxia

Conexión Bancos Centrales y deuda pública

La ortodoxia económica hace tiempo que perdió el norte y se alejó de la realidad. La actual crisis sistémica invalidaba sus presupuestos o conceptos esenciales, hipótesis y teorías. Sin embargo se demostró, posteriormente, que en realidad eso era lo de menos, había que dar empaque económico a una política económica cuyo objetivo final era mantener los intereses de cierta clase, al margen de la ciudadanía. Para ello contó y cuenta con la ayuda inestimable de unos medios de comunicación dóciles, al servicio de la superclase, al margen de la democracia. No se preocupen la realidad acaba imponiéndose y poniendo a cada uno en su sitio. El problema es el dolor innecesario que causan en el camino. Pero vayamos por partes.

Aquí, mientras las élites patrias muestran su repertorio de “artes malabares” con las estadísticas de crecimiento y empleo, la deuda pública está definitivamente fuera de control. Lo que empezó siendo una crisis de deuda privada se ha transformado irremediablemente en un problema de deuda soberana, debido en última instancia a la defensa de los intereses de las élites bancarias.

Allende nuestras fronteras el optimismo económico se desinfla. Estados Unidos entra en recesión y los beneficios empresariales de las corporaciones norteamericanas empiezan a caer, demostrando una vez más que lo único que los generaba era la demanda del sector público y de las familias. Asia se desacelera, Latinoamérica se frena, y Europa coqueteando con el peor de los mundos, la deflación por deuda.

Y todo ello aderezado con el olor nauseabundo de una política monetaria que genera burbujas y aumenta las desigualdades, el caldo de cultivo para la Segunda Fase de la Gran Recesión (2014-2016) que prevemos. Existe una conexión directa entre las explosiones de deuda pública en los países occidentales, especialmente en aquellos que han aplicado austeridad –España, Grecia, y Portugal- y una política monetaria que ha inflado y generado la madre de todas las burbujas, la actual.

Fuera ya conocen nuestro problema de deuda

Los últimos datos conocidos sobre la senda de nuestra deuda soberana, en este caso según el protocolo de déficit excesivo, muestran más de lo mismo. Con Rajoy “el austero” el montante se acumula como nunca, al aproximarse a 1 billón de euros e incrementarse en más de 250.000 millones. Pero además de estas cifras se sacan conclusiones interesantes. Por un lado, el déficit público es superior al de las cifras oficiales. Por otro, una parte de la deuda pública es ilegítima. Nos referimos a aquella deuda emitida por las Administraciones Públicas cuyos fondos se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital, sino a ser nuevamente prestados a terceros. Los beneficiados de estas prácticas son los lobbies de los distintos oligopolios –bancario, eléctrico, telecomunicaciones, constructor,…-, esos mismos que generaron la crisis, y reclaman austeridad para los demás.

Desde estas líneas venimos manteniendo que no hay ningún proceso de recuperación en ciernes ni lo habrá, mientras no se reduzca de manera drástica, bien por reestructuración o bien por extinción, el volumen de deuda total de nuestro país. Olvídense, por lo tanto, de lo que diga el gobierno de turno, o cualquiera de los instrumentos de control masivo utilizados por las élites –organismos multilaterales, bancos de inversión, bancos centrales, agencias de calificación estadounidenses,…-

Fuera no vayan a pensar ustedes que la gente está en la inopia como aquí. Esta misma semana desde un medio nada sospechoso como Bloomberguno de sus analistas hacía una pieza excelente, que adjunto, sobre la realidad de la deuda pública patria. Después de analizar las distintas posibilidades de cómo estabilizar la deuda, concluía por descarte que la única opción viable por muy lamentable que sonara era una reestructuración o default de la misma.

Bancos Centrales, mercados financieros y deuda

Sin duda alguna detrás de la huida hacia delante de la ruta establecida por las elites bancarias y sus apéndices políticos se encuentran los Bancos Centrales. Continúan inyectado liquidez masiva a bancos privados con problemas de solvencia, para que sigan manteniendo el status quo actual, en vez de intervenirlos de una vez por todas. Con esa liquidez sólo se originan burbujas e inflaciones de activos, y ya vamos por la tercera, la madre de todas las burbujas, entre otras la de la deuda. Viendo algunos titulares de periódicos “especializados”, estamos cerca de que todo estalle.

En la nota adjunta se analiza un titular reciente del 10 de junio del Financial Times, “La volatilidad extinguida por la actuación de los Bancos Centrales”. Sostiene el autor que ello es un indicador contrario, al igual que lo fue el titular de la revista Business Week, del 12 de agosto de 1979, “La muerte de las acciones. ¿Cómo la inflación estás destruyendo el mercado bursátil?”. En aquel momento las acciones estaban muy baratas y se originó el mercado secular alcista más impresionante de la historia. Ahora las acciones están caras, especialmente las estadounidenses. ¿Estaremos al inicio de un colapso? ¡Y pensar que el único logro al que recurre machaconamente nuestro gobierno es una burbuja que ni siquiera controla!


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