Desde la heterodoxia

¿Condonaciones de deuda en Occidente?

El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de publicar recientemente, en diciembre de 2013, un artículo de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff con el título Financial and Sovereign Debt Crises: Some Lessons Learned and Those Forgotten. El argumento utilizado por los autores es exactamente el mismo que hemos empleado desde estas líneas para anticipar la segunda fase de la Gran Recesión (2014-2016). Lo peor no ha pasado. Las causas que han originado la actual crisis económica no sólo no se han corregido sino que han empeorado.

Los niveles extremos de deuda implican quiebras al estilo de los años 30, que están a punto de ocurrir, según los autores, en gran parte del mundo occidental. Para hacer frente a ello se requerirá impagos, un impuesto al ahorro confiscatorio -que desde este blog no compartimos- y una mayor inflación solo es posible vía aumentos salariales ya que la política monetaria ha fracasado. El objetivo es despejar el camino para la recuperación que suponen unos niveles de deuda que alcanzan un máximo histórico.

Según Reinhart y Rogoff la carga de la deuda en los países desarrollados se ha convertido en un evento extremo utilizando cualquier medida histórica y requerirán una ola de condonaciones de deuda, negociadas o no.

La Segunda Fase de la Gran Recesión (2014-2016)

Como saben ustedes, nuestra visión es más pesimista que la del mercado. Prevemos un empeoramiento de las condiciones económicas globales. Si bien el detonante será un aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros, la razón fundamental detrás de estas previsiones es el fracaso de las medidas de política económica implementadas por la ortodoxia económica y un diagnóstico erróneo de la actual crisis sistémica.

El inicio de la Segunda Fase de de la Gran Recesión se caracterizará por la entrada en recesión de los Estados Unidos, la vuelta a la debilidad de las economías europeas, y por la triple recesión en la que entrará la economía española. Los países emergentes se desacelerarán de manera notoria, especialmente Latinoamérica y Europa del Este. Asia, por el contrario, continuará con una dinámica propia más optimista.

El detonante y acelerador de esta nueva ruptura de la tendencia de fondo será un empeoramiento significativo en los mercados financieros. La mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. ¿Qué pasará si los mercados incrementan la aversión al riesgo? Los tipos de interés a largo plazo repuntarán con fuerza, las bolsas caerán, los diferenciales de crédito se ampliarán, las materias primas se debilitarán y la volatilidad se disparará.

En ese escenario emergerán los problemas de las aquellas economías occidentales altamente endeudadas -Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, o España entre otras-, y sus sistemas bancarios necesitarán recapitalizarse de nuevo. Se iniciará una tormenta perfecta, que se irá retroalimentando: crisis de deuda-crisis bancaria-deflación por endeudamiento. El crecimiento económico se parará, la recesión se intensificará con fuerza.

Fracaso de las políticas económicas

Si bien el detonante será un aumento de la aversión al riego, la razón fundamental detrás de estas previsiones es el fracaso de la mezcla de políticas económicas propuestas por la ortodoxia económica. Para salir de la crisis, las recetas propuestas consistieron, en la mayoría de los países, en una combinación de política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (ampliación de los balances de la Reserva Federal de los Estados Unidos o FED, del Banco de Inglaterra, del Banco de Japón o del BCE), y deflación salarial, bajo una serie de hipótesis que al final han resultado ser falsas. Desde estas líneas en innumerables blogs ya hemos explicado los argumentos. Simplemente recordar algún elemento colateral.

La política monetaria –a través del multiplicador monetario- no ha funcionado. Por el contrario, ha exacerbado la búsqueda de retorno a cualquier precio por parte de los inversores sin mirar el riesgo –especialmente el riesgo precio- incentivando burbujas en los distintos mercados de riesgos.

La austeridad fiscal expansiva ha sido un rotundo fracaso. Los déficits públicos y deuda públicasde la práctica totalidad de los países de la OCDE se ha disparado –paradoja del ahorro. Y el abaratamiento generalizado de los salarios y del despido, la tan cacareada devaluación interna, ha acabado hundiendo la demanda efectiva -paradoja de costes. Numerosos países ya se han puesto manos a la obra para incrementar los salarios –ya comentamos en blogs anteriores los casos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón o países nórdicos- pero nuestro país aún no se ha dado por aludido.

Si se confirma este escenario va a ser necesario implementar aquellas medidas ineludibles que se deberían haber adoptado a principios de la crisis, y que la ortodoxia, no aplicó por un mal diagnóstico del problema. Por un lado, una reestructuración o reducción notoria del tamaño del sistema bancario occidental a costa de gerencia y acreedores. Por otro, condonaciones de deuda. El problema de Occidente es una deuda brutal que no se puede pagar. Y el objetivo último es reducir la deuda privada, y en menor grado la pública, de las principales economías occidentales a niveles razonables, sobre el 150% del PIB, frente a los niveles actuales del 1000% de Irlanda, alrededor del 500% de Reino Unido, o del 400% de España y Estados Unidos.


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