Desde la heterodoxia

Competitividad, flexibilidad y salarios mínimos altos

En mi último blog, "En defensa del salario mínimo", detallé cómo aquellas naciones que tienen los salarios mínimos legales o por convenio más altos -Australia, Austria, Dinamarca, Japón, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda y Suiza- son las que configuran el grupo de países de menor riesgo de protestas sociales para el año que empieza.

Pero no solo eso. Son además las más competitivas, transparentes y menos corruptas del mundo. En todas ellas el binomio flexibilidad-seguridad para los trabajadores va íntimamente unido. Ello requiere multitud de interacciones económicas y sociales vitales para que el modelo funcione.

El ejemplo de Dinamarca

Déjenme que comparta con ustedes las reflexiones del otrora ministro socialdemócrata de finanzas danés Mogens Lykketoft, uno de los padres del modelo de reformas danés, y que tan buenos resultados está dando. Flexibilidad, competitividad y salarios mínimos altos no son incompatibles, al revés, van de la mano.

Dinamarca se encuentra siempre entre los tres países más competitivos y menos corruptos del mundo, gozando además de uno de los mayores ingresos reales per cápita. Además suele tener grandes excedentes en la balanza de pagos -superávit alrededor de los 25.000 millones de euros-, y en sus finanzas públicas -su deuda pública apenas supera el 40% del PIB-.

Su mayor debilidad deriva del fomento durante los anteriores gobiernos conservadores -ahora en la oposición- de un boom inmobiliario que se tradujo en una brutal deuda privada, cuyo porcentaje sobre PIB es incluso superior al nuestro.

Flexibilidad y protección grupos de riesgo

El modelo de reforma laboral danés buscó desde un principio una serie de interacciones básicas que dieran contenido a la reforma. En primer lugar compatibilizar la protección del desarrollo industrial, con el bienestar y el medio ambiente -¿se acuerdan ustedes del boom inmobiliario español y el destrozo gratuito de nuestras costas y entornos naturales?

Además, se hizo muchísimo hincapié en interaccionar y compatibilizar la flexibilidadcontractual -facilidad para contratar y despedir- y la protección a aquellas personas con bajos ingresos y con mayor riesgo de exclusión social. Para ello se fijó un salario mínimo muy alto, superior a los 1700 euros mensuales, y se hizo una apuesta decidida por la educación y la formación complementaria. Igualito que en nuestro país, donde el actual desgobierno del PP optó, con su reforma laboral, en nombre del internacionalismo moderno y de las mentiras de la competitividad, además de abaratar el despido, por hundir los salarios y eliminar la mayoría de los derechos de los trabajadores. En nuestra querida España, la élite política y económica en vez de promover el talento, la innovación y el emprendimiento, decidió para el futuro de nuestros hijos, otra cosa bien distinta.

Política fiscal e industrial

Para garantizar los principios básicos de la reforma laboral, el país escandinavo utiliza distintos instrumentos de política económica, básicamente la política fiscal e industrial. Los impuestos y gastos sociales en Dinamarca en relación al PIB son muy altos, el doble, por ejemplo, que en los Estados Unidos. El objetivo de la reforma, además de una mayor flexibilidad, busca combatir la exclusión social y no amentar las desigualdades.

El modelo danés es muy beneficioso para las personas con bajos ingresos y con riesgos para la salud o riesgo de estar desempleado. Para ello se financia la Seguridad Social con impuestos, en lugar de acudir a seguros privados o pagar precios de mercado por la salud, al igual que la educación superior, la atención de la vejez o los jardines de infancia -guarderías-. En este sentido la principal revolución del país vikingo ha sido el aumento de la participación de las mujeres, así como la socialización de la atención a los niños, enfermos y ancianos. ¿Quieren que les recuerde lo que están haciendo aquí los patriotas de hojalata?

Además de ser de manera permanente uno de los tres países más competitivos y menos corruptos del mundo, en Dinamarca quien trabaja no pasa penurias, tiene una vida digna, cosa muy distinta a nuestra querida España. Sólo el 9 % de las familias tienen menos de la mitad de los ingresos medios-en España supera el 30%.

Respecto a la educación, en su práctica totalidad pública, destaca su altísimo nivel en la formación básica, y el aumento de la cuota de la población que alcanza la educación superior

Además de la política fiscal, el activismo industrial es notorio, guiados por principios de apertura a la competencia, incluida la extranjera, y un tratamiento fiscal muy favorable, tanto en términos de las amortizaciones de las inversiones reales como del tipo del impuesto de sociedades.

Y es en este contexto en el que se mueven las pequeñas y medianas empresas danesas, lo que les garantiza una alta capacidad de adaptación a las cambiantes condiciones del mercado. Lo dicho, flexibilidad, seguridad y equidad no son incompatibles.

Les deseo de corazón un Feliz 2014 y que nada ni nadie se apropie de vuestros sueños, anhelos y esperanzas para el año que recién estrenamos.


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