Desde la heterodoxia

Colapso económico y financiero de los Estados Unidos

Durante el primer trimestre del año, la economía de los Estados Unidos se contrajo mucho más allá de lo esperado por el consenso del mercado, invalidando así las previsiones de los economistas para todo el año. La realidad es muy tozuda. Estados Unidos es el país más endeudado del mundo, deuda que no podrá pagar –nada nuevo en el horizonte-. Una vez que el sector público y las familias estadounidenses empiezan a ahorrar, los beneficios empresariales colapsan, como ha pasado en el primer trimestre de este año.

En este contexto, la sobrevaloración de la bolsa estadounidense, la más cara del mundo, alcanza métricas insostenibles en el tiempo, incluso en pleno período de euforia. Se iniciará, conforme nos adentremos en el verano, un nuevo ciclo bajista que se extenderá al resto de los activos de riesgo globales. Y, por favor, olvídense de todas esas tonterías de mejoras en costes, revolución energética y demás pensamientos ilusorios que los distintos de bancos de inversión nos han ido vendiendo. Humo, puro humo.

Ya se asoma de frente el “Segundo Crash de los Estados Unidos”. La reversión a la media tanto del ahorro del gobierno como del ahorro personal, como de las distintas métricas de valoración de los distintos activos de riesgo supondrá un crecimiento negativo del PIB de Estados Unidos para el período 2014-2016. Fuimos los primeros en avisar.

¿Anomalía o no?

Inicialmente las previsiones del consenso de mercado sobre cuanto iba a crecer la economía norteamericana, antes de la publicación preliminar del dato, a finales de abril, eran de un crecimiento intertrimestral anualizado positivo del 1,5%. La primera publicación preliminar, reflejó un crecimiento del 0%, pero las posteriores revisiones, tanto la de mayo, como la definitiva de finales de junio, han supuesto una auténtica hecatombe. Al final el crecimiento intertrimestral anualizado fue del -2,9%. Compárenlo con las estimaciones del consenso de mercado, +1,5%. Se trata del peor dato en cinco años, acabando definitivamente con la creencia de que la primera economía del planeta ha tenido una recuperación sólida.

Ante tamaño error, rápidamente los economistas buscaron un chivo expiatorio, mejor dicho dos. Por un lado se ha culpado al tiempo, como si esto de la economía fuera una conversación de ascensor, concretamente a un invierno inusualmente frío y a una sequía de larga duración. Por otro, derivado de lo anterior, al hundimiento del gasto sanitario. La magnitud de la caída sugiere, sin embargo, que tal explicación no es suficiente. Prueba de ello es que el consumo privado ha retrocedido aún más en lo que llevamos de segundo trimestre del año.

Estancamiento sistémico

La economía de los Estados Unidos ha experimentado una oleada de burbujas desde 1998. Estas burbujas son eventos relacionados. Cada burbuja conduce a una crisis y esta crisis sienta las bases para la próxima burbuja. La respuesta a la crisis y colapso del período 2007-2009 fue doble: una a través de la política fiscal y otra vía política monetaria. Gran parte de la mejora en los Estados Unidos de finales de 2010 se debió, en primer lugar, a los estímulos fiscales estadounidenses implementados a partir de 2010, frente a los duros ajustes fiscales de otros países occidentales, y, por otro, a la política monetaria de la Reserva Federal (FED), que permitió generar una inflación de activos a través de la expansión cuantitativa (QE), pero no un incremento en la renta real.

Sin embargo, hay al menos dos factores que impiden una nueva huida hacia adelante. Por un lado, el rápido crecimiento de la deuda pública, derivado de déficits fiscales de dos dígitos, y que se une a la brutal deuda privada. La deuda total de los Estados Unidos se aproxima a los 60 billones de dólares, y es impagable. Por otro lado, el segundo factor adicional que impide un crecimiento sostenible en el tiempo es la sobrevaloración en términos absolutos y relativos de los mercados financieros de Estados Unidos. En el momento actual son los mercados más caros del mundo.

Los beneficios empresariales y la ecuación de Levy-Kalecki

Desde el punto de vista de la contabilidad nacional, los beneficios empresariales se pueden obtener a partir de la ecuación de Levy-Kalecki, que nos indica que dichos beneficios son iguales a la inversión menos el ahorro de los hogares, menos el ahorro del Gobierno, menos el ahorro externo y más los dividendos.

Beneficios= Inversión - Ahorro Hogares - Ahorro Público – Ahorro Externo + Dividendos

Dado que el déficit de un sector siempre emerge como el superávit de otro, el déficit combinado de los gobiernos y los hogares se tradujo en un superávit en los márgenes de beneficios corporativos, que se había disparado a niveles récord en los últimos años. Básicamente, los déficits del gobierno y de los hogares han permitido que el consumo y los ingresos corporativos se mantengan estables a pesar de que los sueldos y salarios se han desplomado hasta el punto de que el porcentaje de participación de la renta de la fuerza laboral en el PIB ha caído al nivel más bajo en las tres últimas décadas.

Venimos advirtiendo hace tiempo que la combinación de restricción fiscal, ahorro de las familias y sobrevaloración bursátil de las compañías estadounidenses afectará negativamente a los beneficios empresariales, elcrecimiento económico y los mercados financieros. 'Voilá', los beneficios de contabilidad nacional en el primer trimestre cayeron un 2,2% intertrimestral y un 9,1% interanual. Nuestras previsiones son que las ganancias de las empresas caerán en el período 2014-2016 a una tasa promedio anual del 10%, compatible con un incremento en la tasa de ahorro del gobierno y de los consumidores a un ritmo promedio anual del 3%. Ello implicaría una caída del SP500 de más de un 50%. ¡Abróchense los cinturones!


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