Desde la heterodoxia

Camino a la desesperanza

El actual ejecutivo cada día que pasa se ve superado por la realidad de las cifras económicas y los dramas sociales que subyacen detrás de ellas. Se encuentra agotado, sin ideas, sin rumbo. Da la sensación de una legislatura que languidece en medio de una profunda crisis económica, social, política, y moral. Exactamente igual a la anterior, la segunda de Zapatero.

Apenas año y medio después de la investidura de Rajoy la inmensa mayoría de los indicadores económicos, financieros, y sociales aceleran su deterioro sin que se atisbe la menor reacción por parte del actual inquilino monclovita. Como resultado, la pobreza se instala en nuestro país con toda su intensidad –véanse los informes de Caritas, UNICEF, o “Save The Children”, que ya detallamos en su momento.

El gobierno miente a los ciudadanos de manera permanente, carece de principios, donde dije digo, digo Diego, y no se preocupen, si no les gustan tengo otros. Sin embargo, estamos pasando de esta fase, plenamente asumida por los ciudadanos, a otra más dramática, la desesperanza. Ante el drama económico y social en que se encuentra inmersa nuestra querida España, nuestro presidente del gobierno se encuentra mudo, no reacciona, y sigue dándonos la misma medicina, austeridad fiscal y salarial.  

Lucha de clases e ideología

En realidad Rajoy, al igual que antes Zapatero, hace lo que le marcan nuestros acreedores y las élites bancarias patrias, que son quienes en realidad acabaron imponiendo la austeridad económica para mantener sus privilegios. Son los ciudadanos quienes están pagando en última instancia los excesos de estas castas a través de recortes salariales, aumentos de impuestos, y un deterioro sin parangón en nuestra historia reciente de los servicios públicos básicos, como la salud y la educación. Se trata de una pura y dura lucha de clases.

Son los ciudadanos quienes están pagando los excesos de las castas bancarias a través de recortes salariales, aumento de impuestos y un deterioro de servicios públicos básicos. Es una pura y dura lucha de clases

Además de los intereses de la clase dominante, son las cuestiones ideológicas las que marcan la política económica del actual gobierno. Los gobernantes actuales achacan los males de la economía española a la ineficiencia del sector público y a una baja productividad del factor trabajo, que deberá compensarse vía salarios más bajos. En base a este diagnóstico aplican el recetario dominante, bajo el cual se educaron. Consiste en un cóctel peligroso para la salud de los españoles: política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (papel del BCE), y deflación de salarios. Como consecuencia la economía española se ve abocada a una depresión económica, que en términos técnicos se conoce como deflación por endeudamiento.

Frente a este análisis, hay alternativas siendo más necesario que nunca ofrecer un diagnóstico distinto, a partir del cual plantear propuestas diferentes para salir de la crisis.

Las causas de la enfermedad

El problema de la economía española es el endeudamiento privado, al que habrá que añadir el público, que no se va a poder pagar, y, como corolario, la insolvencia de nuestro sistema bancario. La deuda de las familias, empresas y entidades financieras alcanzó a finales de 2012 el 324% del PIB, y el precio del colateral que soportaba la mayor parte de la misma se ha desplomado, y continuará cayendo. La banca española, que de manera irresponsable concedió dicha deuda, es insolvente. Por lo tanto, la condición necesaria para una recuperación económica de nuestro país pasaba por el saneamiento de nuestro sistema bancario y una restructuración de la deuda privada.

Mientras el crédito a empresas y familias alcanzó mínimos históricos, el crédito a las administraciones públicas no deja de subir, un 19,6%. Obvio, tras el acuerdo tácito entre la élite bancaria insolvente y la casta política

Había distintas opciones, y el ejecutivo del PP, al igual que el de Zapatero, optó por la peor posible, ¡que paguen los contribuyentes! Llevamos tirados a la basura más de 100.000 millones entre FROB, Sareb, y otras chapuzas. A pesar de ello, la banca sigue siendo insolvente, sigue sin dar crédito. Tienen mucha porquería en sus balances, los pisos deben caer a niveles de finales de los 80, la mora oculta la van sacando poco a poco, y un largo etcétera. En el último dato disponible, febrero de 2013, la variación interanual del crédito a empresas y familias alcanzó mínimos históricos, -5,8%. Eso sí, el crédito a las administraciones públicas no deja de subir, +19,6%. Obvio, tras el acuerdo tácito entre la élite bancaria insolvente y la casta política representada por el BCE y nuestro gobierno.

En este escenario, los sectores privados entran en una profunda recesión económica. A pesar del hundimiento del consumo, el descenso de las rentas salariales en un 8,5% interanual hace que sea imposible ahorrar. Desde el lado empresarial, la utilización de la capacidad productiva se situó a cierre del primer trimestre de 2013, último dato disponible, en el 68,9%, mínimo histórico. Pero, ¿cómo van a invertir y generar empleo nuestras empresas? La situación es límite, y la solución de Rajoy “el mudo” es más de lo mismo, nada.

En este escenario, los ingresos públicos se hunden, aumenta el déficit público y se incrementa la deuda del Estado, transformando un problema de endeudamiento privado en un problema adicional de insolvencia pública. Si en el año 2007 la deuda de las administraciones públicas se situaba en el 41% del PIB a cierre de 2012 alcanzó el 102,1%. La relación causa-efecto es del sector privado al público, y no al revés. Pero las políticas económicas nos llevan a una más que probable quiebra de deuda soberana. ¡Qué desesperanza!


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