Desde la heterodoxia

¿Bravo Mariano? ¡No, gracias!

España se encuentra en la antesala del final de un ciclo histórico. Los elementos que lo definen son una profunda degradación política, económica, social y moral. Sin embargo, estos rasgos también se pueden extender a Europa en su conjunto. Un ejemplo de todo ello ha sido la reunión esta semana de la plana mayor de los dirigentes conservadores europeos, en vísperas del final de una triste y lúgubre legislatura patria. Acudieron en tropel a loara su queridísimo Mariano. ¡Qué foto de familia más sublime, digna de futuras hemerotecas! Cuando nuestros hijos, desde una visión histórica retrospectiva, echen una ojeada a la misma, simplemente sentirán una profunda tristeza y melancolía por el tiempo perdido.

En el centro de la foto, Ángela Merkel, adalid de los inquisidores de la austeridad y cuyas terribles consecuencias están sufriendo los ciudadanos de media Europa, incluidos los orgullosos luteranos alemanes -qué ejemplos más gratificantes los de Volkswagen y que grandes sorpresas nos depararán algunos bancos germanos, será épico-. Junto a ella, Nicolás Sarkozy, aquel que iba a refundar el capitalismo, tras la gran estafa de la Gran Recesión, ese pequeño Napoleón cuyo gran logro en política exterior fue participar en la coalición que ayudó a configurar un país fallido, Libia. Del sistema bancario francés, mejor ni hablamos.

El problema es que casi ninguno de estos dirigentes está a la altura de los tiempos. Son políticos mediocres, muy alejados de la personalidad y carácter de los otrora padres de Europa

Junto a ellos personajes tan, digámoslo suavemente, “pintorescos”, como Silvio Berlusconi o Viktor Orban; u otros con ciertos rasgos extravagantes, incluso divertidos, como Jean-Claude Juncker o Donal Tusk. Y con todos ellos Mariano Rajoy, el loado, el deseado, el “que ha cogido al toro por los cuernos”, vamos que parecían unas fiestas patronales en honor a San Mariano. Sin embargo, en esas fiestas patronales, salvo sus incondicionales, lo que es participación de la gente, ciudadanos españoles, poca, muy poca. No estamos para tales fiestas.

El problema es que casi ninguno de estos dirigentes está a la altura de los tiempos. Son políticos mediocres, muy alejados de la personalidad y carácter de los otrora padres de Europa –Adenauer, Monnet, Schuman, Gasperi…–, sin visión global, al servicio de las grandes corporaciones nacionales. Bajo sus respectivos gobiernos, exactamente igual que con algunos de sus correligionarios socialdemócratas, el poder corporativo se despojó finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transformó en una coparticipación globalizadora con el Estado. Y ahora pretenden que nos traguemos un nuevo sapo, el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, más conocido por su acrónimo en inglés TTIP. Ansían eliminar todas las garantías que en Europa se han conseguido de protección del consumidor y del medio ambiente. El libre comercio, tal como lo entienden, es una carrera global que arrastra al factor trabajo al fango, a la cuasi-esclavitud.

La herencia de Mariano

Y esa gran corporación empresarial en que se ha transformado la vieja Europa celebró en realidad el día del empleado modélico. Y el premio recayó en Mariano Rajoy. Sus méritos, indudables, más deuda, menos población activa, más desocupados, trabajos precarios y peor pagados, más pobreza. Todo aderezado con una defensa numantina de los intereses de ciertos acreedores y gerencias bancarias. Por cierto, el otro candidato a empleado del mes, Pedro Passos Coelho, no estaba para fiestas. Sabe, por más que el presidente de la República de Portugal se pase por el forro lo que han votado sus conciudadanos, que no será quien dirija el próximo gobierno luso. Pero veamos ahora los méritos de Mariano.

Mariano Rajoy defendió sin duda los intereses de los acreedores foráneos –germanos, franceses, ingleses y estadounidenses básicamente- y de las gerencias bancarias. Por eso su defensa numantina de la austeridad. Para los españoles la principal herencia que nos va a dejar Rajoy es una deuda pública y externa inasumible por el resto de las generaciones sucesivas patrias. Bajo su mandato, el montante de deuda de las administraciones públicas, si atendemos a las cuentas financieras de Banco de España, se aproxima a los 1,4 billones de euros, lo que supondría un incremento de casi 600.000 millones de euros. Mientras empeoraban los servicios públicos y las prestaciones sociales, y se recortaba el gasto social, se estaba incrementando la deuda pública para financiar a terceros. ¡Qué manipulación más grotesca de la política fiscal como herramienta de la lucha contra la crisis!

El segundo mérito de Mariano ha sido dotar de mano de obra cualificada, formada a costa del erario público patrio, a otros países de nuestro entorno

El segundo mérito de Mariano ha sido dotar de mano de obra cualificada, formada a costa del erario público patrio, a otros países de nuestro entorno. Son nuestros expatriados, los mejores, los más capaces. Bravo Mariano, ¡para eso sirve nuestro sistema universitario! Ante el brutal incremento del paro, en vez de repensar que era lo que queríamos para nuestra querida España, las élites decidieron repartir la miseria. La búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva, requiere tiempo. Sus efectos, además, no son inmediatos. Por eso, impusieron una reforma laboral diseñada exclusivamente para abaratar salarios, amedrentar a la clase trabajadora, seguir con las barreras a la participación y a la entrada de nuevas ideas, nuevas propuestas, nuevos grupos; mantener, en definitiva, el statu-quo de los oligopolios patrios. En este contexto, ¿cómo responde el mercado laboral? Lógico, con menos población activa, con más desocupados, repartiendo miseria, con contratos temporales, parciales, con precariedad extrema. Por actividades, más y más sector servicios, ligado al turismo, de ahí la precariedad, la estacionalidad. ¿Y la industria? ¡Eso déjenlo a los alemanes y a los intrépidos vascos, el resto a lo nuestro, sol y playa! ¡Viva Mariano, que bien se come en España! ¡Y que temperatura más agradable! Por cierto, Mariano, recuerda además que si no pagas lo que debes, cuidado con Menorca o Lanzarote, que nos las quedamos eh.

En este contexto de pérdida de derechos sociales, de pérdida de capital humano y productivo, de más deuda, de menos salarios, de más riqueza efímera asociada a las burbujas de Mario Draghi, España, campeona de la pobreza. Ya lo expresamos en el último blog. Hay un empeoramiento generalizado de la situación social en toda España desde el año 2009. Las cifras se han visto agravadas en 2014. En dicho año, se alcanzaron cifras récord en pobreza, desigualdad y privación material severa. A la fecha, 13.657.232 personas viven en riesgo de pobreza y/o exclusión social en España. De este total, 3,2 millones viven en situación de pobreza severa, es decir, por debajo del umbral del 30% de la mediana de la renta de 332 euros mensuales para un hogar de una sola persona. ¿Bravo Mariano? ¡No, gracias!


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