Desde la heterodoxia

Aspectos geoeconómicos detrás de la crisis de Ucrania

Detrás de los acontecimientos acontecidos en Ucrania no existía el más mínimo interés por parte de quienes lo diseñaron y promovieron de mejorar las condiciones de vida de los muy sufridos ciudadanos ucranianos. Ni tan siquiera favorecer un régimen democrático en un país cuyas estructuras económicas y políticas bien podrían calificarse de cuasi feudales.

El expolio ha sido un rasgo común de todos los gobiernos surgidos desde la independencia de este país eslavo, siendo especialmente escandaloso bajo los dos últimos, el de Victor Yanukovich y el de la otrora presidenta Yulia Tymoshenko. Su deterioro social y económico no encuentra parangón entre todas aquellas naciones de la otrora esfera soviética. Mientras Rusia y Bielorrusia, por ejemplo, alcanzan una renta per cápita próxima a los 19.000 y 15.000 dólares anuales, respectivamente, Ucrania apenas sobrepasa los 7.000 dólares anuales, lo cual es incomprensible para un país rico en materias primas y con una población trabajadora y formada. Para un análisis detallado y minucioso, recomiendo el magnífico blog de Luis Riestra en este medio.

En realidad el objetivo de quienes promovieron el caos, siguiendo su particular juego de ajedrez en que han convertido ese tablero que es nuestro planeta, era otro muy distinto, querían arrancarla de la órbita del Kremlin. Como meros aprendices de brujo pensaban que tenían todo controlado, pero al igual que en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Egipto y un largo etcétera han vuelto a equivocarse. Y ya van muchas. De nuevo, al igual que en Siria, bajo la batuta en la sombra del ministro de asuntos exteriores ruso Sergey Lavrov, Rusia se ha salido y se saldrá con la suya. Y quienes piensan que las sanciones económicas afectarán a la Rusia de Putín están muy equivocados. Pero vayamos por partes.

Los juegos geoestratégicos y el papel de Europa

Lo sucedido en Ucrania refleja tres características sobre la situación actual del mundo. En primer lugar, que estamos en un mundo multipolar donde los otrora países occidentales están en un declive económico, social y político, muy especialmente los Estados Unidos y el Reino Unido, cuyo volumen de deuda representa más del 60% de la total del planeta y que no podrán pagar -algo similar ocurre con nuestro país-. Son países cuyo crecimiento potencial es ridículo y cuya única forma de mantenerse es mediante burbujas financieras e inmobiliarias.

Frente a ello destaca la pujanza de nuevas economías, las denominadas BRICS (Brasil, Rusia, Indica, China, a las que podríamos añadir Sudáfrica) que pese a sus problemas y desequilibrios, muy especialmente Brasil, en parte derivados de la generación de burbujas financieras por parte de Occidente, tienen todo un potencial de desarrollo por delante. China e India simplemente están reemergiendo del proceso de declive en el que entraron desde la primera revolución industrial.

En tercer lugar, destaca el papel miope de Europa. Frente a la actitud defensiva y obstruccionista de Estados Unidos y, muy especialmente, de Reino Unido, Europa debe buscar una voz propia, y contribuir a la búsqueda de soluciones cooperativas. Los europeos, a partir de nuestro proyecto común, con todas sus contradicciones y profundas diferencias, tenemos mucho que aportar sobre cómo, desde un punto de vista práctico, podemos solucionar conflictos de intereses integrando la heterogeneidad.

Prioridades estratégicas en un mundo multipolar

Europa, junto a los países BRICS, debería haber impulsado el proceso de creación de una nueva divisa de reserva mundial y un nuevo sistema monetario y financiero. Se trataba de refundar el sistema monetario mundial sobre la economía real, para salir de las divisas “financieras” como la GBP (Libra esterlina) o CHF (Franco suizo). Sin un “patrón fiable”, no hay sistema estable económico y financiero. Es por esto que esta prioridad es estratégica: sin ella, nada significativo o sostenible puede hacerse ya que toda medida se encuentra pervertida por un patrón, el del dólar, devenido frágil, elástico e imprevisible.

Como segunda prioridad Europa debería haber promocionado el poner bajo el control público parcial o completo a la totalidad de los principales establecimientos financieros mundiales. Y finalmente, Europa junto a los BRICS, debería haber potenciado y lanzado un vasto programa decenal de infraestructuras públicas a escala mundial. Por “infraestructuras”, se consideran especialmente el conjunto de los servicios públicos esenciales como la educación, el acceso a la asistencia médica y a los servicios esenciales (agua, electricidad, telecomunicación) y programas científicos emblemáticos (medicina, espacial, energía).

Se trata de garantizar de manera eficaz y sostenible el crecimiento mundial utilizando mejor los desequilibrios actuales en materia de recursos financieros: los países que gozan de excedentes considerables encuentran de esta forma un medio útil y seguro para reciclarlos. Sin embargo Europa parece decidida a auto inmolarse de la mano de los Estados Unidos.

Por qué las sanciones económicas no afectarán a Rusia

Si la intención de Occidente era acercar las posiciones entre dos países con profundas desconfianzas históricas, Rusia y China, sin duda lo han conseguido. Los acuerdos entre estas dos potencias se acelerarán en los próximos meses, y ello será el declive final de Occidente. Rusia aportaría materia prima y tecnología militar de última generación –sorprendentes sus últimos avances- ; China aportaría capital y trabajo -producción laboral fija-.

Mientras que el Oeste se centra en el día a día de los acontecimientos en Ucrania , y la forma de detener la expansión de Rusia a través de apaciguamiento, Rusia va ya tres 3 pasos por delante y unos cuantos más al Este. Si Europa está luchando por encontrar fuentes de energía alternativas a Gazprom, Rusia ya está preparando el anuncio del "Santo Grial", su acuerdo de energía nada menos que con China, lo cual tendrá consecuencias geopolíticas brutales. Sentará y acelerará las bases para una nueva moneda común para el pago de materias primas, con un respaldo de reservas que ya no pasaría por el dólar. Como consecuencia Estados Unidos ya no podría financiar su astronómica deuda de 57 billones de dólares, salvo que quiera seguir ampliando el balance de la Reserva Federal sine die. Y Europa sin enterarse.

Finalmente, y volviendo a los ciudadanos ucranianos, utilizados como meras piezas de ajedrez, me temo que sufrirán, y mucho, el desastre de esos juegos de salón impulsados por meros aprendices de brujo. Si nadie lo remedia Ucrania experimentará un proceso hiperinflacionista. Y no hay derecho.


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