Desde la heterodoxia

Apostando a la ruleta con el Fondo de Reserva de las pensiones

Debo reconocer que la ministra Fátima Báñez nunca me deja indiferente. Tanto ella, como los asesores económicos del actual ejecutivo, nunca entendieron la naturaleza sistémica de la actual crisis económica. Por eso, para salir de la crisis nos propusieron, con su reforma laboral, un modelo productivo basado en salarios aún más bajos y en una mayor precariedad, fomentando la huida del talento. Desde un punto de vista económico se olvidaron que en plena recesión de balances privados los efectos de la flexibilización y bajada de salarios son nefastos. Desconocen el principio de la demanda efectiva y qué es la paradoja de costes, y así nos va -menos crecimiento, más paro, más déficit presupuestario, y más deuda.

Sin embargo, ésta señora acaba de superarse al presentar a las Cortes Generales el Informe delFondo de Reserva de la Seguridad Social correspondiente al año 2012, y justificar la composición de su cartera. Lo que está haciendo el actual ejecutivo con el Fondo de Reserva de la Seguridad Social es una auténtica locura, están jugando a la ruleta rusa, poniendo en peligro el futuro de nuestras pensiones. Además, es ilegal. El actual ejecutivo se está saltando sus propias leyes al utilizar el Fondo de Reserva para hacer frente al mayor aumento de deuda pública de la historia de España en un solo año, 148.000 millones de euros en 2012.

Pero por encima de todo muestran un absoluto desconocimiento de nociones básicas de economía financiera, como qué es el principio de diversificación del riesgo de activos, o qué es el riesgo de contrapartida o default. ¿Aún no se han enterado que ha habido quitas en la deuda soberana griega? ¿Acaso saben por qué quebró la banca chipriota? Me temo que no.

El Fondo de Reserva, y lo que dicen las leyes

A 31 de diciembre de 2012, del importe total del Fondo de Reserva invertido en activos financieros públicos -62.026,61 millones de euros a precio de adquisición- el 97,46% está compuesto por deuda española y sólo un 2,54% por deuda extranjera (Alemania, Países Bajos y Francia). A cierre de 2011 los porcentajes invertidos en deuda soberana española y extranjera, eran respectivamente del 89,69% y 10,31%. En definitiva en 2012 además de comprar deuda pública española, el Fondo de Reserva vendió deuda extranjera por un valor nominal próximo a los 4100 millones de euros.

El Real Decreto 337/2004, que regula la Ley 28/2003, en su artículo 3 dispone que“... el Fondo de Reserva podrá invertir en títulos emitidos por personas jurídicas públicas nacionales y extranjeras, de calidad crediticia elevada y con un significativo grado de liquidez” y en el artículo 4 explicita que las inversiones deben seguir “criterios de seguridad, rentabilidad y diversificación”. Sin embargo la deuda española no tiene ni una solvencia crediticia elevada, ni una adecuada liquidez. Invertir el 97,46% del Fondo en deuda pública española no tiene nada que ver con diversificar la inversión. Simple y llanamente se está utilizando el Fondo de Reserva para hacer frente al mayor aumento de deuda pública de la historia de nuestro país. Se está llevando a cabo una política de desinversión en valores seguros para disimular sus deudas, poniendo en peligro las pensiones de los españoles.

De hecho, para poder hacer esta masiva inversión en deuda pública propia, el ejecutivo ha cambiado algunas de las reglas del Fondo de Reserva: elevó del 16% al 35% de la cartera el importe máximo que se puede invertir en un único valor; y aumentó de un 11% a un 12% su participación máxima en el total de deuda del Tesoro en circulación.

El principio de diversificación y la probabilidad de quiebra

En un curso básico de economía financiera además de explicar a los alumnos qué es la diversificación de activos y el porqué de la misma, se les introduce qué es el activo libre de riesgo, y cómo calcular la prima de riesgo del mercado, de una cartera o de un activo. En cursos más avanzados aprenden también a calcular la probabilidad de default o quiebra implícitas en las cotizaciones o precios de mercado de los distintos activos que forman la curva de rentabilidades de una deuda soberana o de bonos corporativos de un determinado rating. Me temo que Báñez y sus asesores se saltaron estas clases.

En el ejemplo del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, todos los huevos están invertidos en deuda soberana española, de manera que es muy fácil entender que ocurriría en el hipotético caso de una quita, default o quiebra de la misma.

Pero vayamos ahora al concepto de activo libre de riesgo y riesgo de contrapartida. Para un inversor inglés el activo libre de riesgo en su moneda es la letra de su graciosa majestad; para un inversor estadounidense será las letras del Tesoro estadounidense, o T-Bills. Pero qué ocurre para un inversor en euros, bien sea español, alemán o francés. Obviamente, el activo libre de riesgo será la letra del Tesoro que ofrece una rentabilidad más baja, es decir,la alemana, y los diferenciales de rentabilidad entre los bonos españoles y alemanes ya no recogen expectativas de depreciación de ninguna divisa, sino simplemente el riesgo de contrapartida o probabilidad de quiebra del activo de deuda soberana que cotiza con un mayor tipo de interés. En definitiva, el diferencial alrededor de 360 puntos básicos o 3,6% entre la rentabilidad del bonos español a 10 años y el alemán para el mismo período recoge una probabilidad nada desdeñable de quiebra o default de nuestro bono patrio. A través de modelos no muy sofisticados se puede calcular la probabilidad actual de default según distintos porcentajes de quita que se pueden aplicar.

Al avalar deuda privada, implementar restricciones fiscales, bajadas salariales, en definitiva, al implementar las medidas de política económica recomendadas por una ortodoxia que ni predijo la crisis, ni entiende, ni entenderá las dinámicas actuales y futuras de ciclo, España se encamina a una quiebra de deuda soberana. Según mis estimaciones las nuevas necesidades de financiación de las administraciones públicas para el período 2013-2015, entre 470.000 y 621.000 millones de euros. Si se confirmaran el montante final de nuestra deuda soberana en 2015 alcanzaría entre el 135% y el 150% de nuestro PIB. En ese caso qué pasaría con nuestro Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Nada bueno, se lo aseguro.


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