OPINIÓN

Análisis económico del problema catalán

Si los independentistas deciden declarar la independencia unilateral de Cataluña deberían tener diseñado un sistema financiero propio y haber acumulado reservas de divisas internacionales, porque si no la marcha atrás que tendrán que dar será similar a la de los griegos.

Análisis económico del problema catalán.
Análisis económico del problema catalán. EFE

No existe ninguna coincidencia entre quienes pronostican el futuro de una Cataluña independiente desde el resto de España y desde la propia Cataluña. Desde fuera de Cataluña se suele destacar los inconvenientes de su independencia, al menos a corto plazo, mientras que desde dentro consideran que pueden afrontarla sin grandes perturbaciones, incluso quedando fuera de la Unión Europea durante un tiempo. Algo no cuadra. Trataremos de analizar distintos aspectos económicos que consideramos relevantes sobre el problema catalán. Desde las balanzas fiscales, donde las cifras aportadas por los independentistas tienen truco; hasta un aspecto del que se olvidan los nacionalistas, las balanzas comerciales, mucho más relevantes para su devenir económico que su situación fiscal.

Saben que a corto plazo serán mayores los costes que los beneficios, por eso se centra más en el medio y largo plazo

Pero empecemos por reconocer algo obvio. Los economistas independentistas hicieron, a través del Col.lectiu Wilson, un trabajo muy didáctico a la hora de aportar argumentos para justificar el proceso de independencia. Lo peor es que se lo permitimos desde el resto de España, porque en su análisis hay trucos y olvidos importantes. El Col.lectiu Wilson, que engloba a Doctores por Hardvard o el MIT, ha publicado distintos comunicados explicando su punto de vista alrededor de una hipotética independencia de Cataluña. Obviamente saben que a corto plazo serán mayores los costes que los beneficios, por eso se centra más en el medio y largo plazo. Es cierto, cómo dice el documento Wilson, que Cataluña a largo plazo puede ser una nación perfectamente viable y que además parte de una buena posición económica. Sin embargo no por los argumentos que ellos aportan.

Manipulación de las balanzas fiscales

Uno de los aspectos que más han utilizado los defensores de la independencia es que el saldo de la balanza fiscal catalana con España es deficitario, alrededor del 8% de su PIB. Llegaron a hablar incluso de diezmo, 10%. De ahí viene la famosa frase “España nos roba”. El problema es que hay truco y lo saben, o deberían saberlo. Para desmontar estas cifras acudiré al análisis de dos buenos amigos, Félix López Martínez y Javier López Bernardo que en su blog “ The Beauty Contest, A blog on Spanish and international affairs, macroeconomics and finance ” publicaron una excelente nota que titularon parafraseando el libro de Josep Borrell, “Las cuentas y los cuentos de las balanzas fiscales catalanas.

Las balanzas fiscales, como señalan Félix y Javier, son instrumentos contables aparentemente no politizados que recogen las relaciones económicas de Cataluña con el resto de España. El problema es que la manera en cómo se ha venido calculando en España es metodológicamente incorrecta.

No existe una metodología mundialmente aceptada para la realización de las mismas, como las que existen para la elaboración de las cuentas nacionales o la balanza de pagos. Si bien los enfoques son diversos, los investigadores se decantan en su mayoría por el enfoque llamado “carga-beneficio”, que es una balanza de transferencias. Se entiende por transferencia los ingresos y gastos sin ninguna relación a pagos por bienes y servicios por operaciones de mercado. A nivel español, dichas transferencias se agrupan en tres partidas. Por un lado, las transferencias de particulares de una región al gobierno central, como los impuestos y las cotizaciones a la Seguridad Social. Por otro lado, las transferencias más o menos directas del gobierno central a particulares o gobierno regional. Finalmente, las transferencias imputadas en especie, como el prorrateo de los servicios públicos centrales (defensa, justicia, etc.) En este enfoque, si uno recibe más transferencias de las que paga, el saldo es una balanza fiscal positiva. En Cataluña, dicho saldo ha venido siendo negativo, alcanzando aproximadamente la cifra de 11.000 millones de euros anuales, lo que representa un 5% del PIB catalán.

Dicho saldo no es el que declaran los independentistas catalanes como el correcto

Sin embargo, dicho saldo no es el que declaran los independentistas catalanes como el correcto. Según ellos, el saldo es de 16.000 millones, o alrededor de un 8% del PIB catalán. Este nuevo saldo es el resultado derivado de otra metodología: el enfoque “flujo monetario”. Dicho enfoque consiste en asignar las transferencias imputadas en especie del método beneficio (fundamentalmente servicios de defensa y organismos centrales) no a quién se beneficia de las mismas (toda la sociedad española), sino a quién las recibe en forma de ingreso (en el caso del ejército en función de su distribución por España, mientras los organismos centrales se sitúan la mayoría en Madrid). Bajo esta metodología, Cataluña recibe menos pagos directos que las transferencias imputadas bajo el método carga-beneficio, con lo que el déficit de su balanza fiscal es mayor, un 2,5% del PIB mayor que respecto al enfoque carga beneficio.

Pero hay truco. El enfoque monetario solo contempla los pagos que realiza el gobierno central, pero no incluye los pagos entre las diversas autonomías. Sin embargo, en un país como España, la mayor parte del gasto público lo realizan las Comunidades Autónomas y los Entes Locales (CCAA y CCLL). Como recalcan Félix y Javier, “buena parte del gasto de las CCAA y CCLL es para la provisión de servicios de sanidad y educación (medicinas, equipamiento médico y escolar, equipos, productos y servicios para los proyectos de I+D, equipamiento urbano, etc.), cuyos ingresos los recibe desproporcionadamente el sector empresarial catalán. En total, calculamos que pueden ser entre 14,000 y 16,000 millones de euros.” De acuerdo con estas cifras, el saldo correcto que debería computarse bajo el enfoque flujo monetario sería cercano a cero. Es decir, utilizando el criterio de flujo monetario adecuadamente, el que tanto les gusta a los independentistas, el sector público español es neutro con respecto a la cantidad de ingresos que se inyectan y se detraen de Cataluña. Curioso, ¿verdad?

Las balanzas comerciales: el talón de Aquiles de una hipotética independencia

Pero hay algo de lo que apenas hablan desde el lado independentista. Nos referimos a la balanza comercial de bienes y servicios de Cataluña. Para ello nos remitimos a las estadísticas de comercio exterior DataComex, aportadas por el Ministerio de Economía y que nos permitirán aproximarnos a la balanza comercial de Cataluña con el resto del mundo; y las cifras de comercio interregional español, aportadas por el proyecto C-intereg. Conviene hacer alguna consideración. Los datos de DataComex se refieren exclusivamente a bienes. Los ajustaremos a partir las cifras de turismo. El proyecto C-intereg tiene actualizados los datos de bienes, pero con bastante retraso algunas cifras de servicios.

Cataluña tiene un brutal superávit comercial de bienes y servicios con el resto de España, el mayor superávit del mundo de una región de un país con el resto de las regiones del mismo

La idea fundamental es que Cataluña tiene un brutal superávit comercial de bienes y servicios con el resto de España, el mayor superávit del mundo de una región de un país con el resto de las regiones del mismo. Por el contrario presenta una situación deficitaria en el comercio de bienes con el resto del mundo compensada en parte con su balanza de turismo. Las cifras serían las siguientes. El superávit comercial de bienes y servicios de Cataluña con el resto de España alcanzó en los últimos años cifras entre los 20.000 y 24.000 millones de euros. La mitad de ese comercio interregional se perdería y afectaría muy negativamente al tejido de la pequeña y mediana empresa catalana por los enormes costes hundidos que les supondría montar una actividad exportadora. Por el contrario, el saldo comercial de bienes de Cataluña con el resto del mundo es profundamente deficitario, entre los 10.000 y los 15.000 millones de euros, compensados en su mayoría por su saldo turístico. En una hipotética independencia, España mejoraría notoriamente su balanza comercial, al desprenderse de los 65.000 millones de importaciones catalanas. Paradójico, ¿verdad?

Cataluña y el Euro

Una declaración unilateral de independencia no consensuada llevaría a la UE a tomar una decisión política muy similar a la tomada con Grecia. Cataluña si declara una independencia unilateral se queda fuera de la Unión Europea y del Euro. A corto plazo los catalanes perderían poder adquisitivo, y habría una parálisis económica. A largo plazo, es cierto, podría ser una ventaja competitiva una vez que pasen los años y la situación se normalice. No se entiende muy bien la obsesión por ser un país independiente y renunciar a la muestra de soberanía más importante de todas, la independencia monetaria. Enésima contradicción.

Es imposible que el BCE acepte inyectar liquidez al nuevo sistema bancario catalán si no se está dentro del euro

Si los independentistas deciden declarar la independencia unilateral de Cataluña deberían tener diseñado un sistema financiero propio y haber acumulado reservas de divisas internacionales, Euro y dólares básicamente, porque si no la marcha atrás que tendrán que dar si los dejan fuera del euro y de la UE será similar a la de los griegos. Obviamente no han hecho nada de esto. Es imposible que el BCE acepte inyectar liquidez al nuevo sistema bancario catalán si no se está dentro del euro. Por lo tanto, su sistema bancario quedaría desconectado del interbancario europeo. La única solución es que transitoriamente los bancos con sede en Cataluña, básicamente CaixaBank y Sabadell, trasladen su sede a Madrid para poder seguir conectados al Euro Sistema y de esa manera sobrevivir. Además habrá que recordarles a los independentistas que las inyecciones de liquidez entre filiales de diferentes países de un mismo banco no están permitidas.

En resumidas cuentas, asumiendo que en el largo plazo una Cataluña independiente podría ser viable, en el corto plazo los costes serían elevadísimos y mucho me temo que de ello no se ha hablado a los ciudadanos catalanes. De nuevo, al igual que en el resto de España, las medias verdades, sino las mentiras, como moneda de trabajo.


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