Desconfíen siempre del Gobierno

A vueltas con la quita de deuda soberana

Se habla de que la Unión Europea va a simular una quita en el valor de la deuda pública de determinados países. Se habla y se explica mal. Vamos a ver que es una quita y si es eso exactamente lo que se están planteando las autoridades europeas. Cuando un estado no puede hacer frente a sus obligaciones tiene dos opciones: sentarse con sus acreedores y pactar nuevas condiciones que pueden incluir una renuncia de estos a una parte del principal, la famosa quita, o, directamente y sin negociación, decretar el repudio de la deuda, total o parcialmente, puesto que sus tribunales no ejecutaran ningún acto contra el Estado del que forman parte, como sí ocurriría si el repudio lo decretara un deudor privado. El repudio no es algo que hagan las naciones civilizadas porque se arriesgan a mucho: incluido el conflicto armado. Sólo países muy insignificantes (o muy grandes y bien armados) pueden plantearse el repudio porque nadie se va a tomar ninguna molestia, dado que la molestia puede ocasionarle más gastos que lo que se pretende cobrar. Aunque eso sí: se acabó el cierre de la financiación exterior por toda la eternidad que cabe en la cabeza de un político. La quita de determinados países de la UE requiere que estos quieran hablar de ello con sus acreedores, que sus acreedores también quieran hablar de ello y que así, finalmente, lo pacten. A partir de aquí, todo el mundo se tentará la ropa antes de volverles a prestar, pero el tiempo todo lo cura.

Lo que se está planteando la UE es el efecto que tiene en el patrimonio neto de los bancos valorar los bonos públicos de determinados países por debajo del nominal, es decir por debajo de lo que se han comprometido los estados emisores a pagar al vencimiento de dichos bonos a los tenedores de los mismos. ¿Y por qué se plantea esto? Pues porque muchos de estos bonos cotizan en los mercados por debajo de ese nominal, de modo que si sus tenedores necesitan venderlos de inmediato no recuperarían el precio pagado por los mismos si los adquirieron hace tiempo, como pasa en muchos casos. ¿Y por qué cotizan tan bajos los bonos? ¿Porque se sospecha que va a haber quita? Tal vez sea así para los emitidos por algunos países, pero por lo general la razón es otra. La razón reside en que los tipos de interés de la deuda pública de los países con peores cuentas públicas han subido y, ya saben ustedes, cuando los tipos suben el valor de mercado de los bonos cae. Los tenedores de esos bonos que cotizan con descuento cobrarán el nominal de los mismos si pueden aguantar hasta el final, hasta el vencimiento de los mismos, pero es muy probable que tengan pérdidas si necesitan venderlos antes de tiempo. Lo que quiere la UE es que los bancos tengan en cuenta las pérdidas que podrían cosechar si necesitan venderlos en los próximos meses. Es decir, las autoridades quieren que las entidades reconozcan las minusvalías potenciales que puedan cosechar por la diferencia entre los precios a que adquirieron la deuda pública y su valor actual, e incluso el previsible, de mercado, como por otro lado se exige para otro tipo de inversiones que hacen estas entidades. ¿Quiere decir esto que los bancos no tienen reconocidas esas minusvalías? Pues en muchos casos así es acogiéndose a la normativa contable, que lo permite para la denominada cartera de inversión a vencimiento, o que permite, que aun reconocidas las pérdidas, no se resten del patrimonio neto de la entidad a efectos del cálculo de las exigencias de capital. Esto depende un poco de las legislaciones nacionales aunque estén dentro del marco de la normativa internacional contable o de los Acuerdos de Basilea. En el fondo este reflejo de las minusvalías supone un incremento de las exigencias de capital a las entidades bancarias o, como ya dije en mi anterior entrada en este blog, una reducción del crédito disponible o una combinación de ambas posibilidades: aumento del capital y reducción del crédito que, lógicamente, por escaso, se encarecerá. Eso es todo.

Permítanme dedicar este artículo, pero es que soy un poco paleto, a aquellos que con sus preguntas me han hecho reflexionar sobre lo que les cuento. Ya saben que los profesores aprendemos enseñando. A mis queridísimos alumnos de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra y de la Universidad Autónoma de Madrid que tanto me enseñan. 


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