Desconfíen siempre del Gobierno

¿Pero de verdad son tan buenos unos tipos tan bajos?

No estoy hablando para los que ya están endeudados y comienzan a ver, clausula suelo mediante, que el coste de su financiación cae. Lo digo para el gran objetivo que siempre nos anuncian las autoridades: el crecimiento del crédito para el sector privado.

Hace tiempo que sabemos por qué el crédito no crece

Ya he explicado muchas veces desde estas mismas páginas, que el crédito al sector privado no puede crecer con aumentos (muy necesarios) en las exigencias de recursos propios de las entidades y, máxime, con déficit público. El incremento de la solvencia de los bancos exige su desapalancamiento y la migración de su capacidad inversora desde posiciones que consumen capital, como es el crédito al sector privado, a otras que no lo consumen si las hay. Y de estas ahí mucho (toda la deuda pública) y crecientes (déficit público).

Sin embargo, los tipos bajos deberían crear un apetito inmenso entre los demandantes de crédito privado que, unido a mucha liquidez, debería hacer creer el mismo. Y no es así. El crédito abundante y barato va al sector público. Llegados este punto, en el que los bancos no agotan ese crédito con las demandas del sector público y lo depositan, por motivos de precaución, en los bancos centrales, deberíamos preguntarnos si hay algo más, aparte de las dos causas apuntadas: incremento de solvencia y déficit público, para explicar la situación actual.

Pero a lo mejor los tipos bajos tan poco ayudan

Tal vez sean los tipos tan bajos y, lo que es más importante, los márgenes tan bajos (diferencial entre tipos cobrados a los créditos y pagados a los depósitos) con que opera la banca. Un margen tan bajo, y en los últimos años se ha reducido mucho por mor del límite natural del cero en los tipos pagados, dificulta a los bancos atender sus gastos de estructura, que pueden reducirse pero tienen unos mínimos, y, por ende, absorber la morosidad que pudiera presentársele tras dichas atenciones. 

Vistas así las cosas, tal vez tipos más altos, que permitan ampliar, a su vez, el diferencial entre tipos de interés de activo y pasivo, permitieran a las entidades incrementar el crédito concedido. Esto vendría a indicarnos, con un argumento contraintuitivo, que el crédito crece cuando los tipos de interés lo hacen, pero, y esto es lo contraintuitivo, hasta un límite. Límite a partir del cual al banquero le es muy difícil resarcirse de sus pérdidas por morosidad por pequeñas que fueran. Motivo este por el que el crédito privado comienza a escasear.

Subir, sin embargo, los tipos no es sólo, a priori, muy impopular, sino que, además, afecta a las cuentas públicas pues el gran deudor de la Economía es el Estado. Está claro que no podemos basar toda nuestra regulación financiera ni nuestra política monetaria en financiar los déficit, porque para evitar el default del Estado, al final vamos a colapsar al aparato productivo.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba